Monseñor Fernando Chomali peregrinó junto a miles de jóvenes

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Publicado el: 13 noviembre, 2011

“Los jóvenes son un gran regalo de Dios” dijo con fuerza Monseñor Fernando Chomali, a la multitud que copó el Campo de Oración del santuario San Sebastián, en Yumbel, tras haber caminado 18 kilómetros junto a miles de jóvenes, provenientes de toda la Arquidiócesis de Concepción.

La XXVIII Peregrinación Juvenil tuvo una nueva ruta. Este año se realizó entre Cabrero y Yumbel; cubrió 8 kilómetros más que los años anteriores y tuvo además un hecho adicional: por primera vez  participó, en todo el trayecto, un Arzobispo. El gesto de Monseñor Chomali fue valorado por los jóvenes, quienes lo aplaudieron con cariño al término de su homilía.

Cuando apenas amanecía, de los distintos rincones de la región comenzaron a movilizarse los buses con los jóvenes hacia Cabrero. Las estrechas calles de la localidad los acogieron  con  una fría mañana, pero no tardó en mejorar la temperatura. Luego de un breve momento de oración en la parroquia  Santa Filomena, los jóvenes se enfilaron hacia  la medialuna, donde fueron enviados a peregrinar.

Precedida por la Virgen del Carmen Misionera, la peregrinación tomó su nueva ruta hacia Monteáguila, con los jóvenes que mostraron su alegría y entusiasmo. Hicieron oración, cantaron  y rezaron el rosario. Los sacerdotes que hicieron también el camino atendieron el sacramento de Reconciliación.  Cuando el calor era agobiante, Bomberos  sorprendió a los jóvenes con una lluvia artificial que los refrescó y los reanimó a continuar. 

A lo largo del camino, se levantaron “estaciones” con signos que fortalecieron  a los peregrinos, quienes tras cuatro horas de camino, arribaron a  Yumbel bajo intenso sol, pero sin decaer en su desafío, que fue valorado y reconocido por Monseñor Chomali y el  Asesor de la Pastoral Juvenil, Pbro. Nino San Martín. 

Después de un descanso, los jóvenes fueron invitados a participar en la celebración de la Eucaristía, que presidió Monseñor Chomali y concelebraron Monseñor Pedro Ossandón y numerosos sacerdotes. En su homilía,  señaló que “Dios sabe lo que hay en el corazón de cada uno de nosotros y lo primero que surge es una palabra de agradecimiento por cada uno de ustedes. Ustedes, jóvenes, son un gran regalo de Dios; ustedes son una maravilla; ustedes han sido pensado por Dios desde toda eternidad para formar parte de esta comunidad, la Iglesia Católica”.

Agregó: “Tenemos esperanza en que ustedes van a recibir grandes responsabilidades. Evidente, que los quiero en las parroquias, en los movimientos, en los colegios; los quiero estudiando mucho, los quiero rezando, tomándose la vida en serio y los quiero sirviendo; pero también los quiero, porque los necesitamos en los partidos políticos; los necesitamos en los sindicatos, en los municipios, en el Gobierno; los necesitamos formando parte de la vida civil, porque ustedes son el fermento en la masa; ustedes son la luz que ha de alumbrar la sociedad”.

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