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Francisco: "Cuanta más luz de Jesús haya en la vida de la Iglesia más viva estará la Iglesia"

Publicado el 2017-08-02

Primera audiencia general del Papa después de unas semanas de respiro, y Francisco propone a los cristianos una tarea para hacer en casa: que recuerden la fecha de su bautismo. Día en que les entró la "contaminación lumínica" que es la vida cristiana. Luz que no nos abandona nunca, incluso en los momentos más difíciles, y luz que si la transmitimos dará a futuras generaciones razones para vivir.


Francisco:

Algunas frases de la catequesis del Papa:
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
Hubo un tiempo cuando las iglesias estaban orientadas hacia el este. Se entraba en el edificio sagrado de una puerta abierta en el oeste, se caminaba por la nave, y se dirigió hacia el este. Era un símbolo importante para el hombre antiguo: una alegoría que a lo largo de la historia ha decaído gradualmente
Nosotros, los hombres de la época moderna, mucho menos acostumbrados a captar las grandes señales del cosmos, casi nunca captamos el significado. El occidente es el punto cardinal de la puesta de sol, donde muere la luz. El este, por el contrario, es el lugar donde las sombras se vencen con la primera luz del amanecer, y nos recuerda al Cristo, resucitado de entre el Sol sobre el horizonte del mundo
Los antiguos ritos del bautismo empezaban con los catecúmenos pronunciando la primera parte de su profesión de fe manteniendo un ojo hacia el Oeste
Se les preguntó: "¿Renuncias a Satanás, su servicio y sus obras?" - y los futuros cristianos repitían en coro: "¡Renuncio!"
Luego se volvía hacia el ábside, hacia el este, donde hace la luz, y los candidatos para el bautismo se les preguntaba de nuevo: "¿Crees en Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo". Y esta vez, respondió: "¡Creo!"
En los tiempos modernos el encanto de este rito se ha perdido parcialmente; hemos perdido la sensibilidad al lenguaje del cosmos.
¿Qué significa ser cristiano? Significa mirar a la luz, continuar haciendo una profesión de fe en la luz, incluso cuando el mundo está envuelto en la noche y la oscuridad
Los cristianos no están exentos de la oscuridad del exterior o incluso del interior
No viven fuera del mundo, sino, por la gracia de Cristo recibida en el bautismo, son hombres y mujeres "orientados"
Ellos no creen en la oscuridad, sino en la luz del día; ellos no sucumben a la noche, sino esperan el amanecer; ellos no son vencidos por la muerte, sino anhelan volver a levantarse; no están doblados del mal, porque siempre confían en las infinitas posibilidades del bien. Esta es nuestra esperanza cristiana
Somos los que creen que Dios es Padre: ¡esta es la luz!
Creemos que Jesús descendió entre nosotros
Jesús ha caminado en nuestra propia vida, convirtiéndose en compañero especialmente de los más pobres y los más frágiles: ¡esa es la luz!
Creemos que el Espíritu Santo trabaja sin descanso por el bien de la humanidad y el mundo, y que superará incluso los más grandes dolores de la historia: ¡esta es la esperanza que nos despierta cada mañana!
Luego hay otro muy hermoso signo de la liturgia bautismal que nos recuerda de la importancia de la luz
Después de la ceremonia, a los padres -si se trata de un niño- o a los mismos bautizados -en el caso de los adultos- se les da una vela, cuya llama está encendida por el cirio pascual. Esta es la vela más grande que en la Vigilia de Pascua entra en una iglesia completamente oscura para dar a conocer el misterio de la resurrección de Jesús
La vida de la Iglesia es la contaminación lumínica. ¡Cuanto más luz de Jesús haya en la vida de la Iglesia más viva está la Iglesia! ¡La vida de la Iglesia es la contaminación de la luz!
La más bella exhortación que podemos dar el uno al otro es que nos acordemos siempre de nuestro bautismo. Permitidme que os recuerde: ¿cuántos de ustedes recuerdan la fecha de su bautismo?
Buscad la fecha de vuestro bautismo, lo doy como tarea para hacer en casa
¡Qué gracia cuando un cristiano se convierte en un verdadero "cristóforo", que significa "portador de Jesús" en el mundo! Especialmente para aquellos que están pasando por situaciones de duelo, de desesperación, de oscuridad y de odio
Y esto puede ser entendido por muchos pequeños detalles: la luz que los cristianos guardan en el ojo, desde el fondo sereno que no está afectada, incluso en los días más complicados; el deseo de re empezar a querer el bien incluso cuando se ha experimentado muchas decepciones
En el futuro, cuando se escriba la historia de nuestros días, ¿qué se dirá de nosotros? ¿Que hemos sido capaces de esperanza, o que ponemos nuestra luz debajo de un cajón?
Si somos fieles a nuestro bautismo, difundamos la luz de la esperanza, de Dios, del bautismo que es el comienzo de la esperanza, y podemos transmitir a las generaciones futuras razones para vivir. Y recordad la tarea que tenéis que hacer en casa, ¡recordad la fecha de vuestro bautismo!
¡Gracias!
Los invito a recordar su bautismo y a ser luz de Cristo para los demás, siendo portadores de la vida nueva recibida en el bautismo, para que los que sufren y los descartados de la sociedad puedan percibir a través de nuestro testimonio de vida la claridad de la esperanza en Cristo.
Muchas gracias.

