Se realizó acción litúrgica en Memorial del Detenido-desaparecido de Concepción

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Publicado el: 11 septiembre, 2016

Con la presencia de autoridades y numerosas personas se realizó, una acción litúrgica, en el Memorial del Detenido – Desaparecido y Ejecutado Político, ubicado en el parque Bicentenario de Concepción. La liturgia estuvo a cargo del Pbro. Juan Carlos Marín, rector del Seminario.

La acción fue solicitada por la Agrupación de Detenidos Desaparecidos, con motivo de conmemorarse el 11 de septiembre. En su reflexión, el Padre Marín señaló que “nos reunimos en este memorial para celebrar y pedir por la vida, la verdad, la justicia y la dignidad de todos quienes vivimos en esta patria, pero especialmente de los detenidos desaparecidos”.

Dijo que “en el servicio  del amor, hay una actitud que debe distinguirnos, hemos de hacernos cargo del otro, como persona confiada por Dios, a nuestra responsabilidad. Estamos llamados a sernos prójimo de cada hombre, teniendo una actitud preferencial  por quienes son más pobres, están solos y necesitados,  precisamente, en la ayuda al hambriento, al sediento, al forastero, al desnudo, al enfermo, al encarcelado, al busca al desaparecido, al anciano que sufre o cerca de la muerte. Tenemos  la posibilidad de servir a Jesús como Él lo dijo. Cuando lo hicieron a unos de estos pequeños lo hicieron conmigo”.

Expresó que “el servicio del amor a la vida debe ser profundamente unitario, porque la vida  humana es sagrada, inviolable, en todas sus facetas y situaciones.  Es un bien indivisible, por tanto, se trata de hacernos cargo de toda la vida y de la vida de todos nosotros”.

Luego, planteó que “hay pasajes de la historia de nuestra patria, que terminamos acostumbrándonos de tanto verlo. El gran riesgo del acostumbramiento es la indiferencia. Ya nada no nos causa asombro, no nos golpea, no nos cuestiona; terminamos cultivando la indiferencia. No nos interesan sus vidas, sus historias, sus necesidades ni su futuro, Que cada uno se las arregle como pueda. Y, cuántas veces, su mirada reclamadora hicieron bajar la nuestra para poder seguir de largo; no me interesa el desnudo, no me interesa el enfermo, al encarcelado, al busca al desparecido o al anciano que sufre..”.

Recalcó que “el acostumbramiento cultiva la indiferencia(..) Pasan los años y parece que nadie quiere hacer memoria del dolor y sufrimiento de nuestra historia de nuestro país y especialmente de los detenidos desaparecidos. El  acostumbrarse lleva a la indiferencia total, pero nadie puede negar las consecuencias de la historia que se escribió con la detención y desaparición de nuestros compatriotas. Con su  presencia, los familiares nos recuerdan que siguen soñando, esperando y repitiendo al país dónde están. Una palabra que siempre debemos tener presente”.

En esta oportunidad, el P. Marín hizo un especial llamado a “a promover el diálogo, a crear instancias para que sea posible y nos permita reconstruir el tejido social. Esto implica un auténtico aprendizaje como sujeto digno  der escuchado, considerado y apreciado; de abrir las conciencias de aquellos que tienen algo que decir, de nuestros hermanos detenidos y desaparecidos”.

Finalmente, expresó que “para nosotros que nos reunimos en este memorial, hay un urgente involucrarse en las acciones sociales de una cultura que privilegie el dialogo, para promover el encuentro y la búsqueda de consensos y acuerdos, sin separarla de una sociedad justa y sin exclusión, vida, verdad, justicia, dignidad y dejar de herencia una cultura que sepa delinear una cultura no de muerte, sino de vida, no de exclusión, sino de integración. El país necesita una cultura de encuentro, del diálogo para cumplir con aquello de hacernos cargo de la historia y de la vida de todos. La promoción de la persona y de los derechos humanos son principios no negociables. Los derechos humanos no son solo medidas legislativas o decisiones normativas por quienes están en el poder. Cuando se presentan, simplemente,  en términos de legalidad, los derechos corren el riesgo en convertirse en proposiciones frágiles, separadas de la dimensión ética y racional que es su fundamenta y su fin”.

Concluyó su mensaje manifestando que “un país  es considerado grande cuando defiende la libertad, genera una cultura de encuentro, de diálogo,  de plenitud de derechos para todos sus hermanos y hermanas; cuando lucha por la justicia y la causa de los más necesitados”.

Luego intervino brevemente la señora Nancy Burgos para compartir su testimonio, que emocionó a los presentes. “Si ustedes supieran la historia que hay detrás de cada uno de nosotros. Estamos vivos, la pena no se ve y por Dios que hemos sufrido tanto”.

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