Seminario aborda problemática de minería del carbón

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Publicado el: 27 octubre, 2015

Con el título “En la mina Santa Ana de Curanilahue, ¿Qué fue lo que realmente pasó?”, se realiza este miércoles, en Concepción, un seminario en que se abordará la problemática de la pequeña y mediana minería del carbón, en la provincia de Arauco.

La actividad, en que expondrán el intendente regional, Rodrigo Díaz y el Arzobispo de Concepción, monseñor Fernando Chomali, se efectuará a partir de las 10 horas, en la sala de Exposiciones del Arzobispado.

Al inicio de este seminario, el presidente del sindicato del yacimiento Santa Ana, Luis Chandía, hará un saludo y reconocimiento a la colaboración y acogida de la Iglesia de Concepción, a través de Monseñor Chomali, quien estuvo con los mineros durante el conflicto al interior de la mina y que gestionó para que el problema pudiera abordarse y permitir que los trabajadores pusieran término a varios de huelga al interior del mineral.

Actualmente, la minería del carbón aporta al desarrollo de las economías locales o comunales, fundamentalmente la de Curanilahue, de donde es la Mina Santa Ana. No tiene la relevancia de cuando existía Enacar, pero hay casi mil personas que trabajan en la minería extractiva –lo que varía según la época del año-, a lo que se debe sumar los trabajadores de las plantas de trozado y venta de carbón, que debe rondar otras 200 personas. También se debe incluir los transportistas. O sea, hablamos de unas 6 mil personas considerando las familias, que dependen directamente de la minería del carbón.

La minería del carbón debiera existir continuamente, porque reservas de carbón hay muchísima. Sólo la Mina Don Pedro de Coronel (una de las tres más grandes que quedan en la zona) señala que tiene reservas para unos 20 a 30 años. Lo mismo ocurre con la Mina Santa Ana, que mantiene reservas importantes, aunque no estudiadas en detalle.

Por lo tanto, existiendo la necesidad de ingresos e inversionistas pequeños y artesanales, minería del carbón habrá.

Sus problemas principales son la seguridad, pues es una actividad riesgosa históricamente. La mina subterránea de carbón es peligrosa por definición. Pero se le suma el que la inversión es artesanal y pequeña, por lo que no siempre cuentan con todos los implementos y maquinarias para trabajar o lo hacen con máquinas antiguas, que fallan o con sistemas precarios.

 Otro problema es que no todo el carbón se vende ni con la regularidad que se deseara. El carbón más difícil de vender es el llamado Fino, que es el más pequeño. Generalmente lo compraban las termoeléctricas, pero como se han subido las exigencias ambientales, las termos también deben subir sus tecnologías, más aún si ocupan carbón fino. La termoeléctrica que compre lo hará con sentido social y de imagen, porque les significa mezclar el fino con otros carbones mejores, lo que pueden hacer, pero con mucho cuidado para no sobrepasar las normas, especialmente pensando en las termos de Coronel, que han tenido muchos problemas ambientales.

El gobierno apoya a los pirquineros –muy poco a la minería mediana como Santa Ana, Don Pedro (Coronel) o Trinidad (Lebu), que son más grandes- a través de implementos de seguridad y maquinarias, justamente para mejorar la seguridad y la producción. Lo hace a través del Programa de Asistencia y Modernización de la Minería Artesanal (PAMMA), del Ministerio de Minería. También entrega apoyo técnico y jurídico, para regularizar las faenas y cumplan con las normas. Actualmente se negocia con el CORE la aprobación de FNDR para el PAMMA 2016-2017. Sin esa aprobación no hay recursos para la minería artesanal.

En el ámbito de la venta de carbón, la Seremi de Minería encabeza gestiones para que se les compre carbón, especialmente el fino. Se han hecho gestiones con varias empresas y existe una posibilidad cierta de que Bocamina de Endesa les compre parte del fino en forma permanente. Además, la seremi ha apoyado la instalación de una empresa mediana de gasificación de carbón, que también va a comprar carbón regional. Este se instalará en 2016.

Y además, la seremi impulsa un estudio de caracterización y usos del carbón local para definir en qué otras áreas se puede ocupar, para especializarse o colocarlo en mercados específicos. El estudio lo hace la U de Conce y es financiado completamente por el Ministerio de Minería.

 El qué pasó en la mina Santa Ana lo expondrá más el intendente, pero en resumen se trató de un desafortunado conflicto laboral, en el que tras meses de incumplimientos de la empresa (cotizaciones previsionales, cuotas sindicales y finalmente sueldos), los trabajadores deciden tomarse la mina para que el empresario respondiera. Pero el empresario decidió abandonar la mina tras saber que fue ocupada y nunca más regresó.

Debido a la forma de presión, el gobierno decide intervenir para apoyar a los trabajadores en su demanda y solicitarles que dejen esa medida de presión por estar en riesgo sus vidas. Además, el gobierno los apoya con ayudas sociales, capacitaciones y asesoría jurídica para aminorar la falta de sueldo, ver opciones de reubicación y apoyar sus demandas contra el privado que no se hizo cargo de sus trabajadores, además de asesorarlos en las opciones que tenían los trabajadores respecto de qué hacer con la mina en el caso de que fuera entregada en forma de pago por la empresa SW Curanilahue, dependiente de SW Bussines, consorcio de Danus.

Actualmente la empresa decidió solicitar la quiebra de su empresa, para que a los trabajadores y otros acreedores se les pague con los bienes de la mina. En tanto, los trabajadores ya ganaron la primera instancia de una demanda de marzo de 2014. Además, solicitaron la unidad económica, es decir, que no sólo responda SW Curanilahue sino también el consorcio. Es decir, que la quiebra no signifique que se pague sólo con la mina, sino con todo lo necesario para responder, incluyendo otros bienes del consorcio.

 

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