Semana Santa

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Publicado el: 31 marzo, 2013

A pesar de que el fin de semana en el que se celebra Semana Santa muchas personas lo aprovechan para descansar, salir con la familia y comer pescado, entre otras cosas. Aún un grupo importante de personas celebra Semana Santa en toda su riqueza litúrgica y teológica y en toda su belleza.

Para muchos sigue  siendo significativo hablar del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús que da la vida por cada uno de nosotros. Para muchos sigue siendo relevante afirmar  con claridad y sin ambigüedades que la muerte, el sufrimiento, el dolor, no es la última palabra sino que la vida, la vida eterna que alcanzamos profesando la fe en Jesucristo y amando como El  nos amó.

Para muchos sigue siendo relevante sentirse parte de una comunidad que se declara peregrina en este mundo y que aspira al encuentro del Señor que nos abre las puertas hacia El por medio de su propia pasión muerte y resurrección.  Somos muchos los que creemos firmemente que la vida adquiere plenitud y sentido cuando se entrega, cuando se vive para los demás; en definitiva cuando se reconoce como un don llamado a ser un don para los demás. El mismo  Jesús le lavó los pies a sus discípulos y nos mandó a que hiciéramos lo mismo  porque estamos en este mundo para servir y no para ser servidos.

Muchos estamos, en el hoy de la historia, como María, al pie de la Cruz contemplando por un lado toda la brutalidad a la cual puede llegar una turba de hombres y por el otro el amor misericordioso de Dios que perdona al ladrón y le abre las puertas del  cielo, que perdona a sus malhechores y que experimenta incluso el mismo el abandono de Dios. Muchos estamos frente al sepulcro vacío con la certeza de que Jesús resucitó y anunciamos este gran misterio a todos quienes lo quieran escuchar. Semana Santa es el momento más importante de la vida de la Iglesia junto al misterio de la encarnación y nacimiento de nuestro  Señor en Belén. Vivirlas en profundidad es fuente de verdadera alegría, alegría del alma.

Las celebraciones de la pasión, muerte y resurrección de Jesús nos puede dar luces para conocer al hombre en todas sus dimensiones y dar respuestas adecuadas a cuanto lo inquieta.  Esta celebración es un cántico a la esperanza, al amor, a la fraternidad, usando palabras de Francisco I a la ternura entre los seres humanos. Y cuanta falta nos hace.

+Fernando Chomali G. 

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