Los hijos como consecuencia del amor hacia Dios y entre los padres

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Publicado el: 21 octubre, 2011

Rodrigo y Angélica están casados desde hace 15 años y junto a sus hijos forman la familia Alarcón Vega. Y por otro lado la familia Goycoolea Bucarey compuesta por Pedro y Susana que tienen 19 años de casados y cuatros hijos. Ambos matrimonios tienen algo que compartir en este Mes de la Familia.

Rodrigo y Angélica están casados desde hace 15 años y junto a sus hijos forman la familia Alarcón Vega. Macarena (15), Israel (13), Moisés (murió hace 12 años), Sara (10), María Magdalena (9), Rafael (5), Trinidad (2) y Juan José (9 meses) son el fruto del amor de este matrimonio que se fortalece cada día más en presencia de Dios y la Iglesia a través de su activa participación en una comunidad del Camino Neocatecumenal en la parroquia Familia de Nazareth en Lagunillas.

Por otra parte está la familia Goycoolea Bucarey compuesta por Pedro y Susana que tienes 19 años de casados y que al cuarto año de matrimonio se hicieron un estudio de fertilidad que arrojó la realidad de que las posibilidades de tener hijos biológicos eran bajas. Es así como llegaron sus dos primeros hijos José Francisco (13) y Andrés (11) a través de la adopción. Luego quedaron esperando a  María (10) y Antonia (8). Así se conformó esta familia que estuvo 5 años sin hijos y luego 4 hijos en los 5 años siguientes y que actualmente pertenece a la Federación de Familias del Movimiento de Shoenstatt.

¿Por qué decidieron casarse?

Rodrigo y Angélica: Cuando nos conocimos y comenzamos a pololear no pensamos en casarnos por la Iglesia porque no la conocíamos, nuestro proyecto era compartir nuestras vidas y así lo hicimos convivimos por un tiempo, tuvimos a Macarena y por la insistencia de los abuelos nos acercamos a la Iglesia para casarnos. De este modo entramos a la Iglesia y estando ya en una comunidad vimos claramente, ayudados por la Palabra de Dios, la  necesidad de pedir este sacramento y poner a Jesucristo en medio de nosotros.

Pedro y Susana: Porque queríamos formar familia. Pensamos un proyecto de vida común y teníamos el convencimiento que era a través del sacramento del matrimonio que se iniciaba este camino.

¿Cuándo estaban de novios pensaban en tener hijos?

Rodrigo y Angélica: Sí, pero nuestro proyecto estaba muy lejos de lo que era la voluntad de Dios para nosotros, pensábamos en tener sólo uno o dos tal vez, pero nada más, ciertamente nunca imaginamos tener ocho. De hecho cuando nos encontramos con amigos de la juventud se sorprenden de vernos con los niños y todavía casados.

Pedro y Susana: Desde que pololeábamos conversamos de la paternidad y maternidad. Sin duda alguna queríamos tener hijos. Por experiencias vividas en nuestro entorno también nos vimos enfrentados a la  pregunta de qué haríamos si no pudiéramos tener hijos biológicos, la respuesta fue que haríamos sólo lo médicamente posible, nada de hormonas ni tratamientos asistidos, ya que no queríamos que tener un hijo se convirtiera en un objetivo, sino que aspirábamos a que fuera un signo de nuestro amor y una forma de proyectarlo en nuestra familia.

¿Qué sentido tiene para ustedes la paternidad?

Rodrigo y Angélica: Es la vocación a la que Dios nos ha llamado, sentimos que de algún modo somos colaboradores con Él en la creación, para llevar acabo su designio de amor en la humanidad. Él nos ha elegido para esta misión no por nuestras virtudes, sino más bien para que se manifieste en nosotros su gloria, para ayudarnos mediante su gracia en la generación de nuevas vidas.

Pedro y Susana: La paternidad y maternidad es un don de Dios. Él nos delega la gran misión de formar a nuestros hijos. Es una responsabilidad inmensa que se hace difícil porque, como se lleva a cabo con un amor infinito e incondicional, requiere de una entrega total para mantener la objetividad que se necesita para sacar adelante el proceso de educar a cada hijo.

¿Qué sintieron al tener vuestro primer hijo?

Rodrigo y Angélica: Una inmensa alegría, ver otra criatura  que aunque parecido físicamente a nosotros es otra persona, pero también un poco de temor de enfrentar algo nuevo. También esta alegría Dios la ha mantenido y renovado para cada uno de nuestros siete hijos que hemos visto nacer. Nunca hemos querido saber el sexo de los hijos durante el embarazo, son momentos esperados con ansia e inolvidables, recordamos todos los partos con gratitud hacia Dios que con cada hijo nos ha renovado.

Pedro y Susana: Cuando vimos a nuestro José Francisco sentimos una alegría infinita, nervios por lo que significaba ser padres primerizos, necesidad de acogerlo, protegerlo y también  agradecimiento a Dios por cuidarlo durante su período de gestación para que pudiéramos tenerlo con nosotros.

¿Qué es lo más difícil de ser padres?

Rodrigo y Angélica: Ciertamente hay dificultades, pero el Señor es genial como dice san Pablo todo lo puedo en aquél que me conforta, para ser padres muchas veces se renuncia a la propia voluntad, ya no haces las cosas cotidianas cuando quieres, sino cuando puedes, cuando la voluntad de otro te lo permite, esto es tener que morir, nosotros tenemos que hacerlo a las necesidades de siete y esto es imposible en nuestras fuerzas ya abríamos colapsado, pero Dios nos ha prometido algo y lo ha cumplido, quien pierda la vida por Mí la encontrará.

