Placa de reconocimiento a religiosos de Maryknoll en La Asunción

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Publicado el: 11 agosto, 2014

En el marco de los 60 años del Liceo La Asunción, de Talcahuano, los egresados el año 1974 testimoniaron su agradecimiento a los fundadores establecimiento, los Misioneros de Maryknoll, colocando una placa recordatoria.

En este contexto, recordar que bajo el nombre de Liceo Nº 14, en el año 1954, en el fundo Higueras, nació por iniciativa de la Congregación de los Padres de Maryknoll, para acoger a los hijos de los trabajadores de la Compañía de Aceros del Pacífico de Talcahuano.

El principal gestor fue el padre Vicente Cowan, quien la dirigió hasta diciembre de 1959, año en que se transformó en el Liceo La Asunción. El segundo rector fue el Padre Lorenzo Schanberger y le sucedió el hermano Carlos O’ Neil, llamado cariñosamente “Hermano Silvestre”, quien se esmeró y logró que el Estado reconociera al colegio como colaborador en la función educativa. En 1971, asumió como Rector el Profesor de Física, don Miguel Amirá Galán. Posteriormente vuelve a la rectoría el misionero norteamericano, Padre Dale Barrón, quien se preocupó de dotar al colegio de una cómoda infraestructura, remodeló el sector Santa Teresita, Corpus Christi y dotó al Sector Central de un nuevo edificio con modernas instalaciones administrativas y educativas, como laboratorios, gimnasio y sede social. En 1984, la Congregación entregó el establecimiento al Arzobispado de la Santísima Concepción.

El de agosto en curso, los egresados en 1974 colocaron una placa recordatoria y en la oportunidad, uno de los exalumnos, Osvaldo Carvajal Rondanelli, pronunció el siguiente discurso:

“Quisiéramos que este reconocimientose extienda a todos los que han contribuido a formar esta comunidad educativa. Sobre todo a los que han velado para que en sus aulas se formen hombres y mujeres de bien, los que premunidos con los valores del Evangeliose espera que sean promotores de una sociedad más justa, caritativa y solidaria.

Pero una simple placa conmemoratoria no hace justicia a la dimensión de la impronta que dejaron los religiosos de Maryknoll.

Creemos sinceramente que en su misión existe un legado que vale la pena destacar para las nuevas generaciones y una declaración que puede fácilmente encender el fuego en las almas escogidas.

Maryknoll tiene un lema muy potente que resume lo que es y ha sidosu misión a través de la historia:

“HACIENDO VISIBLE EL AMOR DE DIOS”, o como dice en la placa:“MAKING GOD’S LOVE VISIBLE”

Por esa razón, han privilegiado su trabajo misionero en zonas indígenas y poblacionales de Latinoamérica, Asia y África, y se han retirado de zonas que consideran menos necesitadas.

Intentaré en pocas palabras dejar una pista sobre la actualidad de este mensaje y el enorme aporte teológico e intelectual que de él se desprende.

Necesitamos hoy para nuestros jóvenes lemas potentes que en pocos caracteres despierten conexiones entre su cerebro y el alma. También necesitamos entregarles herramientas que les ayuden a obtener pistas sobre la solución de los dilemas de la sociedad moderna.

Maryknoll llegó a América Latina, a pedido del Vaticano,durante el desarrollo de la 2º Guerra Mundial. Muchos de sus misioneros establecidos en Asia habían sido expulsados producto del conflicto.

La misión de Maryknoll fue muy exitosa en adaptarse a la realidad latinoamericana y creo infraestructura de parroquias, escuelas, clínicas y programas sociales.

En la década del ‘50 se consolidó el proceso de industrialización en Talcahuano –particularmente la construcción de la siderúrgica de Huachipato–, y además se construyeron Las Higueras, la Villa Juan Antonio Ríos, y otros grupos habitacionales destinados principalmente a quienes trabajaban en la usina.

Maryknoll asume en ese momento la tarea de establecer la comunidad parroquial y su proyecto educacional. Lo hace en alianza con otras órdenes religiosas, como la Congregación de la Preciosa Sangre, y cobija bajo su administración a la Escuela Técnica Santa Teresita y Corpus Christi.

Fuimos testigos de los esfuerzos de los religiosos de Maryknoll por entender nuestra idiosincrasia y adecuar su mensaje a nuestras características.

En vez de convertirnos en alumnos bilingües, ellos se esforzaban en dirigirse a nosotros en nuestro propio idioma con el característico acento y la gramática norteamericana.

