Monseñor Chomali visitó a niñas de Hogar Manos Abiertas en Curanilahue

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Publicado el: 19 marzo, 2013

Acompañar, saber cómo se encuentran en este inicio de año escolar, y entregar su cariño de Pastor. Ese fue el objetivo de la visita que Monseñor Fernando Chomali realizó el pasado lunes al Hogar Manos Abiertas de Curanilahue, ocasión en la cual compartió una once junto a las niñas y profesionales de dicho programa.

El Arzobispo les habló acerca de los avances para la construcción de la nueva casa, que no siempre es tan rápido como se quisiera, pero que ya se cuenta con los recursos y la ayuda del Gobierno y el municipio. “Todo ha salido bastante bien, va a quedar bonita, ojalá que comencemos a construir luego. Vamos a colocar la primera piedra e invitaremos a todos los que nos han ayudado”. También les preguntó si ya habían iniciado las clases, en qué curso iban, y les dijo “para comenzar el año les traigo un regalo”.

Del comedor se pasó al salón, donde cada una de las señoritas recibió su presente: un par de zapatillas, necesidad definida como prioritaria por las tías del hogar por ser un implemento fundamental para la práctica de deportes y asignatura de educación física.

Las niñas estaban contentas, y todas las opiniones compartidas fueron de alegría y agradecimiento. “Me gustó que viniera Monseñor Chomali”; “a mí me gustaron las zapatillas”; “fue bonito que vinieran a compartir con nosotras y nos trajeran calcetines de colores”; “a mí me gustó la noticia de la pronta construcción del hogar, y que a lo mejor el otro año ya estaremos en él”; “yo le agradezco mucho a Monseñor Chomali lo que ha hecho por nosotras, por el hogar, por tratar de darnos lo que nos hace falta”.

Por su parte, el Pastor señaló que “uno como obispo conoce la realidad en todas sus dimensiones, y hay una dimensión de pobreza real en muchas niñas y adolescentes de la cual como Iglesia tenemos que hacernos cargo. Esto es un signo de aprecio y sobre todo el empeño firme de dar lo mejor de uno para que ellas tengan la mayor cantidad de posibilidades para valerse por sí mismas cuando sean grandes. Entonces, con afecto, con aprecio, con trabajo, pienso que las niñas descubren su dignidad y que la Iglesia y Dios las quieren”.

El regalo entregado por Monseñor Chomali fue posible gracias a una donación anónima de una parroquia argentina de Buenos Aires.

Larry Henríquez Bravo – Periodista / Unidad de Comunicaciones – Vicaría de Pastoral Social

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