Presbítero Juan Robles Pereira fue despedido en Catedral penquista

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Publicado el: 7 mayo, 2014

Monseñor Fernando Chomali, sacerdotes de diferentes partes de la Iglesia de Concepción y numerosos fieles llegaron hasta la Catedral, para despedir la mañana de este miércoles el cuerpo del Pbro. Juan Bautista Robles Pereira, fallecido el lunes 5 de mayo a los 87 años en el Hogar de Las Siervas de Jesús, a raíz de una enfermedad que lo aquejaba desde hace algunos años.

La Misa de exequias fue presidida por el Arzobispo de nuestra Arquidiócesis, quien dio el último responso fúnebre al sacerdote, que sirvió en la Iglesia de Concepción en diferentes tareas pastorales, siendo párroco en Chiguayante, Talcahuano y Florida y más tarde en el Arzobispado como Secretario General y Vice Vicario General para asuntos de orden Administrativo.

Monseñor Chomali, viajó, para estar en la Misa, desde Punta de Tralca, donde se lleva a cabo la 107ª Asamblea Plenaria. En sus palabras señaló que cuando ayer dio la noticia del fallecimiento del padre Juan Bautista, algunos obispos que compartieron con el sacerdote tenían un hermoso recuerdo de él; incluso, Monseñor Alejandro Goic, quien fuera Obispo Auxiliar en nuestra Arquidiócesis estuvo a punto de viajar.

Nuestro Arzobispo también agradeció el cuidado que las Hermanas Pías Discípulas brindaron al sacerdote fallecido en la casa del Clero por muchos años. Recalcó que “el padre Juan vivió un ministerio más oculto, más profundo que solamente Dios sabe (…). Lo que más lo caracterizó fue su silencio, su discreción, su inmensa bondad y amor al Señor, y por eso es que me hace tanto sentido, porque estos padres antiguos son verdaderos maestros de quienes estamos recién empezando a descubrir lo qué es el sacerdocio”.

El cuerpo del padre Juan Bautista fue llevado al Cementerio General de Concepción, donde fue despedido finalmente por numerosas personas que tuvieron la gracia de haber compartido con este sacerdote que ha dejado una huella imborrable de fe y amor por Dios y su Iglesia en nuestra Arquidiócesis por más de 50 años.

A continuación un poema escrito por el padre Cecilio de Miguel al padre Juan Bautista en el año 2000:

Es buena misa temprana,

pues las horas alargando

ofrece Dios al madruga.

 

Sombrero alpino en verano,

con gorro de piel o lana

en invierno, ¡qué abrigado!,

cruza calles padre Juan

de pisar baldosas harto,

de esas que le aciertan siempre

al calcetín y al zapato,

y a lo que está más arriba

y que da intenso gustazo…

 

¡Cómo piensa uno en alcalde

en su tía o en su gato

cuando sacude agua sucia

el pantalón o el tapado…!

 

Esos paseos penumbra

de mañanas estrenando

que hace veloz padre Juan

puntual invierno o verano.

 

¡Qué contentas las monjitas

los de la Obra y más cristianos

que empiezan con misa el día

antes de irse a su trabajo!

Y eso ¿gracias a quién?, saben,

al padre Juan que temprano

dedica siempre al Señor

un tiempo que hay que hacer santo.

 

Yo sé que muchas personas

agradecen favor alto

que les hace padre Juan

con misa a las siete y cuarto…

no señor, las siete en punto

y no de reloj parado.

Cuando caen las campanadas

siete, ¡caray qué temprano!

está el padre Juan saliendo

hacia altar que espera el acto

que le da razón de ser:         

Cristo en él sacrificado…

 

Padre Juan Bautista, sabe

que todos felicitamos

en este día solemne,

esta vez anticipado.

Y  pedimos sean muchos

de fiesta sus días santos.

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