Padre Héctor Rivera celebra 25 años de sacerdocio

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Publicado el: 2 noviembre, 2016

“Cumplir 25 años de vida sacerdotal es motivo de una gran alegría y de un profundo gozo. Han sido años de compartir y transmitir la fe, de animar la vida cristiana de tantos hermanos y hermanas, de vivir mi vocación y el fruto de este gozo y alegría profunda”, afirmó el padre Héctor Rivera, al cumplir 25 años de sacerdocio, sirviendo en la Arquidiócesis de Concepción.

El P. Héctor expresó que “el primer sentimiento es de gratitud a Dios, gratitud a las comunidades en que he servido y que son las que han ido modelando en parte el alma del pastor, y gratitud a mi familia y amigos, pilar fundamental en la vida ministerial.

 Respecto a la manifestación de su vocación, recordó que “desde niño recuerdo que jugaba a celebrar misa; crecí en un ambiente de una profunda vida eucarística, y de gran participación eclesial. Finalmente, el testimonio de una gran sacerdote, un hombre ejemplar en su entrega, abnegación y testimonio que marcaron mi decisión y vida ministerial;  el R.P. Olivier d’Argouges, asuncionista”

 Tiene una  larga y diversa trayectoria pastoral.Fui Vicario Parroquial en Tomé y Lebu; Párroco en Nipas, Divino Redentor y ahora, en Nuestra Señora del Carmen y Santa Tersa de los Andes en Talcahuano. Administrador Parroquial en La Purísima de Lirquén. Junto a ello, he cumplido diversas tareas a nivel diocesano. Actualmente, soy Director de la Escuela Diaconal y Coordinador del Diaconado Permanente. Señaló, además, que la primera eucaristía la celebré en la Capilla San Pedro de Dichato

 Percibe “que ha sido un pastor cercano, por tanto un pastoreo en gran corresponsabilidad con los miembros de las comunidades en que he servido. Un pastoreo que me ha realizado plenamente, y que llena mi vida.-

 En cuanto al servicio de los laicos, en la labor pastoral, comenta que “el desarrollo mi labor pastoral en las parroquias Nuestra Señora del Carmen y Santa teresa de Los Andes, en Talcahuano. No podría desarrollar todo la tarea que implica dos comunidades  parroquiales, sin el compromiso de los Consejos de Pastoral Parroquial,  los agentes pastorales y en particular del diaconado permanente. Ayuda invaluable del Diacono Rene Izquierdo asignado a acompañarme en la tarea de ser pastor.

 Finalmente, estima que los jóvenes son varias las causas que inciden en la baja de vocaciones sacerdotales, en la Iglesia. “Influye la sociedad en que vivimos, la crisis de valores, y creo que nosotros mismos no hemos dado un buen testimonio”, refuerza.

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