Tribunal Eclesiástico de Concepción cumple meritoria labor

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Publicado el: 27 abril, 2018

En una sencilla ceremonia, realizada en el Arzobispado, el Tribunal Eclesiástico de la Iglesia Concepción realizó la inauguración del Año Judicial 2018, con la presencia del Arzobispo Mons. Fernando Chomali, quien manifestó unas sentidas palabras de agradecimiento a todos sus colaboradores.

Monseñor agradeció especialmente la acogida de su Vicario Judicial, el padre Claudio Soto, quien dio lectura a la cuenta pública desde el año 2015 a la fecha. El padre Roberto Valderrama, integrante del Tribunal, brindó la lectio inauguralis titulada «El Servicio de la Cancillería».

Asistieron miembros del Tribunal, personal del Arzobispado, la Secretaria de la Asociación Chilena de Derecho Canónico, Marcela Corbalán y otros invitados. El Tribunal lo conforman el Vicario, Notarias, Jueces , abogados, peritos, Defensor del Vinculo, patronos estables, auditores,

El padre Claudio Soto, indicó que el 8 de diciembre de 2015, el Papa Francisco promulgó el Motu Proprio “Mitix Iudex Dominus Iesu” (El Señor Jesús, Juez Misericordioso). Este documento se hizo cargo de los planteamientos y los distintos aportes presentados por los Padres Sinodales del Sínodo de la Familia del año 2014, así como de aportes venidos de todas las diócesis del mundo. “La razón de esto fue la siguiente: Los procesos matrimoniales de la Iglesia son demasiado largos en su duración, son poco accesibles, y son caros. Las nuevas normas afrontan este triple desafío, buscando que los procesos se agilicen, que sean más accesibles para los fieles y que, en la medida de lo posible, sean gratuitos”, afirmó.

Explicó las funciones del Tribunal ante los cambios. “En cuanto a la celeridad se han incorporado más personas, ha habido una colaboración más estrecha entre los Vicarios Judiciales de la Provincia Eclesiástica. Esto ha ayudado a agilizar los procesos. En cuanto al proceso de nulidad matrimonial, las nuevas normas han reducido las instancias de dos a una, haciéndose la sentencia de primera instancia ejecutiva, siempre y cuando no sea impugnada por la contraparte o por el defensor del vínculo. En general, los tribunales de 2 instancias confirmaban la sentencia de primera, con lo cual ahora una sola sentencia es suficiente y, por lo mismo, la duración del proceso se reduce considerablemente. Otra novedad de la reforma consiste en el Proceso Abreviado ante el obispo. Esto significa que en uno o dos meses se puede obtener la nulidad. En nuestro Tribunal aún no se ha utilizado esta figura”, añadió el padre Claudio.

Subrayó, además, que un avance del Tribunal, que tiene incidencia en la celeridad de todo el proceso, “consiste en incrementar el número de los colaboradores del tribunal (jueces, abogados, defensor del vínculo, promotor de justicia, peritos, auditores). También, una más estrecha colaboración entre las diócesis sufragáneas, nos han permitido ir mejorando nuestro servicio”, precisó.

Se refirió también al tema de la gratuidad. “Podemos decir que el 95 % del presupuesto del Tribunal proviene del aporte del Arzobispado. Sólo un 5 % ingresa por aporte de los que piden que veamos su causa. Nunca se condiciona la actuación del Tribunal a un pago. Se deja a la conciencia de la gente lo que puedan aportar”, manifestó, agregando que  en cuanto a la accesibilidad, en el año 2015 las causas introducidas y aceptadas fueron de 40, el año 2016, fueron 42 y el año 2017 fueron 28. “La información que manejo, por ejemplo, del Tribunal de Santiago, da cuenta de un aumento importante entre el año 2015 al 2016, atribuido a las nuevas normas promulgadas por el Papa Francisco. No podemos decir lo mismo en nuestro Tribunal. A qué se debe la baja de este último año no sabría explicarlo. Hay un desafío pendiente para poder llegar a todos los fieles. Debemos mostrar el trabajo que realizamos, visitas a los decanatos, difundir nuestra labor en las mismas parroquias, con diversos agentes pastorales” expuso, señalando finalmente que “en este tema, hay mucho por hacer, como difundir la labor del Tribunal, ir a los decanatos y parroquias y formar a agentes pastorales”.

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