Saludo de Navidad a todos los Habitantes de la Arquidiócesis de Concepción

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Publicado el: 21 diciembre, 2012

Monseñor Fernando Chomali envía su mensaje de Navidad a toda la comunidad a pocos días de celebrarse el nacimiento de Jesucristo.

Al acercase la Navidad, el día en que celebramos el nacimiento de Jesús, el Hijo de Dios, como Arzobispo de Concepción me dirijo a todos y cada uno de los habitantes de esta hermosa región para desearles paz, esperanza y mucho amor.

Este tiempo, ha de ser un tiempo de alegría, dado que celebramos la irrupción en la vida de todos los hombres y mujeres del planeta del mismo Dios. Si, el mismo Dios se hace presente en cada uno de nosotros a través de su Hijo, Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre. El se vuelve luz en nuestro caminar, El se vuelve guía en medio de las acontecimientos de nuestra vida. El se vuelve consejero en medio de los problemas que nos aquejan. El es nuestro Salvador, Nuestro Maestro, Nuestra Esperanza, Nuestro Dios y Señor.

Este tiempo nos lleva a mirar la vida con más optimismo y a no desfallecer por más áspero que se vea el camino. Es por ello que este mensaje es también una sentida oración a Dios para que cuide de modo especial a los que más sufren, a los enfermos y encarcelados, a los que han visto truncadas sus esperanzas, a los que no tienen trabajo, a los que sufren una crisis familiar, a los que tienen un familiar preso o enfermo, a quienes han perdido a un ser querido, a las madres que solas sacan adelante y con tanta dificultad a sus familias.

Mirar a Jesús, contemplarlo en el pesebre puede ser también un momento de gracia en nuestras propias vidas, marcadas por la creciente tentación a creer que la vida es para consumir. La pobreza de Jesús ha de ser un camino a seguir para quienes tienen mayores posibilidades económicas y mirar a los cientos y miles de hermanos que no tienen lo mínimo para vivir. Mirar a Jesús nos invita a descubrir que hay más alegría en dar que en recibir y en compartir más que en competir. Mirar a Jesús se presenta como la oportunidad para llevar una vida sencilla al estilo de la familia de Nazareth y descubrir en cada acontecimiento el querer de Dios.

Que en este verdadero caminar hacia Dios por medio de Jesús en el pesebre, María y José nos acompañen y nos enseñen a ser humildes siervos del Señor siempre dispuestos a hacer su voluntad.

Que Dios los bendiga, que Dios les dé su paz, que este tiempo de Navidad esté lleno de paz y del amor que el mismo Dios nos ha derramado en su Hijo bien amado.

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