Había en los curas, monjas y hermanos de Maryknoll una traducción moderna del mensaje cristiano –relajada y simple– que trasuntaba en su austera vestimenta gris y humana accesibilidad.

A través de ellos fuimos testigos privilegiadosdel aggiornamientopostconciliar de la Iglesia Católica.

Nuestra generación tiene fuerte influencia teológica, cultural e incluso estética de las tendencias dominantes en esa época. Que dicho sea de paso, tiene grandes similitudes con el proceso político y sociocultural que se vive estos tiempos.

La tensión geopolítica, cultura y religiosa en los tiempos que nuestra generación fue muy importante.

Vivíamos en un mundo bipolar, temeroso de una confrontación nuclear entre las grandes potencias y conminadoasumir posiciones políticas contrapuestas casi sin matices.

Nuestra Iglesia, como es natural, tampoco permaneció ajena a lo que ocurría en la sociedad, sobre todo después de una transformación sustantiva como fue el Concilio vaticano II. El que al igual que un rio, mezcló las aguas tradicionales con nuevos afluentes y se produjeron, como es obvio, inquietantes remolinos.

No hay duda que el boom la postguerra se produjo entre las décadas del 60 y el 70 – exactamente en los años en transitamos desde enseñanza básica a media– y que modificaron sustantivamente las costumbres, la moral, las artes, la política y tambiénenfoque de la religión.

–¿Qué ocurrió en La Asunción en esos años?

–¿Cómo enfrentaron estas tormentas los misioneros de Maryknoll?

–¿Qué nos transmitieron como generación?

Lo primero, lo sustancial y lo más importante, fue que siempre fuimos motivados al pleno ejercicio de la libertad y a iluminar la verdad con la razón, la fe y los sentidos.

Destaco la preocupación por rescatarnos de las trampas que  nos acechaban

Hoy podemos ver con claridad que –al menos en esos años– siempre se esforzaron por hacer una clara diferencia entre lo que correspondía a “Teología”  y aquello que más bien se refería al campo de la“Ideología”.

La solida base de su fe y la claridad del propósito de su misión la cultivaban con una vida de oración muy activa. No es fácil vivir en el extranjero, a veces en ambientes hostiles y en circunstancias culturales tan diversas.

El gran refugio siempre lo encontraban en las comunidades de oración, en la celebración de los Sagrados Misterios, en la discusión sobre las Sagradas Escrituras y en la reflexión de sus desafíos misioneros a la luz del evangelio.

Aprendimos de ellos a fortalecernos en la oración y los sacramentos. Aprendimos a transformar la caridad en acción. Aprendimos a reconocer un Dios de amor y a valorar la dignidad de todos.

Pero hay un aspecto que quiero rescatar especialmente en la formación que nos legó Maryknoll, y que fue la confianza en el asumir los retos del futuro y explorara cosas nuevas. Nos motivaron al riesgo, a ser creativos y a enfrentar lo desconocido sin miedo.

Muchos fuimos llamados en privado por algún miembro de Maryknoll a hacernos cargo de talentos que desconocíamos poseer y que ello habían cuidadosamente observado. ¿Cuánto cambió esa simple conversación nuestra vida? Eso es algo que solo cada uno conoce.

Finalmente, quiero referirme al origen del símbolo de La Asunción.

La placa de cristal que descubrimoshoy está encabezada por el símbolo de Maryknoll. Esta imagen  está inspirada en lo que en  español se denomina Crismón –chi-rho en griego– y que es la representación del cristograma o monograma de Cristo. Son las dos primeras letras del nombre de Cristo en griego.

Este símbolo comenzó a aparecer en las monedas romanas a partir del Siglo II, después que  Constantino estableciera la libertad de culto para los cristianos y fue también su estandarte.

Los símbolos de Maryknoll estáninspirados en esta imagen cristiana ancestral y, en consecuencia, también la insignia que lucen los alumnos del Liceo La Asunción y el frontis del edificio.

Hace más de 1.800 años que nos ganamos el derecho a ser educados libremente en la fe de nuestros padres.

No nos parece admisible que motivados por un ideal igualitario –del que somos parte y promotores– algunos quieran conculcar nuestra libertad de enseñanza, se permitan denostar a nuestros obispos y promuevan el cierre de nuestras universidades.

Creo que el mejor recuerdo y homenaje que podemos ofrecer a Maryknoll,en conjunto con esta placa de cristal, es trasmitir a las futuras generaciones de alumnos de La Asunción que son herederos de la tarea de hacer visible el amor de Dios en el mundo.

Muchas gracias.

Osvaldo Carvajal Rondanelli

1/8/2014


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