Monseñor Pedro Ossandón se despidió agradecido de la Iglesia de la Santísima Concepción

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Publicado el: 15 agosto, 2012

Profundamente agradecido de Dios y de toda la Iglesia se despidió monseñor Pedro Ossandón Buljevic, tras su misión episcopal de tres años y medio como Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de la Santísima Concepción.

En una catedral con masiva presencia de fieles y autoridades, Monseñor Ossandón, quien próximamente será acogido por la Iglesia de Santiago como nuevo Obispo Auxiliar de esa Arquidiócesis, se despidió de la comunidad de Concepción, acompañado del Arzobispo, Monseñor Fernando Chomali y del clero que concelebró la Eucaristía.

Monseñor inició su mensaje agradeciendo la presencia de autoridades encabezadas por el intendente regional, Víctor Lobos, pero particularmente destacó la presencia de la gobernadora provincial de Arauco, Flor Weisse “por el enorme compromiso que tenemos con su provincia; estaremos siempre pendientes y comprometidos”. Monseñor Ossandón fue Vicario Episcopal de Arauco durante parte de su misión en Concepción.  Agradeció emocionado, además, la presencia de sus hermanas Bárbara y María Inés y de su sobrina  Francisca, “quienes representan – dijo él –  una familia unida, porque ahí conocí la fe como un don de Dios para amar”.

A todos les expresó: “reciban un saludo de este humilde servidor que siempre dará gracias a Dios por haber conocido y amado entrañablemente. Hoy, reunidos en la celebración de la Santa Misa, en la solemnidad de la Asunción de la Virgen, a quien he percibido siempre muy presente en toda mi vida. Llegué a esta arquidiócesis el 12 de diciembre, día de Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de América,  y hoy me aferro a su manto por la fuerza del resucitado,para seguir sirviendo a Dios y a la Iglesia”.

En su homilía Monseñor Ossandón reflexionó: “al despedirme de ustedes y a la luz del Evangelio de hoy y en la solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen, quiero hablarles del amor a la Iglesia del Señor,  animada y sostenida por el Espíritu Santo y haciendo siempre la voluntad de Dios Padre. Es la Iglesia que constituimos todos los bautizados en comunión corresponsable con diversas vocaciones específicas, todos iguales en dignidad por la gracia del Bautismo y con distintas funciones en el cuerpo místico del Señor. Todos recibimos el llamado universal a la santidad, porque todos somos Iglesia en el sacerdocio común de los fieles y del ministerio ordenado, donde nadie sobra y donde todos tenemos la responsabilidad de la representatividad y de la acción evangelizadora. Es la santa Iglesia de todos los días, por la que nunca nos cansaremos de dar gracias y amar profundamente la Iglesia que se alegra en Dios, nuestro salvador, la Iglesia que se me reveló mil veces en los rostros de ustedes, con toda la fuerza de su belleza que nos traela dignidad de hijos de Dios y que nos abre las puertas de la fe para encontrarnos como hermanos de una sola familia”.

Afirmó que en el servicio y asimilación con los más pobres se aprende a ser humildes y sencillos “para construir juntos un pueblo justo y solidario”.

Subrayó que el hábitat natural de la Iglesia y el hábitat sobrenatural de los cristianos se encuentra en los más pobres. “Si los pobres no se sienten en su casa, en la catedral, nos decía el Cardenal Raúl Silva Henríquez, no estamos anunciando el Evangelio de Jesucristo”.

Concluyó su mensaje, expresando: “Hoy,  al despedirme agradecido de Dios, quiero dar fe que esta Iglesia de la Santísima Concepción nos ha mostrado, con infinita belleza, el rostro y el amor de Cristo y la maternidad de la Virgen María. Yo aprendí día a día con esta Iglesia y quiero seguir aprendiendo a escuchar las mociones del espíritu, porque el Señor siempre es fiel y nunca nos abandona y lo hacemos en comunión con el Papa y nuestro Arzobispo. Gracias amada Iglesia, gracias por mi familia, por los jóvenes a quienes aprendí a escuchar y ver en ellos, con asombro y alegría, todos los dones del Espíritu Santo; gracias Iglesia de Concepción porque me regalaste amigos, ordenados y laicos comprometidos que jamás olvidaré

Monseñor Chomali, antes de impartir la bendición final a los fieles, agradeció el servicio pastoral de su hermano Obispo. “Sé que muchos han venido de lejos, por amor a la Iglesia y porque reconocen en monseñor Ossandón a un servidor que durante tres años y medio  se ha puesto al servicio de las personas y creo representar a todos, al decir  que el servicio prestado por él, aquí, trascendió las puertas de la iglesia, porque cuando trataba de escuchar nunca  preguntó el credo de las personas. Ese es un testimonio muy hermoso al servicio de la humanidad, de la arquidiócesis y de la ciudad, que agradecemos muy sinceramente”.

“Rezaremos por su nuevo ministerio en Santiago y tenga la certeza que aquí en Concepción tiene su casa, deja muy buenos amigos  y que le apreciamos mucho por su cercanía, fraternidad  y por su valioso servicio. Estamos muy agradecidos  y confiados que ejercerá un hermoso ministerio.gracias, muchas veces muchas gracias”.

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