Padre Luis Figueroa celebra Bodas de Oro sacerdotales

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Publicado el: 28 octubre, 2016

Con una Eucaristía, este sábado 29 de octubre, a las 12:00 horas, se celebrará los 50 años de sacerdocio del Pbro. Luis Figueroa Vinet, actualmente deán de la Catedral de Concepción, quien presidirá la celebración.

El P. Luis, quien lleva 8 a 10 años en la catedral, recordó los inicios de su vocación sacerdotal. “Creo que un  sueño de llamada, siendo muy pequeño. Nací en Cabrero y tuve un sacerdote muy generoso, un santo para mí, quien tenía un cariño extraordinario  por los niños y los pobres.  Yo era acólito y caminábamos habitualmente a Monteáguila a pie – por la línea del tren –. Fue un ideal de sacerdote  y al concluir la enseñanza básica, me indicó  que yo debiera ser mejor que él”.

Agrega que en ese instante, le sugiere estudiar en el Seminario, en Concepción. “Es así como cuatro jóvenes de Cabrero, en 1952, llegamos a Concepción, para entrar al posible  camino del sacerdocio. Terminé mi enseñanza media, hice Filosofía y me fui a Santiago, cuando ocurrió el terremoto de 1960 y Alemania me  entregó una beca para estudiar en la Pontificia Universidad Católica de Santiago”.

El año 1966, fue ordenado sacerdote en Concepción, por el entonces arzobispo monseñor Manuel Sánchez, siendo Obispo Auxiliar monseñor Carlos Oviedo Cavada. “Para Monseñor Oviedo fue el primer sacerdote que ordenó  en Concepción y al cumplir 25 años de sacerdote, monseñor Oviedo vino acompañarme”, expresó.

Para el P. Luis “estos 50 años han sido pastoralmente muy interesantes, puesto que venía el término del Concilio Vaticano II y había una escasez de sacerdote y se expresaba fuertemente, en ese momento, y yo dije como ideal, ayudar a otros para que lo puedan ser y llevé a 20 jóvenes de distintos lugares de la diócesis y con el padre Hasbún hicimos el primer intento, con otros jóvenes de Santiago, para que con la vitalidad de los jóvenes pudieran entregarse a Dios y a la Iglesia. De Concepción, actualmente hay 11 sacerdotes que se valieron de mi alegría y vivir la fe”.

Con esa iniciativa, el P. Luis creó, en el Arzobispado, el Departamento de Vocaciones y al mismo tiempo se le asignó la administración de la parroquia San Juan de Mata; posteriormente, fue vicario de la parroquia El Sagrario. En su trayectoria recuerda con especial cariño su trabajo pastoral en las minas de carbón, donde se desempeñó como profesor de Filosofía y además, “trabajé con los obreros del mineral, que fue una experiencia muy linda, porque el “poder popular” gobernaba, en ese tiempo, y creían que yo era marxista, porque había trabajado fuera del país. Llevé a numerosos trabajadores del carbón a Santiago. Con apoyo del ministro del Interior, en esa época, fuimos en tres buses de mineros a conocer la capital”.

En el plano educacional, el P. Luis dirigió el colegio Instituto de Humanidades de Concepción, (10 años), Liceo La Asunción (17 años), y  otro colegio más pequeño y algo ignorado, como la escuela de Cabrero. “Tuve que asumir la parroquia que estaba a cargo del P. Carlos Palma y además, el colegio muy modesto y lo dejé formado como Liceo San José. Fue el primer edificio de tres pisos que hicimos en Cabrero, con ayuda estatal, un establecimiento mixto, con muy buenos resultados, porque hoy, hay alumnos que son profesionales”, hace hincapié en sus recuerdos.

Estando en Cabrero, fue también vicario episcopal de los trabajadores del campo, realizando un trabajo muy hermoso. “Fue un trabajo  pastoral, que ganamos, en esos momentos, a los protestantes. Hoy, existen varias capillas rurales, gracias a la ayuda de Alemania”, precisó.

Por otro lado, señaló que contribuyó a contar con una casa para los sacerdotes ancianos, que hoy es la Casa del Clero, en Concepción. “Con el terremoto, el Seminario se dañó por el terremoto del año 60 y los sacerdotes ancianos que vivían allí quedaron sin un lugar. Conseguimos apoyo de Alemania para la casa nueva del Clero, casa, en que se alojó el Papa Juan Pablo II, y una placa que recuerda el hospedaje de S.S.”, concluyó.

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