Monseñor Fernando Chomali celebró Eucaristía en el Cementerio y llamó a fortalecer la fe

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Publicado el: 2 noviembre, 2012

Al presidir una eucaristía en el cementerio general de Concepción, el 1 de noviembre, monseñor Fernando Chomali llamó a los fieles y a las numerosas personas presentes, a salir fortalecidos de fe, amor y esperanza.

“En lo personal este día es muy impotante, porque mi madre falleció hace 21 años y rezo por ella y el 1 de noviembre iba al cementerio a visitarla, poder estar en Misa, porque  es el día en el cual se me renueva, lo único que me importa en la vida, que es una sola cosa: los muertos no están muertos. Ahí está la clave de la vida. Porque así como  no hay nada más radical que la muerte, no hay  más dolor que la muerte de un ser querido, al mismo tiempo, la Palabra del Señor no hay nada más que produzca esperanza”, reflexionó.

Esta realidad de vivió en todos los cementerios de la Arquidiócesis, con el servicio de parroquias y comunidades. En el cementerio general de Concepción, se contó con el apoyo y servicio de la parroquia San Francisco de Asís. Por eso, al concluir la eucaristía, Monseñor Chomali, agradeció a quienes colaboraron y especialmente al coro, por su hermoso canto.

En su homilía también planteó: “Les pregunto: ¿puede  la economía decirnos algo sobre el fallecimiento de un ser querido? ¿Puede  el mall decirnos algo sobre nuestros seres queridos? Nada. El único que tiene palabras de vida eterna es Jesucristo y nos  dice que la persona que nosotros vinimos a ver al cementerio no está ahí, está junto a Dios”.

“Yo creo que quienes tenemos algunos años… podemos decir que la vida es corta y tan corta que hay que tomársela realmente en serio ¿Cómo? Haciendo lo que nos dice Jesucristo, amar a Dios por sobre todas las cosas y amar al prójimo como a uno mismo. Se habla mucho que la gente se ha secularizado, de que la gente está sólo en comprar y  yo diría que eso no es tan cierto. Hoy, vemos los cementerios llenos de personas. A pesar de lo que nos ofrecen todos días, en el corazón del hombre hay una sed insaciable de trascendencia; sed insaciable de Dios, una sed insaciable de encontrarle sentido a la vida, y esa sed, la colma Dios. Él es el pan de vida, es Aquel que da esa agua con la cual no tendremos nunca más sed y es Él que nos da la respuesta que nos alegra el corazón y no ilumina para toda la vida”.

Monseñor manifestó que “si estamos aquí con nuestros difuntos es porque estamos buscando a Dios y Dios se ha hecho encontrar  con su Palabra, su Eucaristía, con su misericordia diciendo  no temas soy yo, aquel que tú crees que está muerto, no está muerto, sino que está junto a Dios. Vámonos desde este lugar, llenos de esperanza, tras escuchar la Palabra de Dios, que nos dice que somos hijos de la vida eterna y vámonos con un compromiso más grande aún, de trabajar con más fuerza y empeño para que todos conozcan a Dios y le den sentido verdadero a su vida y promover como católicos y asuman un rol más activo en la promoción del evangelio, de las bienaventuranzas, de una vida fundada en el amor”. 

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