“Lamentablemente esta encíclica llega muy fuerte a Chile”

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Publicado el: 24 junio, 2015

En el marco de la reunión mensual del Personal Apostólico, el Arzobispo de Concepción habló de los temas principales que el Papa Francisco trata en su encíclica “Laudato Si”.

“Lamentablemente esta encíclica llega muy fuerte a chile, esta encíclica no va a ser tan acogida en países donde no tienen estos problemas, por ejemplo el mundo mapuche tiene un respeto por la naturaleza muy superior al nuestro”, comentó el Arzobispo. “Este es un problema de occidente, en Chile la racionalidad es científica, es tecnológica. Una semana antes de que los jóvenes den la PSU, aparecen listas de cuánto va a ganar un joven según la carrera que estudie, y los jóvenes como quedan endeudados en sus universidades, apuestan a esas carreras que son tecnológicas, y en este minuto son muy pocos los que estudian arte, filosofía, etc. porque la confianza está puesta en el progreso y él plantea que es una confianza irracional. Luego habló de los residuos, los residuos domésticos, industriales, altamente tóxicos, clínicos, radiactivos” y agregó que “la tierra nuestra parece convertirse cada vez más en un inmenso depósito de porquería” enfatizó citando las palabras del Sumo Pontífice.

Monseñor aclaró que la encíclica sitúa el antropocentrismo en una autentica dimensión no solamente teológica sino que también en una dimensión nueva, que es en relación al ambiente. “Aquí reconoce al hombre como el centro de la creación, pero lo pone en relación con Dios y el medio ambiente en una emotiva carta que toca los fundamentos mismos de el desarrollo en el cual hemos estado inmersos en estos últimos siglos desde la revolución industrial y de los efectos horrorosos que ha tenido para la sociedad”.

En primer lugar, Monseñor dijo que el texto está dirigido tanto a creyentes como para no creyentes. “Este es un documento que pone todos los elementos de la Doctrina Social de la Iglesia en relación con el medio ambiente”, comentó. “El primer principio que trata la encíclica es el principio del destino universal de los bienes, ese es el primer principio y el más fundamental que evidentemente no se ha respetado”, y citó a la Conferencia Episcopal de Nueva Zelanda, quién publicó un ejemplo de “cómo se traduce hoy día el mandamiento del no matarás. Se traduce en que el 20 % de la población consume el 80 % de los bienes que se producen en el mundo”. En este aspecto, Monseñor destacó la importancia de preocuparse por el bien común, y ceder en los propios intereses por el bien de los demás.

El Arzobispo también habló del principio de la propiedad privada. “La sociedad privada graba una hipoteca social. Tenemos que entenderlo no solo en términos teóricos sino también prácticos, tenemos que recuestionarnos respecto a nuestros bienes y de qué manera graba una hipoteca social”, comentó.

Luego habló del principio de solidaridad. “El principio de la solidaridad lo pone en un talante que me parece  muy novedoso, porque vuelve a las mismas preguntas que nos hemos hecho siempre ¿Qué mundo le queremos dejar a nuestros hijos? Con nuestras actitudes, ¿Qué mundo le queremos dejar a nuestros hijos? Y por supuesto que plantea que el tema ambiental no se entiende junto al tema social. Es un error verlos por separado, es un tema socioambiental. Pone un ejemplo de cómo el sistema económico imperante ha hecho que el tema de la casa común se esté estropeando”.

Entre otros temas, Monseñor destacó que el Papa hiciera un documento con una terminología y estudios tan técnicos frente al tema. “Nunca había visto un documento en el que un Papa entrara en términos técnicos, y aquí si se hace, realmente es muy impresionante y se nota que fue una encíclica ampliamente consultada y entra de lleno a la encíclica de Juan Pablo Segundo cuando plantea que hay un abismo muy grande en el desarrollo económico, y la reflexión ética”, porque no ha habido una reflexión ética en torno al actuar del ser humano con el medio ambiente.

El Arzobispo también realzó la  critica que hace el papa a los dueños de las empresas petroleras, de los bancos financieros, entre otras instituciones. “Me parece interesante que tiene un capítulo teológico que es  bien complejo, hay que analizarlo con cuidado porque él por una parte reconoce la centralidad del hombre, pero dice que no podemos caer en un vitalismo”. Monseñor hizo hincapié en que destruir el medioambiente, contaminar las aguas, el aire, es pecado.

 

 

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