María Loreto Mandiola Neumann “Mientras vivamos más cercanos a Dios estaremos mejor”

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Publicado el: 26 agosto, 2011

Con la tarea de cultivar siempre la unión familiar esta mujer casada hace 16 años con Francisco Spoerer con quien tienen 4 hijos Sofía (16), Macarena (14), Tomás (7) y Consuelo (5), viene de una familia muy creyente donde le inculcaron la fe desde pequeña y hoy con mucha convicción dice poner todo en manos de Dios.

De profesión periodista, lo que le ha permitido estar trabajando actualmente en la gerencia del Centro Español de Concepción. Pero su familia y su trabajo no son lo único, ya que hace seis años que participa como guía de catequesis para niños en un colegio laico, experiencia que la tiene muy contenta, porque ha visto cómo a través de este apostolado se ha acercado más a Dios y ha activado su fe.

¿Por qué decidió ser guía de catequesis?

Porque me invitó una amiga para que la apoyara en esto y luego me fui involucrando más, lo que me ha ayudado a meterme en la teoría que debo explicar a los niños, descubriendo la ilusión en la mayoría de ellos, porque muchas veces no tienen ese respaldo familiar de sus padres o abuelos que le transmitan la fe. Tanto es así que hay algunos que entran a prepararse para recibir su primera comunión por iniciativa propia. Esto ha sido súper enriquecedor para mí, el hecho de hacer catequesis me ha hecho sentir mucho más capacitada, como que hoy tengo más conocimiento y me ha ayudado a fundamentar aún más mi fe, sobre todo en la relación con mis hijos.

¿Cree que es difícil ser católico hoy?

No, creo que es la misma gente la que lo hace difícil, porque en el fondo quieren las cosas demasiado rápidas, fáciles y no quieren sacrificarse, pero esto se da en todo ámbito, no sólo en la fe católica. Es el caso de las familias actuales, para quienes no es prioridad educar en la fe a sus hijos; por ejemplo, hoy es más fácil darle las pastillas anticonceptivas a las niñas, que explicarles el contexto e inculcarles valores.

¿Cómo vive su fe?

Creo que siempre mi fe la canalizo en el lado humano, por ejemplo en mi trabajo, muchas de las personas que trabajan acá no están casados, porque suponen que el matrimonio es papeleo y de alguna manera intento explicarles lo que significa, lo que viene para adelante, que aquí en este mundo estamos de paso y que ellos están llamados a pensar en el futuro y que mientras vivamos más cercanos a Dios estaremos mejor. Tengo muchas amigas a quienes les hace falta que le hablen de Dios, algunas se han divorciado en este último tiempo y veo con mucho pesar su sufrimiento y tan lejos del Señor. A ellas las invito a Misa o les estoy mandando permanentemente mensajes con algún pasaje del Evangelio. Siento que me identifican con esto de estar más cercana a la Iglesia, es así como hijas de mis amigas me han elegido como madrina, porque en el fondo ven que yo las podría guiar en la fe.

¿De qué forma los católicos podemos llegar a las personas que están perdiendo su fe o que ya no la tienen?

Considero que uno de los conductos más efectivos a nivel global es cuando realizamos acciones de solidaridad, independiente de que sea un valor humano y no necesariamente sólo católico, creo que la Iglesia Católica lo cultiva mucho y eso, de alguna forma, une y atrae gente, porque es algo que nos humaniza, que nos hace pensar en el prójimo. Otra de las opciones está en el ámbito de las comunicaciones interpersonales. Tengo la experiencia de las charlas de catequesis, donde a los niños, uno les transmite un mensaje de fe y se maravillan. Pero este año se amplió a los padres, quienes con su participación,  empiezan a escuchar y descubren que se habla de temas cercanos a sus vivencias personales, lo que viven en el día a día, entonces se encuentran con un grupo donde pueden canalizar sus sentimientos, ser escuchados, encontrar empatía y experiencias cercanas. Estamos muy asombrados, porque después de que querían sólo una charla al mes,  hoy asisten todas las semanas para reunirse y compartir experiencias a la luz de la fe. Pasaron de la obligación a la necesidad de compartir con los demás y recibir orientación.

¿Y qué pasa con estas familias cuando los niños ya reciben su sacramento?

La idea es que, de estos mismos padres surjan nuevos catequistas, matrimonios que guíen a otros matrimonios, que de alguna forma den fruto de esta semilla que han recibido, lo cual también puede darse cuando se reúnan con su amigos, familiares y se conversen de temas importantes que hoy ya no se tocan. Es posible que no siempre exista interés o apoyo a estas posturas, pero de a poco se formarán grupos que quieran seguir trabajando en su fe.

¿Qué representa la Virgen María para usted?

Nos representa como mamá, de alguna manera veo en ella el sacrificio, la abnegación que vivimos muchas madres, donde quizá pocos reconocen nuestra tarea. Personalmente siento que nací para ser mamá y he privilegiado la maternidad junto con ser esposa. De igual forma siento que es importante cultivar el matrimonio porque es con mi marido con quien estaré el resto de mi vida si Dios lo permite. Es necesario ser también, su compañera, su amiga, tener proyectos en común, perdonar muchas veces, es necesario irse conociendo todos los días.

 

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