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Cuarto aniversario del fallecimiento de Monseñor Antonio Moreno

Publicado el 2017-07-31

Hoy, 31 de julio, se cumple el cuarto aniversario del fallecimiento de Monseñor Antonio Moreno Casamitjana, quien fuera Arzobispo de Concepción durante 17 años, en 1986 y 2006, dejando un valioso legado para la Iglesia y la región.


Cuarto aniversario del fallecimiento de Monseñor Antonio Moreno

Muchas y destacadas fueron las actividades que como sacerdote y obispo cumplió en vida primero en Santiago y en misiones en el sur de Chile, pero desde su nombramiento como arzobispo,  Concepción, pasó a ser su ciudad de adopción. Después de su retiro del cargo, de regreso en Santiago por unos años, quiso volver para radicarse en esta ciudad, porque añoraba su labor en la zona. Siguió así participando en diversas tareas, siempre atento a las múltiples actividades y necesidades de la Iglesia y de la población.

Entre las múltiples acciones desarrolladas durante su arzobispado, monseñor Moreno dejó un legado principal a esta región y al país. En 1990, la Pontificia Universidad Católica de Chile tomó la decisión definitiva de desprenderse de sus Sedes regionales. Mediante el decreto del 10 de julio de 1991 y dependiente de la arquidiócesis, nace la Universidad Católica de la Santísima Concepción, siendo monseñor Antonio Moreno su primer  Gran Canciller. Ese es el gran legado educacional que nos dejó el pastor emérito, que hasta prácticamente horas antes de su muerte siguió colaborando activamente con la Universidad que fundó, dado que realizaba investigaciones para el Instituto de Teología de la misma.

Monseñor Antonio Moreno Casamitjana, junto con su capacidad académica, se destacaba igualmente por sus cualidades humanas, de  ser un hombre y un sacerdote que, dentro de su habitual estilo de sencillez y modestia que lo caracterizaba, con su actitud siempre abierta, de amistad y de espíritu de servicio a los demás, fue un ejemplo y un guía  de vida para muchos que tuvimos la suerte de conocerlo, alternar y cooperar con él. Estamos ciertos que ese efecto también lo sintieron quiénes, sin tener la ocasión de ser más cercanos, escucharon  más de una vez sus enseñanzas a través del don de la palabra que poseía y que llegaba a quiénes podían escucharlo en su predicación o en sus conferencias. Su figura y su obra permanece y hoy se le recuerda con mucho cariño.

Sus restos reposan en la Cripta Arzobispal, anexa a la Catedral de Concepción, por su expresa voluntad.

Arzobispado de la Ssma. Concepción
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