Rosario del alba en parroquia de Arauco fomenta la piedad y devoción en la gente.

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Publicado el: 3 diciembre, 2016

Durante la celebración del mes de María, se ha ido trasformando en una valiosa tradición en la Parroquia de Arauco, reunirse religiosamente todos los sábados a rezar el santo Rosario, a las 7 de la mañana.

Se comienza en la sede parroquial y la feligresía araucana, encabezada por su Párroco, independientes de las inclemencias del tiempo pues ha tocado peregrinar bajo la lluvia, comienza a caminar en procesión llevando en andas la imagen de María Santísima en dirección hacia el cerro Colo-Colo, lugar donde otrora, don Pedro de Valdivia, fundò la ciudad.

Allí, a los pies del cerro Colo-Colo, se ha recuperado, un espacio reservado para la oración; una imagen de la Virgen de Lourdes preside el lugar y gracias a la colaboración de no pocos fieles y la buena disposición del Municipio de Arauco, especialmente del Departamento de Obras, hoy se cuenta con un espacio rodeado de mucho verde y  con las construcciones convenientes para celebrar la eucaristía y tener un cómodo recinto para orar en contacto con la creación. 

A lo lejos y sobre la gruta, levantando la mirada hacia lo alto, se puede leer un texto interpelador para quien llega hasta allí que dice así: “Por cierto que mal haría quien por aquí pasase sin rezar un Ave María”.

El Párroco de San José de Arauco, Padre José Miguel San Martín, señaló que “el entusiasmo y la perseverancia de muchas personas han permitido que recuperemos, en estos últimos años, esta bendita devoción del Rosario del Alba y, la misma perseverancia de los fieles a ido fomentado el entusiasmo para que tengamos este lugar así como hoy está, tan bien dispuesto: limpio, con iluminación, con pavimento que permite que aquí donde hay tanto viento por nuestra cercanía al mar, no se levante tanto polvo o en invierno no se transforme en barro, un lugar donde la imagen de la Virgen nos invita a la oración en medio de la creación. Hay que agradecer a muchas personas y ojalá esta devoción que hemos iniciado hace cuatro años atrás junto al grupo de los madrugadores de Arauco, continúe, pues María, la madre del Señor, es un modelo de fe para todos los cristianos, ella vive totalmente en relación con Dios; María está siempre en actitud de escucha, atenta a captar los signos de los tiempos, está inserta en una historia de fe y de esperanza que constituye el tejido de su existencia en colaboración permanente con el proceso de redención”. 

Cada sábado durante el mes de María, al finalizar la celebración de la misa que termina con el infaltable canto “Venid y Vamos Todos”, se comparte un pequeño desayuno entre todos los asistentes y, poco a poco, se ha ido tejiendo un ambiente de familiaridad en la comunidad araucana.

El próximo 8 de diciembre, día de la Inmaculada Concepción, se concluirá el mes dedicado a María con una multitudinaria procesión donde se reúne gran parte de la Parroquia recorriendo las calles de Arauco y terminando este año a los pies del cerro Colo-Colo.

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