Monseñor Fernando Chomali: «Chile vive una crisis espiritual profunda»

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Publicado el: 24 septiembre, 2021

Durante la jornada de este viernes 24 de septiembre el diario El Sur publicó la columna de opinión «Chile vive una crisis espiritual profunda». El artículo escrito por Monseñor Fernando Chomali, Arzobispo de Concepción y vicepresidente de la CECh, inicia mencionando algunas de las consecuencias más visibles a raíz de la crisis espiritual que hoy enfrenta Chile.

«Chile atraviesa una crisis espiritual profunda que ha permeado a toda la sociedad. La corrupción, el cohecho, el perjurio, la mentira sistemática son las consecuencias más visibles. Los millones de chilenos honestos han pagado caro esta anemia del espíritu que se respira día a día y que la prensa nos la muestra tal cual es», escribió el Arzobispo de Concepción.

Más tarde, puntualiza en que «los chilenos, pareciera ser, abdicamos de lo propio del espíritu humano. La búsqueda de la verdad, el anhelo de bondad, el amor por la belleza y la cultura se han ido jibarizando para darle espacio a la mentira, a la mera apariencia de bondad, a la búsqueda inmediata del placer y aun frenético anhelo de tener y de pasarlo bien de manera instantánea y sin medir las consecuencias para sí y para los demás».

Asimismo, el vicepresidente de la CECh se refirió a la ausencia de un proyecto social común. «Es lamentable ver la ausencia de un gran proyecto de sociedad motivado por el anhelo de trascendencia que anida en el espíritu humano. Duele ver a miembros de la dirigencia del país en diferentes ámbitos involucrados en escándalos donde el valor del  erario, palabra empeñada, el juramento hecho delante de la bandera o de Dios eran meros gestos, pero vaciados de contenido».

Tras lo anterior, añadió: «Duele ver a quienes aspiran a la presidencia denostándose mutuamente en vez de entusiasmarnos con un gran proyecto país donde brote lo mejor de cada cual al servicio de los demás».

Finalmente, Monseñor Fernando Chomali reparó en la necesidad de un cambio de foco. «Mientras Chile tenga puesta la vista en un mero desarrollo económico, mientras siga mostrándose a los ojos del mundo según lo que no es -recordemos el Iceberg que representó a Chile en la Exposición de Sevilla- el futuro se ve incierto, los pobres seguirán esperando y, la inmensa mayoría de los chilenos seguirán siendo objetos de promesas que una vez más terminarán en el recuerdo».

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