Beibifútbol amistoso unió a seminaristas e internos de la cárcel

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Publicado el: 30 agosto, 2018

Con ocasión del Mes de la Solidaridad, la Pastoral Penitenciaria del Centro de Cumplimiento de Alta Seguridad (CPP) Bío Bío, en Concepción, organizó una visita recreativa y social, al complejo, donde seminaristas jugaron beibifútbol con un grupo de jóvenes internos del establecimiento.

El equipo de Pastoral que conforman laicos y sacerdotes de las parroquias San Agustín y Buen Pastor de San Pedro, según relató el padre Yuliano Viveros, párroco de San Agustín, realizan su servicio en el complejo. En ese contexto, un  grupo de sacerdotes, religiosas y seminaristas del Seminario Metropolitano, se organizaron para efectuar un tiempo recreativo, que consistió en jugar un partido de fútbol con personas internas, algunas cumpliendo condenas y otros esperando su condena.

“El objetivo, básicamente, fue compartir con ellos (internos), de forma recreativa, abriendo otros espacios de comunión, en lo litúrgico y formativo”, explicó el padre Yuliano.

Explicó, además, que “la Pastoral Penitenciaria, en este establecimiento, prepara para los sacramentos de iniciación cristiana y encuentros periódicos con los internos. “Se celebra la Misa y se hacen confesiones. El equipo tiene presencia los martes y jueves y  primer y tercer viernes del mes, se celebra la Eucaristía”.

Dijo que se trata de una presencia permanente y se espera la incorporación de al equipo, catequistas del Catecumenado, que se encargarán  de preparar a los internos, en los sacramentos de iniciación cristiana.

En esta visita al complejo, además, se hizo entrega  de una silla de ruedas a un interno que la requería urgentemente. “Mediante  gestiones con las Hermanas Siervas de Jesús, ellas facilitaron una silla, la que fue acogida con mucha gratitud. Fue un gesto solidario que se enmarca en este mes”, precisó el sacerdote.

El P. Yuliano manifestó también que “lo recreativo, como el partido de futbol, que los propios jóvenes internos pidieron, contribuye en su permanencia en la privación de libertad. Nos dieron las gracias por  venir a distraerlos un poco y sacarlos de la rutina. Es un espacio para  compartir de manera distinta y también una forma de decirles  que los queremos, como Iglesia, y estamos dispuestos a acompañarlos en los momentos difíciles”.

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