Sacerdotes de Concepción vivieron jubileo con peregrinación a la Catedral

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Publicado el: 5 junio, 2016

En comunión con las acciones desarrolladas en Roma, donde el Papa Francisco celebró el Jubileo de los Sacerdotes, en el contexto del Año de la Misericordia y en la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, el clero de Concepción se reunió en el convento san José, el viernes 3 de junio, para vivir también momentos de oración y reflexión.

En la celebración local, los numerosos sacerdotes venidos de distintas parroquias y decanatos de la Arquidiócesis,  participaron en un programa que contempló oración, reflexión junto al mensaje del Papa y posteriormente, en una peregrinación – ya de noche – desde el convento san José a la Catedral, saliendo por calle Lincoyán, Barros Arana hasta ingresar por Caupolicán al templo. En esta acción participaron monseñor Fernando Chomali, diáconos y numerosos fieles. Durante el trayecto hubo oración y cantos.

Luego de revestirse, el Pastor y los consagrados se ubicaron en el atrio de la Catedral e ingresaron por la Puerta principal hacia el altar para iniciar la celebración de la eucaristía.

Monseñor Chomali, junto con agradecer la presencia numerosa de los sacerdotes, muchos venidos de lugares lejanos de la diócesis, manifestó, en parte de su homilía,  que “así como Dios se entregó por nosotros, así también nosotros tenemos la responsabilidad de entregarnos por los demás. Una vida cristiana, una vida sacerdotal, una vida diaconal, una vida consagrada, es plenamente vivida cuando es para los demás. Entrega que puede llegar al heroísmo y que está llamada a ser fermento y que se manifiesta en una vida de santidad. Este es el camino que tenemos que recorrer todos, porque nuestra Iglesia será creíble en la medida que nos preocupemos realmente del que nos necesita”

Agregó que “hoy llegó la hora del actuar, que seremos reconocidos y nuestra fe será reconocida y las obras que hagamos. Nosotros nos  gloriamos en Dios, por Nuestro Señor Jesucristo, porque hemos recibido la reconciliación, un don de Dios, un don para convertirlo para los demás”.

Recordó que durante la tarde escuchamos una  meditación del Papa Francisco y nos dijo algo muy  profundo, que entreguemos nuestro ministerio a la Santísima  Virgen María, que nos tomemos de su manto. Creo que en ella hemos de poner nuestra confianza, para que  siempre nos muestre el rostro de Jesucristo y para que siempre hagamos lo que Él nos dice”.

 

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