UCSC abordó consideraciones médicas, jurídicas y bioéticas del aborto terapéutico

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Publicado el: 28 marzo, 2012

“Consideraciones médicas, jurídicas y bioéticas del aborto terapéutico”, se tituló la mesa redonda realizada por la Universidad Católica de la Santísima Concepción a través del Instituto Superior de Bioética del Instituto de Teología, con el objetivo de sensibilizar a la comunidad sobre este tema y hacer un fuerte llamado de atención a quienes deben tomar las decisiones, teniendo en cuenta procurar el bien común sin hacer cálculos políticos o electorales.

La actividad contó con la participación de los expositores Dr. Claudio Lermanda, decano de la Facultad de Medicina; Pbro. Luis Rifo Feliú, Vice Gran Canciller, y Dr. Max Silva, docente de la Facultad de Derecho, todos de la UCSC.

 

Fue precisamente el Vice Gran Canciller quien durante su exposición profundizó en el objetivo del encuentro: “si hiciéramos un seguimiento, nos daríamos cuenta que estos casos límite en los cuales se afecta por igual la vida de la madre y del hijo, no son tan frecuentes como lo que se suele esgrimir en la discusión política, y por eso creo que es una exigencia ética poder situar en primer lugar la discusión de estos temas en los espacios donde están las personas que por su propia actividad son destinadas a estudiar o tener la experiencia de verificar la casuística sobre esta materia y proporcionar la información a quienes van a tomar las decisiones”.

 

Al referirse a la madre y al niño, el académico indicó también que “los dos constituyen un objetivo, los dos son pacientes, entonces el médico intervendrá tratando de salvar siempre a ambos, al bebé no nacido y a su madre. Si en ese proceso el bebé muere como un efecto no directamente causado ni querido por el médico, entonces se trata de un aborto indirecto no querido, y aunque ciertamente es una tragedia no es algo que desde el punto de vista moral pudiéramos objetar”.

A continuación intervino el Dr. Claudio Lermanda, quien precisó aspectos biológicos y en relación a ello lanzó algunas preguntas interpelando a los presentes. “El material genético, el DNA de origen paterno y materno, al fusionarse, genera una estructura llamada cigoto que tiene una dotación genética nueva, que no corresponde a ninguno de los progenitores sino a la combinación de ambos elementos. Es un ser nuevo, vivo y humano, como usted, como yo. No es un ser humano potencial. ¿Quién puede o quien osaría arrogarse el derecho a tomar una vida humana? ¿Quién o bajo qué argumento puede despreciar la vida humana? Incluso más, ¿quién puede despreciar la vida humana en general? El respeto por la vida es intransable, la defensa de la salud que sustenta esa vida también es intransable”. “No es posible justificar ningún modo de homicidio, porque el aborto es un homicidio, la eliminación de una vida humana en forma conciente e informada. Ninguno de nosotros está autorizado a disponer de la vida de otro ser humano”.

Por su parte, el abogado y doctor Max Silva hizo un repaso por las normas jurídicas que protegen el derecho a la vida y penalizan a quien las incumpla, y al mismo tiempo llamó la atención sobre un aspecto bastante ignorado toda vez que frecuentemente se centra la atención en el debate interno. Se refirió a que el derecho internacional está penetrando cada vez más en los derechos nacionales ya sea por convenciones y tratados o sentencias de cortes internacionales, “al punto que muchas veces los países se ven forzados a modificar su legislación incluso constitucional, y a que los dictámenes de sus tribunales sean sobrepasados por esas cortes internacionales”. Asimismo, afirmó que “es muy importante darse cuenta que el debate jurídico sobre el aborto, que está vinculado a una serie de razones éticas, filosóficas y religiosas, trasciende al ámbito internacional. Hoy estamos sufriendo un sinsentido jurídico, porque con los derechos humanos por fin nos damos cuenta que somos todos miembros de una gran familia humana, que somos todos iguales y que las discriminaciones por orígenes, raza son arbitrarias. Esto costó mucho, cientos de años tomar en cuenta, pero parece que eso comenzó a molestar a algunos, porque hay seres que pueden ser molestos, inoportunos, y entonces acordamos que quienes pertenecen a esa categoría no son personas y por tanto podemos disponer de ellos. En el fondo, los estamos cosificando”. “No hay mayor contrasentido que decir que el aborto es un derecho humano precisamente porque los derechos humanos presumen la igualdad de todos los seres de la especie humana, en especial la igualdad del derecho a la vida”. 

La mesa redonda estuvo moderada por el director del Instituto Superior de Bioética, médico Cristian Vargas. Al concluir la actividad y ser consultado, el profesor profundizó en el término “Biopolítica” en relación a la discusión actual en torno al llamado aborto terapéutico. “Hay dos formas de entender la acción política mirada desde el análisis bioético. Una, que tiene que ver con una política al servicio de la vida, y otra que tiene que ver con una política de dominio sobre la vida humana. Lo que nosotros vemos hoy en Chile es una acción política que lo que busca es dominar la vida humana sin importar los medios para lograr este fin Esto significa que provocar la muerte de personas humanas inocentes en el útero materno, es una vía que para esta concepción de biopolítica es lícita o debería permitirse. En cambio, yo sostengo que la biopolítica en una concepción de servicio a la vida humana apunta justamente a lograr el desarrollo humano integral de la madre y del hijo, y por tanto el acompañamiento de la madre y del hijo son acciones prácticas que se derivan de esta forma de entender la biopolítica”.

Comunicaciones, Instituto de Teología UCSC

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