Obispos de Chile entregan Mensaje de Navidad

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Publicado el: 21 diciembre, 2016

El Comité Permanente del Episcopado en su mensaje de Navidad aborda asuntos de debate público que revisten especial interés para la Iglesia: niños y niñas en situación de vulneración, migrantes en Chile y personas privadas de libertad con enfermedades terminales.

En conferencia de prensa, el Presidente de la Conferencia Episcopal de Chile, monseñor Santiago Silva Retamales, obispo castrense; junto al Secretario General, monseñor Fernando Ramos Pérez, obispo auxiliar de Santiago, dieron a conocer el Mensaje de Navidad del Comité Permanente. 

La Iglesia ha querido compartir sus principales anhelos para esta en Navidad, mediante un documento presentado por el secretario general, Fernando Ramos, quien dio lectura a dicho Mensaje, destacando la importancia de esta celebración cristiana en la que “el Dios de la vida ha querido compartir nuestra propia vida, con sus desafíos y fragilidades, para que la luz de la esperanza del “Dios con nosotros” ilumine al ser humano de todo tiempo y lugar”.

En el Mensaje, los obispos se preguntan: ¿qué realidades de nuestra sociedad pueden ser particularmente iluminadas con el nacimiento de Jesús y con su propuesta de vida nueva? A lo que responden a través de tres temas que revisten especial interés para la Iglesia: niños y niñas es situación de vulneración, migrantes en Chile y personas privadas de libertad con enfermedades terminales.

El Mensaje de Navidad invita a cuidar la niñez, recordando que “así como Jesús nació en un pesebre en Belén, viviendo la fragilidad propia de un recién nacido en esas condiciones, así también nosotros hemos conocido en los últimos meses la realidad de muchos niños y niñas de nuestro país vulnerados en sus derechos y en situaciones de riesgo apremiantes”. Es por este motivo que la Conferencia Episcopal realiza un llamado a fortalecer los organismos colaboradores del Sename, avanzando en “un financiamiento suficiente e igualitario para que todos los niños y niñas que están en hogares de menores, sean o no del Estado, reciban la misma protección”.

Los deseos de Navidad de la Iglesia también buscan iluminar la situación que aqueja a muchos de los migrantes en Chile, haciendo referencia a lo experimentado por el propio Jesús junto a su familia, que debió partir a “Egipto para vivir allí el exilio, ya que en su tierra natal vivía el peligro de la persecución. En aquella tierra, la familia de Nazaret encontró la acogida y el respeto que hicieron posible su posterior regreso”. Guiados por este ejemplo de acogida, los obispos destacan que con la presencia de extranjeros “nuestra sociedad se pone a prueba justamente en nuestra capacidad de acoger e integrar como hermanos a quienes están llegando a nuestro país, muchas veces desorientados y temerosos, sin los medios para salir adelante”, para avanzar en su inclusión resulta indispensable que se realice una actualización de la Ley de Migración.

La Iglesia también ha manifestado en este Mensaje su preocupación por la delicada situación que viven algunas personas privadas de libertad y que además presentan condiciones de salud extremas. “Para nadie es desconocido el sufrimiento que se experimenta cuando se vive privado de libertad en una cárcel, incluso cuando es producto de un juicio justo y correctamente ejecutado. Sin embargo, hay situaciones especiales en las que se nos abren espacios para que como sociedad demos signos de humanidad y podamos crecer en clemencia y misericordia”.

TEXTO COMPLETO

 PREPAREMOS UN PESEBRE PARA JESÚS

MENSAJE DE NAVIDAD 2016

Alegría por la próxima Navidad

1. En pocos días más, los cristianos del mundo entero nos reuniremos en los más variados

lugares del orbe para cantar junto con el profeta Isaías: “Un niño nos ha nacido, un hijo

nos ha sido dado. La soberanía reposa sobre sus hombros y se le da por nombre Consejero

maravilloso, Dios fuerte, Padre para siempre, Príncipe de la paz (Is 9,5). Una vez más, tendremos

el gozo de celebrar Navidad, la fiesta del nacimiento de Jesús, el Niño Dios.

2. También en Chile celebraremos este acontecimiento que ocurrió hace aproximadamente

dos mil años. Lo celebramos no como un simple recuerdo del pasado, sino porque

vemos en ese hecho un cambio radical en la historia de la humanidad. El Dios de la vida ha

querido compartir nuestra propia vida, con sus desafíos y fragilidades, para que la luz de la

esperanza del “Dios con nosotros” ilumine al ser humano de todo tiempo y lugar.

