Padre Oscar García: «No podemos juzgar, porque no sabemos quién lo hizo»

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Publicado el: 19 abril, 2016

Diario El Sur de Concepción publicó, en su edición de hoy martes, una entrevista al padre Oscar García, párroco de la parroquia de Cañete, quien se refiere a la situación sufrida en la comunidad de Antiquina, la semana anterior.

El pasado 27 de febrero, y para conmemorar la muerte de cinco vecinos de origen mapuche durante el terremoto de 2010 en Cañete, el párroco Óscar García (46) participó de una ceremonia junto a la comunidad, la misma que desde hace casi un año lo ha recibido "de la mejor manera", según comenta, para reflejar el impacto que significó el hecho que desconocidos quemaran la capilla La Asunción de la Virgen, en la localidad de Antiquina, hace exactamente una semana.

Se trató del primer ataque registrado en la Región que involucró a un recinto religioso y, a juicio del sacerdote, de un hecho que no empaña la buena relación que tiene con la comunidad local, la mayoría de origen mapuche.

"El último signo que hicimos juntos fue muy lindo, el 27 de febrero, aquí pegado al mar, en el puente sobre el río Paicaví. Allí murieron en el terremoto cinco hermanos mapuches. Se levantó un memorial, y fuimos ese día, fue una celebración muy linda", asegura el párroco.

En el lugar del ataque había un lienzo con un mensaje alusivo a la causa mapuche ("Obispo Stegmaier (de Villarrica) cómplice de la represión del Estado. Responsable de la violencia hacia la Iglesia"), pero el sacerdote insiste en destacar que "no podemos juzgar, porque no sabemos quién lo hizo".

SU LLEGADA A LA ZONA

El sacerdote uruguayo Oscar García Barretto llegó a Concepción en 2008, específicamente a Hualpén, en la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, donde se quedó hasta el año pasado.

Cuenta que tiene una corporación y un hogar para universitarios de bajos recursos, que provengan de comunas aledañas. "Y bueno, me iba a ir en 2012, pero por esta obra que tengo ahí en Hualpén, me incardiné a la diócesis el año pasado. Y ahí, la primera obediencia que me pidió el arzobispo (monseñor Fernando Chomali) es que si podía venir a Cañete para asumir la parroquia, que actualmente incluye Cañete y Tirúa".

Sobre el recibimiento, lo primero que dice es que "los hermanos mapuches me recibieron muy bien (…) los considero personas muy tranquilas".

"No puedo decir nada malo. Gracias a Dios hemos caminado juntos con la comunidad parroquial, con los hermanos mapuches, En todas las celebraciones a las que me han invitado he tratado de estar. Me he tratado de involucrar también en sus ritos, sus celebraciones particulares", explica.

EL CONFLICTO

Es un hecho que los ataques incendiarios han proliferado en la zona sur de la Región, marcado principalmente por el rechazo de algunas comunidades a la presencia de las industrias forestales en la zona. Dejando eso a un lado, el párroco defiende el buen clima que existe en la comunidad.

"Te digo sinceramente, no hay tensiones. Si bien hay estos cortes de ruta, quema de camiones más hacia Tirúa y San Ramón, es por el problema más bien de índole forestal ¿me entiendes? Porque no quieren que las empresas forestales estén aquí, quieren que se vayan. Ese es el gran problema que se está viviendo en la zona y más hacia el sur por supuesto", dice.

Sobre la participación parroquial de la comunidad, Oscar García comenta que existe desde antes de su llegada. "Las comunidades están insertas, varios mapuches son creyentes y participan de las misas, celebraciones. Cero dramas en todo sentido".

ATAQUE A CAPILLA

Sobre el atentado incendiario que terminó con el recinto religioso destruido, afirmó que "en ningún momento recibí una amenaza de que habría un atentado en una capilla. Que nosotros estábamos atentos por lo que estaba sucediendo en la Novena Región, sí que lo estábamos", recuerda.

Si bien plantea que la investigación se la deja a la Justicia, el párroco va más allá, y hace otra reflexión. "Yo digo: si tengo algo contra alguien, capaz que voy a inventar algo para que lo sigan condenando. Yo no puedo juzgar a nadie porque no sé quiénes son, porque el que haya esa pancarta no me dice que sean ellos", sostiene el sacerdote.

Respecto de la consigna que dejaron los desconocidos cerca de la capilla, el sacerdote explica que "no es que hablen respecto al párroco del lugar (él), no. Hablan respecto del obispo Stegmaier, el problema que tuvieron ellos poco lo sé, y hablan en contra del Estado. Entonces como la Iglesia es una, pueden atacar acá, allá, en cualquier otro lado. Nos tocó a nosotros, pero repito que la relación con los hermanos mapuches que he podido encontrar es excelente".

En la mañana siguiente al ataque, cuenta García, el lonco del lugar, junto a su familia y otros mapuches de la comunidad, se acercaron al sacerdote y le expresaron su rechazo frente al ataque de la capilla. "Más allá que ellos profesen o no la religión, no estaban de acuerdo con lo que había sucedido, ya que pese a las diferencias religiosas que pueda haber no se tendría que haber atacado un templo de la Iglesia. (…) Todos repudiamos estos actos violentos, porque no favorecen a la paz, al diálogo", asegura.

INTEGRACIÓN

El próximo 25 de abril el párroco cumplirá un año en Cañete y hay cosas que ha detectado en este tiempo. Por ejemplo, afirma que existe mucha ignorancia de la lengua mapuche. "Acá en Cañete, sería lindo que pudiéramos hablar el idioma, conocerlo, para una mayor integración".

Por esa inquietud es que García está en contacto con un profesor de la Universidad Católica, que asegura que está dispuesto a impartir clases de la lengua mapudungun.

"Dios mediante, la idea es que acá en la parroquia se dé un curso de mapudungun, y voy a ser uno de los primeros en estar sentado ahí para aprender, conocer mejor la cultura mapuche, integrarme mejor. Ellos tienen una riqueza extraordinaria como cultura, pero ello quién haya hecho esto, no se sabe".

-Me ha llamado el obispo, para decirme que la idea era reconstruir de inmediato. Pero yo digo, primero es la condición humana, porque uno ve lo afectada que quedó la comunidad. Y después, lentamente vamos a ir levantando una capilla que sea más duradera, no de material ligero, sino de cemento, para que ni Dios permita esto ocurra de nuevo, que quede (algo).



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