 
El texto completo de la catequesis del Papa:
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
Existió un tiempo en el cual las iglesias estaban orientadas hacia el este. Se entraba en el edificio sagrado por una puerta abierta hacia occidente y, caminando en la nave, se dirigía hacia oriente. Era un símbolo importante para el hombre antiguo, una alegoría que en el curso de la historia ha progresivamente decaído. Nosotros hombres de la época moderna, mucho menos acostumbrados a coger los grandes signos del cosmos, casi nunca nos damos cuenta de un detalle particular de este tipo. El occidente es el punto cardinal del ocaso, donde muere la luz. El oriente, en cambio, es el lugar donde las tinieblas son vencidas por la primera luz de la aurora y nos recuerda al Cristo, Sol surgido de lo alto al horizonte del mundo (Cfr. Lc 1,78).
Los antiguos ritos del Bautismo proveían que los catecúmenos emitieran la primera parte de su profesión de fe teniendo la mirada dirigida hacia occidente. Y en esa posición eran interrogados: "¿Renuncian a Satanás, a su servicio y a sus obras?" - Y los futuros cristianos repetían en coro: "¡Renuncio!". Luego se giraban hacia el ábside, en dirección de oriente, donde nace la luz, y los candidatos al Bautismo eran nuevamente interrogados: "¿Creen en Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo?". Y esta vez respondían: "¡Creo!".
En los tiempos modernos se ha parcialmente perdido el encanto de este rito: hemos perdido la sensibilidad del lenguaje del cosmos. Nos ha quedado naturalmente la profesión de fe, hecha según la interrogación bautismal, que es propio de la celebración de algunos sacramentos. Esta permanece de todos modos intacta en su significado. ¿Qué cosa quiere decir ser cristianos? Quiere decir mirar a la luz, continuar a hacer la profesión de fe en la luz, incluso cuando el mundo está envuelto por la noche y las tinieblas.
Los cristianos no están eximidos de las tinieblas, externas y también internas. No viven fuera del mundo, pero, por la gracia de Cristo recibido en el Bautismo, son hombres y mujeres "orientados": no creen en la oscuridad, sino en el resplandecer del día; no sucumben en la noche, sino esperan la aurora; no son derrotados por la muerte, sino anhelan el resucitar; no son doblegados por el mal, porque confían siempre en las infinitas posibilidades del bien. Y esta es nuestra esperanza cristiana. La luz de Jesús, la salvación que nos trae Jesús con su luz y nos salva de las tinieblas.
¡Nosotros somos aquellos que creen que Dios es Padre: esta es la luz! No somos huérfanos, tenemos un Padre y nuestro Padre es Dios. ¡Creemos que Jesús ha venido en medio de nosotros, ha caminado en nuestra misma vida, haciéndose compañero sobre todo de los más pobres y frágiles: esta es la luz! ¡Creemos que el Espíritu Santo obra sin descanso por el bien de la humanidad y del mundo, e incluso los dolores más grandes de la historia serán superados: esta es la esperanza que nos vuelve a despertar cada mañana! ¡Creemos que todo afecto, toda amistad, todo buen deseo, todo amor, incluso aquellos más pequeños y descuidados, un día encontraran su cumplimiento en Dios: esta es la fuerza que nos impulsa a abrazar con entusiasmo nuestra vida todos los días! Y esta es nuestra esperanza: vivir en la esperanza y vivir en la luz, en la luz de Dios Padre, en la luz de Jesús Salvador, en la luz del Espíritu Santo que nos impulsa a ir adelante en la vida.
