Seis jóvenes ingresan al Seminario Metropolitano de Concepción

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Publicado el: 6 marzo, 2018

Después de un proceso de discernimiento vocacional, seis jóvenes de distintas diócesis, ingresaron, este año, para la formación en el sacerdocio, en el Seminario Metropolitano de Concepción.
Se trata de los jóvenes Carlos Cares Pérez, de la diócesis de Temuco; Guillermo Contreras Alarcón y Esteban Moraga Troncoso de la diócesis de Chillán; David Oyarzo Ruiz de la diócesis de Puerto Montt y de Felipe Giacaman Álamos y Marcelo Hermosilla Henríquez de la arquidiócesis de Concepción.
El grupo arribó al Seminario donde fueron acogidos por su rector, el padre Juan Carlos Marín. Cada uno de los jóvenes explicó, brevemente, su decisión de llegar a ser sacerdote para Dios y al servicio de la Iglesia y de los más pobres.
Felipe Giacaman, de la parroquia Del Sagrario, comentó que tuvo un proceso de dos años de discernimiento. “Fui acompañado por el director espiritual del colegio quien me ayudó a discernir. Tuve también una etapa en privado, para ver lo que realmente buscaba y viendo lo que sentía. Junto con la ayuda de mi director espiritual en el colegio fui a las jornadas, vocacionales de la diócesis. La oración y este acompañamiento permiten confirmar mi decisión”.
Juan Cares de la parroquia Santo Tomás de Villanueva, de Temuco, señaló antes de tomar esta decisión, permaneció un tiempo en un monasterio. “Opté por hacer un mayor discernimiento en la diócesis, para poder prepararme para la vida pastoral, tener contacto con la gente y ver a Cristo en las personas y entregar mi vida al sacerdocio para esas personas, porque creo que en este servicio encuentro mi vocación y la plenitud de mi vida”.
Marcelo Hermosilla, de la parroquia San Sebastián de Yumbel, recordó que desde niño sentía la vocación al sacerdocio. Sostuvo que fue abuelita (mi Mami), quien comenzó a educarme en la fe, me llevaba a misa y así fue naciendo esta vocación. Después de la Primera Comunión confirmé este camino, todo lo cual me ayudó el discernimiento mientras estudié de primero a cuarto medio, con el acompañamiento del padre Bernardo Álvarez. Estudié para técnico en trabajo social e hice un diploma de teología para prepararme en este servicio y engredarse a los demás y conocer a Dios como Él quiere que lo conozcamos.
Guillermo Contreras, de la parroquia san Carlos de Borroneo de San Carlos, diócesis de Chillán, indicó que también realizó un proceso de vocacional durante tres años. “Comencé a asistir a las jornadas vocacionales y conté con el importante acompañamiento de mi párroco, el padre Luis Flores, en tanto, asumí algunas pastorales, lo que permitió que fuera madurando la idea de esta vocación”.
Esteban Moraga, también de la diócesis San Bartolomé de Chillán, expresó que hubo un año de discernimiento, participando en las jornadas vocacionales. “Mi inquietud era cómo entregarme a Cristo y a la Iglesia y a nuestros hermanos. La respuesta fueron los retiros, el encuentro con sacerdotes, especialmente con el padre Sergio Mena, del oratorio mariano, quien me aconsejó que si la inquietud está latente, hay que decir sí y mañana veremos. Ese sí es el que estoy haciendo hoy y dispuesto con el corazón abierto para escucharlo lo que Él nos va diciendo”, subrayó.
Darío Oyarzo, de Puerto Montt, dijo que hace cinco años ha venido discerniendo su vocación y en los dos últimos años ha estado acompañado de sacerdotes. “Estuve muy alejado y necesitaba una mayor cercanía, por eso decidí participar en las jornadas vocacionales. Cada experiencia que tenía me iba indicando que el camino al sacerdocio era una posibilidad muy alta para mi vocación y mi deseo de servir a los más pobres y sufrientes”.

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