Pedro y Susana: Lo difícil es no sucumbir al cansancio para ser constantes y firmes en las normas. Los hijos necesitan tiempo y atención personalizada, deben saber que los vemos y los escuchamos, que estamos ahí incondicionalmente. Esto requiere disposición y una actitud de acogida permanente y el cansancio a veces nos traiciona en este propósito.

¿Qué importancia tiene Dios y la Iglesia en su rol de padres?

Rodrigo y Angélica: Es difícil separar a Dios de la Iglesia, porque en ella esta Dios, no podemos encontrarnos con Él sin la Iglesia, sin los hermanos, es en ella donde hemos experimentado el amor de Dios como Padre creador que nos corrige y una madre en la Iglesia que nos acoge y nos muestra el camino para guiar nuestra familia, tenemos una comunidad de 46 hermanos que nos ayuda y sostiene con su oración.

Pedro y Susana: Para nosotros es fundamental contar con el don de la fe. Como padres tenemos la misión primera de que el papá debe ser imagen de Dios Padre en su hogar y la mamá la imagen fiel de la Virgen María y del Espíritu Santo. Es un alto ideal y una gran responsabilidad, pero tenemos la tranquilidad en la certeza de que frente a las dificultades siempre tenemos a quien recurrir, Dios nunca abandona.

¿Han tenido sufrimientos en medio de vuestra paternidad? ¿Cómo han podido llevar estos sufrimientos?

Rodrigo y Angélica: Ciertamente los sufrimientos y las dificultades existen como por ejemplo aprietos económicos, cesantía, enfermedades, persecuciones, disputas cotidianas de los niños y también nuestras,  pero no hay Cristiano sin cruz  ¿verdad? y el que quiera serlo que tome su cruz y me siga, así todo sufrimiento tiene un sentido distinto, un por qué y un para qué, sabemos que la puerta es estrecha y angosta la senda que lleva a la vida.

Pedro y Susana: El amor a los hijos es infinito y se sufre por ellos y con ellos. Las enfermedades, las frustraciones, la incertidumbre frente a la duda si lo estamos haciendo bien o mal en la forma de educar. Todo se lleva  a través de la confianza en que Dios y la Santísima Virgen están con nosotros, Dios es Padre, Dios es bueno, bueno es todo lo que Él hace.

¿Qué les provoca el saber que muchos hoy se casan, pero sin querer tener hijos?

Rodrigo y Angélica: No les juzgamos por ningún motivo, nosotros también pensábamos así,  pero Dios nos ha mostrado otro camino, si alguien se casa y no quiere tener hijos, no es porque sea un egoísta o una mala persona, es porque el enemigo mentiroso desde el principio les ha dicho una mentira. Y hoy más que nunca está empeñado en destruir a la familia, al matrimonio, a la humanidad, a la mujer que es a quien Dios le ha concedido llevar en su seno el tesoro de la maternidad, por eso actúan y piensan así.

Pedro y Susana: Hoy es frecuente ver que las parejas se casan y no quieren tener hijos. Creemos que esto es porque las personas están más centradas en sí mismas, en sus necesidades y en satisfacer sus anhelos de éxito, reflejado en el tener. Con este pensamiento es difícil abrirse a la idea de ser padres. Los hijos requieren un espacio en nuestras vidas para el cual tenemos que estar preparados con madurez y generosidad, teniendo presente que es para siempre. Nos preocupa que tantos jóvenes no sientan la necesidad de proyectar su amor matrimonial en hijos y sobre todo saber que esto es resultado de los antivalores que se han impuesto en nuestra sociedad.

¿Qué les podrían decir a las personas que se cuestionan al ver que están dentro de la voluntad de Dios en lo que respecta a vuestra paternidad?

Rodrigo y Angélica: Una vez oímos decir a un sacerdote “fui joven y ya soy viejo y nunca he conocido a alguien que haya puesto su confianza en el Señor y quedara defraudado”, lo decimos porque lo compartimos y experimentamos, es realmente impresionante todo lo que nos pasa, cómo Dios nos ayuda a pesar de nosotros, los milagros, la providencia divina en vivo y en directo, tendríamos como para escribir un libro porque es algo de todos los días, esta misma entrevista a sido una ayuda para nosotros para ver un poco la historia que Dios está escribiendo en nuestras vidas.  Es como ver una película donde uno no deja de sorprenderse, sabemos que nuestro matrimonio genera comentarios y miradas en la calle, en el supermercado, cuando vamos a control médico con los niños o en un semáforo, en nuestro auto que parece una carroza (ja ja), hay dos tipos de reacción en las personas o se alegran o se escandalizan si se alegran es porque Dios les testifica su Amor y si se escandalizan o nos cuestionan, nosotros no les juzgamos ni nada por el estilo, sólo sabemos que no estamos equivocados porque el amor de Dios es fecundo.

Pedro y Susana: Las opiniones de las personas son reflejo de experiencias de vida y de los valores que viven, por ello deben ser atendidas y respetadas. Nosotros no podríamos rebatir sus opiniones sólo podemos vivir de acuerdo a nuestros principios y valores, ser a través de nuestra forma de hacer familia, ejemplo para nuestros hijos. Es tanto lo que se aprende en la experiencia de una familia numerosa: el respeto, la solidaridad, la colaboración, la vida en comunidad que es la base para el trabajo en equipo, todo esto se da en una familia con varios hijos y son valores que quedan para la vida porque son experimentados día a día por cada integrante. El que no lo quiere experimentar se pierde algo grande porque es un regalo en el que se da y se recibe amor.

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