La vida, un regalo de Dios que debemos cuidar

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Publicado el: 13 septiembre, 2011

La vida humana tiene su origen desde el instante de la concepción es una evidencia científica y a la vez una certeza moral, y es lo que señala el Magisterio de la Iglesia: “desde el momento en que el espermio atraviesa la membrana del óvulo, ya desde ese minuto estamos en presencia de una secuencia genética totalmente distinta a la de los padres, que tiene parte del material genético de ellos, pero que no es padre ni madre, sino un individuo distinto, con una individualidad genética, sexual, y personal”.

La Iglesia enseña que el derecho a la vida del ser humano, inocente desde el momento de la concepción hasta la muerte tiene un carácter inviolable. Porque el embrión humano tiene una dignidad especial: en primer lugar, porque es una criatura de Dios imagen y semejanza suya; y en segundo lugar, porque Jesucristo, mediante el misterio de la encarnación, muerte y resurrección restauro la imagen de Dios deformada por el pecado. Esta dignidad del ser humano única, universal e indisponible, y no está en dependencia de la cultura ni la coyuntura histórica.

Hoy existen distintas formas de eliminar una vida humana, como lo es el aborto hecho que el Papa Juan Pablo II califico como la cultura de la muerte, que incluye también otras realidades. La cultura de la muerte se manifiesta en que la realidad que debiese ser más cuidada y respetada, la vida humana, es la más amenazada. Las prácticas abortivas en el mundo entero, así como las prácticas eutanásicas, junto a la pobreza en la que viven millones de personas en el mundo entero nos hablan de una cultura donde la muerte ha tendido su manto. Al Papa le dolía que hoy el aborto dejara de ser considerado un delito y se convirtiera en un derecho”, señala Monseñor Fernando Chomali, Arzobispo de Concepción y presidente de la Comisión Nacional de Bioética de la Conferencia Episcopal de Chile.

Legislaciones permisivas han favorecido que muchas mujeres puedan acceder a estas practicas, recurriendo a veces a un lenguaje eufemístico, para ocultar la realidad de los hechos, así, por ejemplo, refiriéndose al aborto, como interrupción voluntaria del embarazo, queriendo con ello silenciar la voz de la conciencia.

Hoy existen muchos atentados en contra la vida humana inocente e indefensa, hoy día hay una gran paradoja, por un lado una tendencia a eliminar vidas inocentes, y otra de querer crearla por medio de una sustitución tecnológica que implica un alto grado de manipulación, pretendiendo con ello satisfacer “un derecho”, a tener un hijo a cualquier precio.

Como es sabido en 1978 nació la primera guagua fecundada en probeta, mediante un proceso de fertilización in Vitro y posterior implantación en el útero materno. La Iglesia ante esta realidad enseña quetodo ser humano tiene derecho a ser concebido en el seno de un matrimonio, llevado en las entrañas de su madre y educado por sus padres. La Fertilización in vitro no cumple con ello. Suele haber selección de embriones, pérdida de éstos o congelación. Con estas técnicas se pasa de la lógica de la procreación a la lógica de la producción. De allí a las prácticas eugenésicas hay un paso”, manifiesta Mons. Chomali.

En estos procedimientos se perdió de vista la dimensión moral, se prescindió de las exigencias de la dignidad humana y se ha dejado llevar por la dinámica de la industria.

Otra preocupación importante surgida a raíz de esto fue que en Australia, en 1981 se comenzó a congelar embriones, con el objeto de emplearlos para futuras implantaciones o bien como ocurrió también emplearlos como material biológico de experimientación, para la obtención de células madres.

La Iglesia reconoce el hecho de que este ser tiene un proceso continuo, gradual, siendo ya un ser humano que merece ser respetado y que va a desarrollarse durante el tiempo, siendo de esta forma una postura que está siempre e incondicionalmente en favor de la vida.  Ser madre es un gran deseo, por cierto, pero no un derecho. Es más bien un don que se acoge con alegría y estupor. La congelación de embriones es una nueva forma de esclavitud y en contra de los más indefensos. La técnica ha sobrepasado sus límites al considerar al ser humano en las etapas iniciales de su vida como una cosa, puro material biológico. Ello es falsear la realidad. Desde el momento de la concepción estamos en presencia de un ser humano que merece respeto y ser cuidado en su integridad”, agrega el presidente de la Comisión Nacional de Bioética.