Luego hay otro signo muy bello de la liturgia bautismal que nos recuerda la importancia de la luz. Al final del rito, a los padres - si es un niño - o al mismo bautizado - si es un adulto - se le entrega una vela, cuya llama es encendida del cirio pascual. Se trata del gran cirio que en la noche de Pascua entra en la iglesia completamente oscura, para manifestar el misterio de la Resurrección de Jesús; de este cirio todos encienden la propia vela y transmiten la llama a los vecinos: en este signo esta la lenta propagación de la Resurrección de Jesús en la vida de todos los cristianos. La vida de la Iglesia - diré una palabra un poco fuerte - la vida de la Iglesia es contaminación de luz. Cuanta luz de Jesús tenemos nosotros los cristianos, cuanta más luz existe en la vida de la Iglesia más es viva la Iglesia. La vida de la Iglesia es contaminación de luz.
La exhortación más bella que podemos dirigirnos recíprocamente es aquella de recordarnos siempre de nuestro Bautismo. Yo quisiera preguntarles: ¿Cuántos de ustedes se recuerdan la fecha de su Bautismo? No respondan porque alguien se avergonzará. Piensen. Yo no lo recuerdo. Bien, hoy tienen una tarea para la casa, ir donde la mamá, al papá, a la tía, al tío, a la abuela, al abuelo y preguntarle: ¿Cuál es la fecha de mi bautismo? Y no olvidarlo nunca. ¿Está claro? ¿Lo harán? Hoy aprenderán a recordar la fecha del Bautismo, que es la fecha del renacer, es la fecha de la luz, es la fecha en la cual - me permito una palabra - en la cual hemos sido contaminados por la luz de Cristo. Una tarea para la casa, recordar cual es la fecha del Bautismo. ¿Claro? Bien. Nosotros hemos nacido dos veces: la primera a la vida natural, la segunda, gracias al encuentro con Cristo, en la fuente bautismal. Ahí hemos muerto a la muerte, para vivir como hijos de Dios en este mundo. Ahí nos hemos convertido en humanos como jamás lo habríamos imaginado. Es por esto que todos debemos difundir el perfume del Crisma, con el cual hemos sido marcados en el día de nuestro Bautismo. En nosotros vive y opera el Espíritu de Jesús, primogénito de muchos hermanos, de todos aquellos que se oponen a la inevitabilidad de las tinieblas y de la muerte.
¡Qué gracia cuando un cristiano se hace verdaderamente un "cristóforo", ¿qué quiere decir cristóforo? Quiere decir, "portador de Jesús" al mundo! Sobre todo para aquellos que están atravesando situaciones de luto, de desesperación, de oscuridad y de odio. Y esto se comprende de tantos pequeños detalles: de la luz que un cristiano custodia en los ojos, de la serenidad que no es quebrada ni siquiera en los días más complicados, del deseo de recomenzar a querer bien y caminar incluso cuando se han experimentado muchas desilusiones. En el futuro, cuando se escribirá la historia de nuestros días, ¿Qué se dirá de nosotros? ¿Qué hemos sido capaces de la esperanza, o quizás qué hemos puesto nuestra luz debajo del celemín? Si seremos fieles a nuestro Bautismo, difundiremos la luz de la esperanza, el Bautismo es el inicio de la esperanza, esa esperanza de Dios y podremos transmitir a la generaciones futuras razones de vida. Y para no olvidarme yo cual es la tarea para la casa, díganlo ustedes. ¡No escucho, recordar la fecha del propio Bautismo!

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