Mostrar el rostro de la Misericordia a los jóvenes de nuestro país

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Publicado el: 28 enero, 2016

Casi 90 participantes, entre asesores y sus equipos de 18 diócesis y cuatro movimientos de Pastoral Juvenil, se reunieron en la casa de Ejercicios de Padre Hurtado entre el 25 y 29 de enero, para impulsar procesos pastorales que incidan en la vida de los jóvenes.

El objetivo general del XXXIII Encuentro Nacional de Asesores y Equipos diocesanos y de Movimientos de Pastoral Juvenil habla de “Promover un espacio de reflexión, diálogo, discernimiento y de compartir sobre el trabajo pastoral con la juventud” y a juicio del Obispo presidente de la Comisión Nacional, Monseñor Moisés Atisha, se ha cumplido a cabalidad: “Creo que el ambiente ha sido muy bueno, los participantes han sido muy colaboradores no solo con la dinámica del trabajo sino con la generosidad de aportar y de reflexionar con seriedad sobre lo que le hemos ido proponiendo”.

Y la propuesta de la Comisión ha sido trazar un camino de ir mirando la realidad nacional de pastoral juvenil, para poder tener un aporte de lo que van a ser las futuras Orientaciones Pastorales juveniles, “queremos finalizar el ciclo que se inició en el Congreso de Concepción en 2013, para ser ojalá aprobadas y publicadas este año. Ha sido un trabajo serio, de calidad, gracias a los exponentes que nos han venido a acompañar, y con el ánimo y la responsabilidad con que los participantes se han tomado el trabajo” agrega el Obispo.

Monseñor Atisha valoró la participación de los casi 90 asesores que estuvieron en la casa de ejercicios de Padre Hurtado, toda la semana: “Ellos son los asesores diocesanos y de movimientos y sus equipos . En general los asesores son los que están a tiempo completo y sus equipos los acompañan, pero esta jornada se hace en enero, en una fecha en que están terminando las colonias, campamentos, misiones, en las que han invertido mucha fuerza y energía en sus diócesis, y que estén aquí hoy día es muy importante, es un testimonio muy valioso” señaló.

El trabajo posterior a este encuentro, y la estrategia para atraer a más jóvenes a la pastoral y anunciar la Palabra fue un tema a tratar durante la jornada. ¿Cómo acompañar la vida de los jóvenes? Y la respuesta unánime es que los mismos jóvenes son los llamados a esta misión.

Lo resume el Obispo Atisha con dos acciones a realizar: ser testimonio de lo que dicen, y que ese testimonio se traduzca en un servicio: “Los curas tenemos que seguir predicando, hablando y testimoniando, pero como hace ya un buen tiempo estamos convencidos, los que están más cerca de los jóvenes son esos mismos jóvenes que asumen la responsabilidad. A ellos los tenemos que apoyar y validar para que sean el rostro de la Iglesia, el rostro de este Cristo que quiere regalarse en plenitud, y que ellos sean la mejor cara que podemos ofrecer de este Cristo joven que viene a traer sentido a la vida, a levantar al que está caído, a animarnos a seguir caminando”.

Objetivos 2015-2016

Recordando que el XXXII Encuentro -realizado en enero de 2015- presentaba como objetivo lograr una identidad nacional de la Pastoral Juvenil, el P. Manuel Quiroz, director de la Comisión Nacional contó que durante este año se ha logrado avanzar en las distintas zonas: “Hablar de una identidad nacional es un desafío mayor, pero cada zona ha ido valorando y tomando las “riquezas” que poseen. Este va a ser un desafío constante, pero se ha hecho durante este año un muy buen camino de buscar lo propio, lo que lo identifica como región, como zona”.

En cuanto al principal desafío para este año, el P. Quiroz reconoce que es salir al encuentro de tantos jóvenes que están fuera de la Iglesia. “Sabemos que hay una gran cantidad que participa, que están en los colegios, en las parroquias, que es -por así decirlo- el público cautivo. Sabemos que el Señor ha tocado su corazón, pero está el desafío de poder tocar el corazón de tantos jóvenes que están fuera”.

El director de la Comisión Nacional de Pastoral Juvenil agrega que el Año de la Misericordia da un sentido especial a esta búsqueda de los que están fuera: “¡Cómo poder privilegiar en nuestro trabajo pastoral, poder fortalecer las vías de reconciliación y testimoniar, anunciar al mundo esa misericordia! señala. El desafío fundamental es ese: mostrar el rostro misericordioso del Señor al mundo joven de nuestro país”.

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