Valioso testimonio del Padre Arnoldo Vega en la Pastoral de la Esperanza

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Publicado el: 8 mayo, 2017

Con una fortaleza ejemplar, el padre Arnoldo Vega, 62 años de edad (29 años de sacerdote), realiza la hermosa misión de liderar la Pastoral de la Esperanza, que acoge y ayuda a personas que sufren graves problemas. Su enfermedad renal crónica (se dializa tres veces a la semana) y la pérdida progresiva de su vista, jamás han sido un obstáculo y barrera para asumir este servicio pastoral por cerca de 14 años.

El padre Arnaldo contó que la Pastoral de la Esperanza es un servicio de la Iglesia a las personas que tienen situaciones difíciles en sus corazones, que enfrentan dolores, sufrimientos, problemas que les causan muchas dificultades en su vida. “Entonces, a la luz de la palabra, del Evangelio de Jesús, nosotros nos organizamos para servir, porque la palabra de Dios tiene fuerza, sabiduría y tiene también ese camino de sanación y de salvación”.

Explicó que “si nos remitimos a Jesús, Él anduvo por los pueblos y aldeas buscando y encontrándose con las personas con dolores y sufrimientos y con su misericordia, los levantaba, les devolvía la vista, les sacaba los demonios y los volvía a la vida. Nosotros queremos inspirarnos en la palabra de Dios, y tratar hacer lo mismo, buscar a esa gente con dolor y sufrimiento y mostrarle a Cristo; tener actitudes de misericordia con esas personas, para que puedan superar su dolor y su sufrimiento y seguir adelante con una vida llena de esperanza, de alegría y paz en su corazón, pero también con un compromiso cristiano, hay que ayudar a los demás. Cuando uno se recupera tiene el compromiso de hacer lo mismo con sus hermanos y hermanas para encontrar en el barrio o en el trabajo, para devolver la mano”.

Escucha y acompañamiento

Dijo que es una pastoral de acompañamiento, de mucha escucha y mucha oración en el encuentro con Dios. “Porque a través de este camino con Jesús se van sanando. Tenemos que mostrar ese camino, el camino de la oración de los evangelios, el camino del acompañamiento para ir sanando a las personas”.

Para esta misión evangelizadora, “la Pastoral de la Esperanza trabaja con talleres, en que dos monitores o un matrimonio se hace cargo de un grupo de tres, seis a siete personas y a ellas se les hace un seguimiento personalizado para sanarles sus heridas y dolores y llevarlo a la oración, al encuentro con Jesús para sanarse”.

Para el padre Arnoldo esta Pastoral ha sido un tiempo fecundo, gracias a la oración y al Espíritu Santo. “Mucha gente ha pasado por nuestros talleres y hemos visto cómo han llegado tristes, amargados, apesadumbrados y han encontrado en Jesús y la Virgen y en el cariño y fraternidad de los monitores, una vida nueva y se han recuperado y se han renovado. Es una experiencia y un camino muy lindo que nos ha dado el Señor, en esta grata misión”.

Contó que esta pastoral ha servido a jóvenes, adultos y adultos mayores. “La mayoría son adultos, hombres, mujeres, matrimonios, afectados por separaciones o personas que sufren enfermedades o están solas. También hemos trabajado con jóvenes, pero todavía nos falta abrir ese camino. Sería un desafío trabajar con los jóvenes y hacer algo más constante con ellos”, relató.

Dónde acudir

El padre Arnoldo manifestó que como Pastoral de la Esperanza participan a través del área eclesial de la Iglesia. “Tenemos nuestras oficinas en la casa del clero, pero también funcionamos en algunas parroquias (santa Cecilia, san Agustín, Del sagrario, Natividad de María), donde las personas atribuladas pueden acudir o ir a las oficinas del Arzobispado. También me pueden ubicar. Yo vivo en la casa del clero y estoy atendiendo los martes y jueves. Las personas que sufren dolores y situaciones tienen nuestra acogida y apoyo para iniciar el camino de sanación de sus dolores”, subrayó.

Indicó que la Pastoral de la Esperanza diocesana tiene un programa anual, con dos retiros. Uno, al principio y el otro, al terminar el año. Estos retiros ayudan a los monitores a llenarse del espíritu de Jesús y poder desarrollar su servicio a los hermanos. “También tenemos formación bíblica, un curso para formar a monitores, que parten en junio y terminan hasta fin de año. Se trata de encuentros los días sábados, con dos horas en Betania, para prestar este servicio a los hermanos”, afirmó.

Especialmente destacó el apoyo de Monseñor Fernando Chomali. “El arzobispo ha sido una persona fundamental para nuestra Pastoral. Estamos muy agradecidos por su apoyo y su permanente preocupación. Siempre está siempre para darnos su ayuda y su servicio. El viene al inicio del año y nos da un retiro, lo que nos ayuda mucho”, reconoció.

La Pastoral de la Esperanza surgió en la parroquia santa Cecilia, en Talcahuano, cuando el padre Arnoldo era asesor de la Pastoral Familiar, el año 2000. “Trabajaba con grupos de laicos, especialmente matrimonios y un día un matrimonio me dijo: padre hay personas que tienen una situación muy difícil y delicada y no se atreven compartir su situación en grupos, porque es algo tan personal y doloroso. Surgió la idea de hacer algo para ellos y dije vamos pensando. Pidamos al Señor que nos ilumine para poder apoyarlos, de manera que surgió la idea de hacer talleres de la esperanza para personas con dolores y sufrimientos”, confidenció.

Los talleres comenzaron el año 2002 y durante este tiempo han sido muchas las personas que han recibido este servicio y han superado su situación, lo que deja muy satisfecho al padre Arnoldo.

¿Su salud ha sido obstáculo para llevar adelante este servicio?

No. Todo lo contrario, estoy contento y alegre de encontrar esta pastoral en que el Señor nos lleva por este camino. Para mí, estos procesos que vivimos nos han ayudado mucho, porque hemos descubierto cómo ayudar a las personas. A mí también me ha ayudado a animarme y estoy feliz de encontrarme con mis hermanos que tienen dolores y sufrimientos. Ellos me ayudan con sus oraciones y con su fuerza que tienen para superar tanta dificultad, tanto dolor y tantas situaciones negativas vividas. Da gusto verlos cómo se levantan y renacen y se comprometen y vuelven a sonreír. La oración es fundamental y me ayuda a salir adelante y a comprometerme con esta pastoral, que es un buen motivo para llevar, en paz, esta cruz, que a veces se pone muy pesada, pero en comunión con mis hermanos y hermanas, que llevan la cruz con sus dolores y sufrimientos, me ayudan.

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