3. Por este motivo, nos preguntamos: ¿qué significa celebrar hoy Navidad en nuestro

país?, ¿qué realidades de nuestra sociedad pueden ser particularmente iluminadas con el

nacimiento de Jesús y con su propuesta de vida nueva? Proponemos tres ámbitos especialmente

significativos para vivir hoy en Chile los dones de la vida nueva y de la paz, regalos del

Niño Dios.

Cuidar la niñez

4. Así como Jesús nació en un pesebre en Belén, viviendo la fragilidad propia de un recién

nacido en esas condiciones, así también nosotros hemos conocido en los últimos meses

la realidad de muchos niños y niñas de nuestro país vulnerados en sus derechos y en situaciones

de riesgo apremiantes. Esta realidad nos debiera interpelar a todos y suscitar la

búsqueda de soluciones eficaces para la debida protección y cuidado de todos los niños y

niñas de nuestro país. En este sentido, apreciamos particularmente las innumerables y mayoritarias

iniciativas de instituciones no gubernamentales, colaboradoras del Servicio Nacional

de Menores (Sename), que son una prueba concreta que es posible hacer obras eficaces que

van en auxilio de los que más lo necesitan. En consecuencia, debieran contar con un decisivo

y eficaz apoyo del Estado, especialmente otorgando un financiamiento suficiente e igualitario

para que todos los niños y niñas que están en hogares de menores, sean o no del Estado,

reciban la misma protección.

Como quieren en Chile al amigo forastero

5. A los pocos días de su nacimiento, el niño Jesús tuvo que padecer, junto a María y

José, la experiencia de emigrar a Egipto para vivir allí el exilio, ya que en su tierra natal vivía

el peligro de la persecución. En aquella tierra, la familia de Nazaret encontró la acogida y el

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respeto que hicieron posible su posterior regreso. Últimamente en nuestros campos y ciudades

hemos visto la llegada de muchos hombres y mujeres, venidos de países cercanos o lejanos,

que buscan en Chile una oportunidad de vida para ellos y sus familias. No nos puede

resultar indiferente su situación, sus anhelos y sus sueños. Nuestra sociedad se pone a prueba

justamente en nuestra capacidad de acoger e integrar como hermanos a quienes están

llegando a nuestro país, muchas veces desorientados y temerosos, sin los medios para salir

adelante. Asimismo, el surgimiento de esta realidad nueva hace urgente que actualicemos

nuestra legislación y los procedimientos administrativos para favorecer de manera ordenada

la acogida respetuosa de aquellos que se están integrando a nuestro país.

Estuve preso, dijo Jesús

6. Jesús, al final de su vida pública, fue apresado, juzgado y condenado a morir en la

cruz. Muchos de sus discípulos fueron encarcelados por dar testimonio de su resurrección.

Para nadie es desconocido el sufrimiento que se experimenta cuando se vive privado de libertad

en una cárcel, incluso cuando es producto de un juicio justo y correctamente ejecutado.

Sin embargo, hay situaciones especiales en las que se nos abren espacios para que como

sociedad demos signos de humanidad y podamos crecer en clemencia y misericordia. Es el

caso de aquellos que están cumpliendo una condena y, además, sufren una enfermedad

terminal o alguna alteración en sus facultades mentales que afectan gravemente sus capacidades

y disminuyen notablemente su relación con el medio y con las demás personas. Somos

conscientes de las dificultades legales que implicarían estas medidas. Pero, ¿no será el momento

en que como país busquemos los mecanismos jurídicos para que personas con estas

dificultades, siguiendo criterios objetivos, puedan continuar cumpliendo en sus casas, junto a

sus seres queridos, la condena recibida?

7. A todos los miembros de la comunidad nacional queremos desearles una hermosa y

bendecida Navidad. Que la Virgen María, quien cuidó y alimentó con infinita ternura a su Hijo

amado, cuide y alimente la vida de cada familia de Chile con el regalo de su Hijo, Jesucristo,

el Príncipe de la paz.

EL COMITÉ PERMANENTE DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL DE CHILE

+ Santiago Silva Retamales

Obispo Castrense

Presidente

+ Cristián Contreras Villarroel

Obispo de Melipilla

Vice presidente

+ Ricardo Cardenal Ezzati Andrello

Arzobispo de Santiago

+ Juan Ignacio González Errázuriz

Obispo de San Bernardo

+ Fernando Ramos Pérez

Obispo Auxiliar de Santiago

Secretario General

Santiago, 21 de diciembre de 2016

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