Monseñor Fernando Chomali hizo urgente llamado a orar por la paz en el mundo

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Publicado el: 9 abril, 2017

Con un llamado urgente a orar por la paz, conmovido por los que está ocurriendo en varios países, especialmente en Siria, monseñor Fernando Chomali, Arzobispo de Concepción, presidió la Misa de Domingo Ramos, en la catedral, en el inicio de Semana Santa. ““Esta misa la ofrezco por la paz en el mundo, por Siria y por tantos inocentes que han muerto”, afirmó.

Al mediodía del domingo, numerosas personas se reunieron en torno al quiosco de la plaza Independencia, donde fueron bendecidos los ramos y posteriormente, en procesión se llegó hasta la catedral, donde se celebró la Misa, con un templo lleno de fieles que escucharon con atención la homilía del pastor. Monseñor Chomali comenzó su reflexión planteando: “La pregunta que uno se hace es en qué ha cambiado el mundo. Hemos leído una historia de traición, donde hay mentira, conde hay calumnia, engaño, experiencias que se siguen viviendo hoy. Hemos leído una lectura de violencia, de mucha violencia y frente a estos hechos, a mí también me surgen las palabras de Jesús y, seguramente, a ustedes les pasará lo mismo cuando ven  violación de los derechos humanos; ver cómo estalla una bomba en san Petersburgo, cómo hay terrorismo en Estocolmo, cómo estamos prácticamente en una guerra con un pueblo tan martirizado como es Siria y cabe decir Dios mío, Dios mío, por qué nos has abandonado”.

Monseñor expuso que “este escenario, que refleja con mucha densidad lo que es la condición humana, refleja con mucha densidad lo que significa la ausencia de Dios; refleja el anhelo de poder, el anhelo de privilegios que anida en el corazón de todo hombre, pero también la pregunta quién podrá salvarnos. Y está muy claro que si nosotros estamos aquí, en un domingo, es porque tenemos confianza y sabemos que la salvación no va a venir de nosotros; la salvación no vendrá de una idea política, no vendrá de un intelectual, la salvación vendrá de Dios, un Dios que se manifiesta frágil, un Dios que padece por cada uno de nosotros y, por eso, que sería extraordinario que durante estos días dijéramos como san Pablo me amó y se entregó por mí”.

Luego señaló que “nosotros no escondemos la miseria humana, porque la hemos vivido cada uno de nosotros, pero sabemos que la miseria humana no es la última palabra, porque Dios es Dios y porque su palabra es eficaz. Él nos dijo que estará con nosotros hasta el fin de los tiempos; nos dijo que nadie nos va a separar del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús. Y nos dijo que Él sería crucificado con nosotros para que tengamos vida en abundancia, pero también este hecho salvífico nos implica obligaciones y no tenemos derecho a ser superficiales; nosotros vivimos en este mundo, pero no somos de este mundo, porque nuestros ojos están puestos en Dios, en los más pobres, en los necesitados. El Señor nos invita a una vida nueva, que se note que padecemos con Él; que se note que hemos resucitado con la última palabra; que se note que en Él ponemos nuestra esperanza”.

Recordó que los días de Semana Santa “serán días de oración y nos hemos esmerado con mucho esfuerzo para que todos tengan la posibilidad de reflexionar con mayor profundidad sobre la vida, la densidad de la vida, para que tengamos luces nuevas para poder comprenderla, para que tengamos caminos nuevos para poder vivirla según el querer de Dios y para que trabajemos arduamente, para que no haya más violencia, porque la violencia genera violencia, para que haya paz, para que le pidamos al Señor con más insistencia para que se terminen las guerras, la violencia y todo lo que opaca al ser humano y podamos vivir en paz y según el querer de Dios”

Finalmente, Monseñor invitó a participar activamente en las celebraciones de esta semana, para aquilatar lo que más necesitamos, convencernos profundamente que Dios nos ama, que no nos abandona y aunque no comprendamos el devenir de la historia. 

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