La Ley debe estar al servicio de la persona humana, en el caso nuestro, la Constitución reconoce que el Estado y en consecuencia todos las instituciones del Estado están al servicio de la persona humana, cuando esto se invierte es causa de abusos y aberraciones, que ponen en peligro la vida de las personas, especialmente las más vulnerables. 

Las causas de esa mentalidad que lleva a tentar contra la vida, se puede encontrar en la disociación de la relación esencial y constitutiva que ha de existir entre la libertad y la verdad, obscureciendo de este modo, la conciencia moral que es el ‘juicio de la razón por el que la persona humana reconoce la cualidad moral de un acto concreto que piensa hacer, está haciendo o ha hecho’ (CEC n. 1778). En efecto, es tarea de la conciencia moral discernir el bien del mal en las distintas situaciones de la existencia, a fin de que, basándose en este juicio, el ser humano pueda orientarse libremente al bien. Al eclipsar la existencia de la conciencia moral en el hombre, reduciendo su voz al resultado de condicionamientos externos o a un fenómeno puramente emotivo, trae consigo la negación de la dignidad de la persona humana, y el establecimiento de normativas que violan sus derechos inalienables. Es importante tener presente que la conciencia moral no es un valor extrínseco u opcional, ni tampoco una prerrogativa de los cristianos o de los creyentes, sino que es común a todo ser humano”, señala el Pbro, Luis Rifo, Profesor de Teología Moral y Bioética Clínica.

La eutanasia

La palabra eutanasia se deriva del griego ευ (eu) que significa bueno y θάνατος (thanatos) que significa muerte, su significado es de, muerte dulce, o muerte indolora, provocada mediante una acción o una omisión destinada a poner fin a la vida de un paciente con el objeto de eliminar el dolor y el sufrimiento.

La enseñanza de la Iglesia Católica ha sido muy clara en la defensa de la vida y por consiguiente opone a la eutanasia, promoviendo además que el ordenamiento jurídico de los países, se haga cargo de esta defensa de la vida, pues a ella no se le oculta, el que e muchos lugares se recurra a eufemismos, con el propósito de ocultar, acciones orientadas a eliminar una vida que se considera, por algunos inútil.

En relación a esta práctica que, silenciosamente se masifica en el mundo occidental, el Papa Benedicto XVI nos ha invitado a no caer en el engaño de pensar que se puede disponer de la vida hasta el punto de legitimar su interrupción con la eutanasia, enmascarándola con un velo de piedad humana. El Papa ha dicho que la eutanasia “no es ayuda al enfermo, sino que en un momento de especial vulnerabilidad lo elimina”.

La Iglesia, como también los expertos, obedeciendo la ley natural, saben además que “se puede lícitamente dar una terapia cuando haya una esperanza proporcionada de que una persona recupere la salud. Pero cuando los medios ya son desproporcionados para conseguir la recuperación de la salud, entonces éstos se pueden suspender, pero por ningún motivo se podrían suspender son los procedimiento ordinarios y proporcionados”. Los cuidados ordinarios incluyen, la hidratación, la nutrición, el manejo de la analgesia.

Por cierto, hay que tener en cuenta que “Hoy las sociedades modernas, especialmente las occidentales no quieren saber nada que signifique dolor, sufrimiento, muerte. Y los ancianos y enfermos representan eso, muchas veces, cuando están enfermos y postrados. Numerosas sociedades de corte materialistas los consideran un estorbo. Esa es la verdad de las prácticas eutanásicas. Hay que tener presente también que muchas de las personas que piden la eutanasia es porque no se saben amados, están solos y abandonados. De ahí que demos pensar seriamente qué tipo de sociedad estamos construyendo y cómo hacer que los enfermos, ancianos y los más indefensos sean la razón de ser de la sociedad y no un estorbo”.

En casi todos los países occidentales la eutanasia es un delito, pero no se persigue penalmente, en Bélgica y Holanda, donde está legalizada se practican más de 20 mil eutanasias al año, la mitad de estas vidas humanas no pidió morir, éstas incluyen recién nacidos cuya calidad de vida se considera deficiente y adolescentes con depresión, previa autorización de sus padres. Para la Iglesia cualquier eutanasia supone una derrota de toda la sociedad, porque significa que es incapaz de ayudar a los enfermos, por eso no claudicará en la defensa de la vida.

Además, que todos los cristianos, somos llamados a proclamar y admirar la vida como un don de Dios, un regalo de Él, reconociendo que no nos damos la vida nosotros mismos, sino que la hemos recibido de Dios para algo, y  por consiguiente la debemos cuidar, la nuestra y la de los demás.

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