Papa Francisco anima a recuperar la convivencia familiar

Más Iglesia Arquidiocesana

Publicado el: 13 noviembre, 2015

«Cuando los hijos, en la mesa, están ocupados con el Smartphone, y no escuchan, no es una familia, ¡es una pensión!»

"En los países ricos, sobra la comida, mientras otros se quedan fuera de la mesa. Esto es vergonzoso"

 

"Una familia que no come unida, o que cuando lo hace no dialoga, o está con su televisor, con su teléfono, es una familia poco familiar… Yo diría, es una familia automática". El Papa Francisco lanzó un llamado a una Iglesia-familia, en la que se hable, se escuche, se "atienda" a todos, se "recupere", en definitiva, la "convivencia familiar".

El Papa utilizó el término "convivialidad" para referirse a esa convivencia en confianza, la camaradería necesaria entre los cristianos, y también en las familias. El cuidado, la atención, el diálogo y la escucha en torno a la mesa, al convite, frente a aquellos momentos en que "los hijos, en la mesa, están ocupados con el smartphone, y no escuchan". Eso, en opinión del Papa, "no es una familia, ¡es una pensión!".

"Los cristianos tenemos una especial vocación a la convivialidad. Jesús no desdeñaba comer con sus amigos. Y representaba el Reino de Dios como un banquete alegre", subrayó e incidió en que "fue en el contexto de una cena donde Jesús entregó a los discípulos su testamento espiritual, e instituyó la Eucaristía. Y es precisamente en la celebración Eucarística donde la familia, inspirándose en su propia experiencia, se abre a la gracia de una convivialidad universal y a una fraternidad sin fronteras, según el corazón de Cristo, que entrega su Cuerpo y derrama su Sangre por la salvación de todos".

"Saber convivir es una virtud preciosa, la familia reunida en torno a la familia doméstica, el compartir la comida es una experiencia fundamental", recordó el Papa, quien apuntó que las fiestas, los aniversarios… "se hacen en torno a una mesa".

"El cristianismo contiene una especial vocación a la convivencia. Todos los años Jesús enseñaba en la mesa, y representaba el Reino de Dios como un convite festivo", subrayó. En esta perspectiva, añadió, "podemos decir que la familia va de casa a la mesa, ofrece a la Eucaristía la propia experiencia de convivencia, que le abre a la gracia de una convivencia universal, del amor de Dios por el mundo".

"Participando en la Eucaristía, la familia se libra de la tentación de encerrarse en sí misma, fortalecida en el amor y la fraternidad según el corazón de Cristo", apuntó Francisco, denunciando cómo "en nuestro tiempo, vivimos encerrados en nuestros propios muros", ante lo cual "la convivialidad generada desde la familia y la Eucaristía supone una oportunidad crucial para vencer el encierro y construir puentes de acogida y de caridad".

Así, reivindicó que "la Eucaristía de una Iglesia familia, capaz de restituir a la comunidad y la hospitalidad recíproca", como " una escuela de inclusión humana que no tiene parangón", y en la que tienen cabida los más pequeños, "los huérfanos, los heridos, los desesperados, los abandonados".

"Hoy, muchos contextos sociales ponen obstáculos a la convivencia familiar. Hoy no es fácil. Debemos intentar el modo de recuperar. En la mesa se habla, se escucha, nunca haya silencio, el silencio que no es el de los monjes, ni el del egoísmo, el de cada uno a la suya… y no se habla, no. Nunca el silencio. Recuperemos la convivencia familiar, adaptándola a los tiempos".

 

Más Iglesia Arquidiocesana