Monseñor Chomali entregó mensaje de Navidad

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Publicado el: 23 diciembre, 2011

Con una claro acento al sentido de la trascendencia de lo que es la Navidad, el Arzobispo de Concepción entregó su mensaje a la comunidad a través de los medios de comunicación de nuestra zona.

Monseñor Chomali, luego de dar su mensaje invitó a que todos trabajemos más para que se note que Dios habita en medio nuestro "le pediría que a los que tienen más recursos sean más generosos, más solidarios con los pobres, le pediría a los empresarios que den más trabajo, le pediría a las autoridades que trabajen realmente por el bien común, le pediría al Estado que se preocupe por los más pobres para que tengan educación, vivienda, le pediría a las familias que trabajen arduamente en la educación de sus hijos con valores cristianos, pediría más esperanza, más optimismo, pediría vivir sabiendo que Dios está en medio nuestro, que no estamos solos y que todo lo que hacemos tiene una dimensión trascendente", señaló nuestro Arzobispo.

Asímismo manifestó que quiere transmitir en este tiempo un mensaje de mucha esperanza y sobre todo "hacer un llamado a ponernos a trabajar arduamente para que se note en la calle, en la familia, en el comercio, en los hospitales, en las clinicas, en las cárceles que Dios está en medio de nosotros".

Finalmente dijo estar muy contento con la misión que Dios le ha encomendado como Arzobispo de Concepción porque "he visto a una Iglesia que está sirviendo, que está promoviendo el Evangelio, que está trabajando en obras sociales, donde tenemos colegios que están realizando un gran empeño fomentando en los jóvenes valores humanos y cristianos. Agregó también que, en lo personal,  "he sido muy acogido por todas las personas, la verdad es que me siento feliz y creo que lo mejor que me ha pasado en este último tiempo es haber sido nombrado Arzobispo de la Ssma. Concepción".

 

Mensaje de Navidad

No hay época del año que suscite tanto interés como la época Navideña. Se adornan las calles y los escaparates. Las familias, por más pobres que sean, preparan una cena un poco mejor y adornan su casa. Muchos van a la Santa Misa sólo ese día del año. Navidad suscita ternura, dan ganas de hacer regalos, y el comercio lo sabe muy bien.

Navidad da para todo ese alboroto y mucho más. Navidad es el tiempo en que recordamos un hecho inaudito, inimaginable a la mente humana más prodigiosa y que no se volverá a repetir tal como aconteció hace más de dos mil años.

Dios se ha hecho carne y ha habitado en medio de nosotros. Esa sí que es noticia, esa sí  que es una Buena Nueva que dan ganas de celebrar. Dios ha dejado de ser un ser lejano pues, fruto de su infinita misericordia, se ha acercado al hombre, a todos los hombres enviando a su Hijo, que es verdadero hombre y verdadero Dios.

Las consecuencias de este hecho absolutamente original es que no estamos solos y la vida, nuestra vida adquiere un rumbo absolutamente nuevo. Todo lo que somos y hacemos está llamado a tener un carácter trascendente, está llamado a tener una nueva dimensión de corte espiritual. Es hermoso saber que el trabajo no es un mero “hacer algo” para ganarse el pan de todos los días, sino que es el modo como participamos en la administración de lo creado. Es hermoso saber que el matrimonio no es la mera unión entre un hombre y una mujer, sino que es el modo como ellos realizan la voluntad de Dios y viven el llamado a la santidad que toda vocación cristiana implica.

Es hermoso saber que Dios se ha hecho hombre en Jesucristo y que la muerte, máximo enigma de la condición humana, ha sido vencida por Él mismo al resucitar. Y ello nos llena de esperanza porque la vida no es un mero suceder del tiempo, sino que es un caminar hacia Dios que nos tiene preparada una morada eterna al igual que a su Hijo.

Así, Navidad es el tiempo de acoger el regalo que Dios nos ha hecho y por lo tanto se convierte en un hermoso tiempo de esperanza, de amor, de alegría. Los regalos hemos de comprenderlos así. Regalándote un obsequio te estoy diciendo que te amo como Dios nos ha amado enviándonos a su Hijo. Navidad es el tiempo también de preguntarnos por nuestra propia vida y analizar en lo más profundo de nuestro ser si somos un regalo para los demás. Tal vez, frente a la crisis que vive el mundo preguntarse si somos un regalo para los demás sea la respuesta adecuada para superarla.

Como Arzobispo de la Santísima Concepción les deseo a todos y cada uno de ustedes una muy feliz Navidad. Que Dios los bendiga y bendiga a sus familias. Que Dios hecho hombre entre en lo más profundo de nuestro ser y nos entregue su paz y nos haga descubrir el valor inconmesurable de nuestra propia vida que ha sido tocado por Dios en su Hijo amado: Jesucristo, Nuestro Señor y Salvador.

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