Semblanza de la Carmelita Hna. Ana Verónica de la Santa Faz

Más Iglesia Arquidiocesana

Publicado el: 10 abril, 2017

23 de febrero de 1933 – 1 de abril de 2017.- Como una persona de una enorme simpatía y espontaneidad, un buen humor, y de muy agradable trato, se le recuerda a la Hermana Ana Verónica de la Santa Faz (Ana Aurora Zapata Castro), quien falleció el 1 de abril de este año, a la edad de 84 años, habiendo cumplido una meritoria misión en el Monasterio de las Carmelitas, en Concepción.

En su semblanza preparada por la comunidad de las carmelitas, se  expresa que “Amaba el rezo del Oficio Divino y siempre se levantó muy temprano a rezar Laudes. Lo hizo hasta fines del año 2012,  en que tuvo que ser trasladada a la Enfermería después de una grave enfermedad a los bronquios. Siguió participando en toda la vida de la comunidad, sobrellevando también el mal de Parkinson”. 

El domingo 2 de abril nuestro Arzobispo, Monseñor Fernando, presidió una Eucaristía a las 17:00hrs.,  en la Capilla del Monasterio. Sus funerales se realizaron al día siguiente, 3 de abril a las 12:30hrs., en que presidió la Eucaristía el P. Miguel Almeida y fue concelebrada por varios sacerdotes, entre ellos Monseñor Felipe Bacarreza, obispo de la diócesis de Santa María de Los Ángeles.

Nuestra hermana Ana Verónica de la Santa Faz (Ana Aurora Zapata Castro)  nació en Angol el 23 de febrero de 1933, sus padres fueron Bernabé Zapata y Ana Luisa Castro. Fue la mayor de sus hermanos. Quedó huérfana de mamá a los 13 años, y como hermana mayor hizo, como decía ella, “algo de mamá” de todos sus hermanos, quienes la respetaron siempre como tal y para quienes fue un referente en todo.

Hizo todos sus estudios en Angol, e ingresó a la Universidad de Concepción a estudiar Pedagogía en Matemáticas. Tan destacada como alumna, que sus amigas le decían “Pita” por Pitágoras.  Trabajó durante varios años de Profesora de Matemática en distintos establecimientos educacionales.

Conoció el Monasterio enseñando labores manuales a las hermanas. La pobreza con que vivían las monjas, la cautivó. Ingresó al Monasterio a los 38 años, el 13 de febrero de 1971. Fue siempre incansable en el trabajo, se entregó con generosidad y abnegación en las diversas labores que le encomendaron.

Tomó el Hábito el 14 de agosto de 1971. Hizo su Primera Profesión el 15 de Agosto de 1972 y la Profesión Solemne el 15 de agosto de 1975. Al poco tiempo de su Profesión Solemne fue elegida Priora. Además de desempeñar este Oficio varias veces, ejerció el de Maestra de novicias por algún tiempo. 

Fue ella quien lideró el proyecto de construcción del nuevo Monasterio ubicado en el Km. 6 del Camino a Sta. Juan y el  consiguiente traslado. Fueron años de mucho trabajo, de desvelos y contradicciones, hasta que el 1º de septiembre de 1980 pudieron trasladarse. Aunque ya habitaban el nuevo Monasterio, quedaba mucho por construir. Fueron muchos los bienhechores que le envió la Providencia de Dios, pero también consiguió limosnas del extranjero.

Durante sus últimos años tuvo que entregarse al cuidado de sus hermanas enfermeras. Cuidados que siempre agradeció muy sinceramente. Hasta pocos días antes de morir decía lo bien cuidada que se sentía.

En la tarde del viernes 31 de marzo decayó considerablemente su salud. El sábado 1 de abril amaneció muy mal. El diagnóstico fue: accidente vascular. Durante ese sábado, primero del mes, se fue apagando lentamente. Murió rodeada de la comunidad que rezaba y cantaba junto a ella, a las 23:37hrs.

         

Más Iglesia Arquidiocesana