Padre Luis Figueroa: “Fui y soy un sacerdote feliz”

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Publicado el: 1 noviembre, 2016

“Doy gracias a muchas personas, por el apoyo brindado, para seguir trabajando por el bien de la Iglesia de Concepción”, expresó el Pbro. Luis Figueroa, en su homilía de celebración de sus bodas de oro sacerdotales, en la Iglesia de Concepción, el sábado 29 de octubre.

Especial agradecimiento manifestó a monseñor Fernando Chomali, quien asistió a la Eucaristía junto a numerosas personas y familiares del P. Luis, expresando su alegría por estar acompañado, además, de varios sacerdotes, especialmente de los canónigos de la Catedral.

El P. Luis agradeció a las autoridades de la Policía de Investigaciones de la Octava Región, ya que en dicha institución se realiza un ministerio extraordinario.

En su homilía, recordó parte de su historia personal, desde siendo niño en Cabrero, su lugar natal, que con la orientación de su familia, especialmente de su madre Felinda Vinet, comenzó a descubrir su vocación pastoral. Por ejemplo, contó que en su hogar como en muchos otros, en esa época, se instalaban altares para rezar la novena de la virgen del Carmen y de San Roque, patrono de las actividades campesinas. Junto con ello, desde muy pequeño acompañó a su familia a la celebración de la misa, los domingos y teniendo apenas 3 años, seguía con mucha atención al celebrante, repitiendo palabras en latín.

Particular recuerdo tiene del sacerdote Abdón Maldonado Gutiérrez, quien acompañaba a los fieles en Cabrero, pero orientaba y preparaba a los niños hasta los sacramentos de iniciación. En cierta ocasión, el sacerdote le consultó sobre los deseos de estudiar a futuro y le propuso el camino al sacerdocio y con apoyo de su familia fue a estudiar la enseñanza media al antiguo Seminario de Concepción, donde tuvo éxito en su formación y pudo ganarse una beca para estudiar teología en la Pontificia Universidad Católica de Chile, en Santiago.

Estando en la capital y sus capacidades deportivas, junto a otros seminaristas estuvo a punto de integrar la selección nacional de fútbol, para un partido con River Plate, en una propuesta que les hiciera Fernando Riera.

Posteriormente, estudió en la Universidad de Chile Religión y Moral, Consejería Educacional y Pedagogía en Filosofía, llegando hacer docencia en la entonces Universidad Técnica del Estado. Llegó el momento de su ordenación y retorno a Concepción, donde ha cumplido una fructífera labor pastoral y educacional.

“Soy tremendamente agradecido del Padre Dios, quien me dio cualidades, dones y tratè siempre de ponerlos en servicio, donde los obispos me enviaran. Me llena de orgullo que nunca dije no a lo que ellos me pedían  y, por eso, en el  trayecto de mi vida de trabajo pastoral, nunca tuve una pega, sino dos o tres y lo hice con mucho gusto. Fui y soy un sacerdote feliz”, subrayó.

 

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