Los frutos del Reino

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Publicado el: 5 octubre, 2011

En el evangelio del domingo pasado se leía el pasaje conocido como la parábola de los viñadores homicidas” (Mt 21,33-43) en la que al final Jesús dice: “Por eso les digo que se les quitará el Reino de Dios para dárselo a un pueblo que rinda sus frutos”

Se trata, entonces, de “dar frutos”, tema bastante recurrente tanto en el Nuevo como en el Antiguo Testamento. Lo mismo aparecerá en Juan 15, donde Jesús se presenta como la verdadera viña en cuanto que da los frutos queridos y esperados por Dios.

Este tema tan fundamental, nos lleva nuevamente a plantear la pregunta por qué es lo que nos toca hacer en relación al Reino de Dios: ¿nos corresponde construir el Reino o dar los frutos del Reino? Hay que decidirse por una de las dos alternativas porque éstas son contradictorias y, por tanto, excluyentes: o construimos el Reino o damos sus frutos.

Si consideramos que “Reino de Dios” significa que “Dios reina”, entonces no lo podemos construir, porque es una acción que ejecuta Dios. Y si en nuestra comunidad y en nuestras vidas hemos aceptado que Dios reine, ese gobierno de Dios se hace manifiesto al mundo por los frutos. En otras palabras, para nosotros Reinado de Dios es dejarnos conducir por su Santo Espíritu y “los frutos del Espíritu son amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, modestia, dominio de sí” (Gá 5,22-23).

Construir el Reino es un error de concepto, lo que nos corresponde es abrirnos a la acción de Dios para testimoniar que es Dios quien reina en nuestras vidas dando los frutos del Espíritu.

Fuente: Arturo Bravo, Coordinador, Departamento de Animación Bíblica de la Pastoral del Arzobispado

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