Monseñor Fernando Chomali: “Me queda mucho por descubrir aún”

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Publicado el: 5 junio, 2012

A un año de asumir como Arzobispo de la Santísima Concepción, Monseñor Fernando Chomali compartió su lado más íntimo, relatando sus aficiones, experiencia y su historia como sacerdote.

Monseñor, ¿cómo fue su experiencia como estudiante de universitario?

Fui muy feliz estudiando Ingeniería. Conocí personas notables que hasta el día de hoy siguen siendo mis grandes amigos. Claro que siempre experimenté una cierta nostalgia de más. Era un sentimiento muy vago que se calmaba en la Misa y en la acción social. La vida es muy bella y los seres humanos tenemos capacidades que Dios nos ha dado que no siempre sacamos a flote. Somos un don llamado a convertirnos en un don. Esa experiencia de donarme mueve mi vida.

¿Cuándo comenzó a sentir el llamado de Dios para convertirse en sacerdote y cómo tomó su familia la decisión?

La verdad es que cada vez me convenzo más que el llamado a ser sacerdote es un gran misterio, pero es un llamado al que no puedes renunciar. Te sientes atraído con la Biblia, por la Misa, por la vida de la Iglesia, por el ambiente de fraternidad que se vive en las comunidades y sobre todo por el ejemplo de tantos sacerdotes que me enseñaron con su testimonio de vida. Me encanta saber que soy un promotor de la esperanza y del amor y la fraternidad.

Mi familia no entendía mucho mi decisión, porque yo estaba trabajando como ingeniero y me iba muy bien. Hoy valoran el servicio que presto a la sociedad como sacerdote.

¿Cómo fueron sus primeros años como sacerdote?

Mis primeros años de sacerdote los pasé en Roma. El Arzobispo Carlos Oviedo me envió a realizar una licenciatura y un doctorado en Teología. Fueron cuatro años maravillosos que recuerdo con gratitud. Conocí la Iglesia Universal en todo su esplendor y una especial cercanía con el Santo Padre.

A lo largo de su vida, ¿ha experimentado algún milagro?

Muchos milagros he visto en mi vida. Por de pronto el hecho de ser de existir. El milagro de tantas personas generosas que nadan contra corriente en una sociedad cada vez más individualista. Cada vocación sacerdotal y religiosa, cada matrimonio, cada niño que nace, cada acción de generosidad para mí son regalos de Dios que me hacen seguir creyendo y esperando su venida.

¿Cómo es un día en la vida de Monseñor Chomali?

No tengo nunca un día igual al otro. Cada día es una novedad. Siempre tengo la oración,  la Eucaristía y el encuentro con muchas personas. Trato de leer lo más que puedo y de hacer deporte. La verdad es que la vida es tan colorida y con tantos regalos diarios que tener una rutina es muy difícil. Aunque sí soy una persona programada que trata de improvisar lo menos posible. El único que improvisa estupendamente bien es Dios.

¿Cómo ha sido su experiencia como Arzobispo de Concepción?

Ha sido un año muy feliz. He conocido un clero magnífico y unas religiosas muy entregadas, así como muchos laicos que me conmueven con su fe. Me ha dolido mucho ver la inequidad y la pobreza existente sobre todo en la zona de Lota, Coronel, Curanilahue, Los Álamos, Cañete, etc. Me ha gustado mucho la labor que se realiza en las parroquias, colegios y Universidad Católica. Es interesante y muy desafiante el hecho de que la Iglesia en Concepción es un gran referente en lo que a defensa de los derechos humanos se refiere.

¿Qué ha sido lo más difícil que ha debido enfrentar como sacerdote?

Me ha sido muy difícil aceptar que no puedo realizar todas las tareas que el propio ministerio me exige, me  gustaría que el día tuviese más horas para atender a todas las personas que quieren conversar con uno y visitar a todos los enfermos que requieren un sacerdote, etc. También ha sido muy doloroso, traumático diría yo, los abusos de poder y sexuales que han ocurrido al interior de la Iglesia. En eso soy claro, no hay espacio en el sacerdocio para los que realizan cualquier tipo de abuso contra las personas, menos si son de jóvenes y niños. No hay espacio.

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