Eucaristía de Acción de Gracias por 70 años de Catequistas Dolores Sopeña en Concepción

Publicado el: 6 Enero, 2015

Además de los sacerdotes estuvieron presentes personas que colaboraron desde los inicios de la obra en Concepción, durante varias generaciones.

Con una Eucaristía de Acción de Gracias realizada la tarde del domingo 4 de enero en el Centro de Educación Integral de Adultos (CEIA) Monseñor Alfredo Silva Santiago de Concepción, se reconocieron los 70 años de presencia y trabajo en la Arquidiócesis de la comunidad religiosa Catequistas Dolores Sopeña. La celebración fue presidida por el sacerdote Jesuita Pablo Castro Fones, junto al Vicario para la Educación y presidente de las Fundaciones Educacionales del Arzobispado presbítero Francisco Osorio Muñoz.

Durante la homilía, el sacerdote Pablo Castro destacó la fiesta de la Epifanía en nuestras vidas, a propósito de la partida de las religiosas. Señaló que “ir al pesebre y reconocer a Jesús allí no era obvio. Y eso nos pasa a nosotros cada día de nuestra vida con la presencia del Señor, ahí está pero no siempre le reconocemos. Y si estamos en esta Eucaristía es porque Dios nos regaló la posibilidad de reconocerlo en ustedes, que fueron y seguirán siendo una visita de Dios para nosotros, para Lota, Concepción y para muchas personas. Hemos reconocido en ustedes una visita de Dios. Son como el pesebre, en su interioridad, en su profundidad y en su pequeñez, en esa humildad y sencillez de la vida entregada se descubre la presencia de Dios”. “Nuestra vida es una vida de acogida y de saber dejar partir, porque así como ustedes han sido una bendición y una manifestación de Dios para nosotros, debemos estar dispuestos a que lo sean para otros, no podemos ser tan egoístas. Y es en esta perspectiva que el tiempo de Epifanía nos ayuda a dar gracias y a dejar partir”.

Por su parte la hermana Ana María Cruz, responsable de la comunidad Catequistas Dolores Sopeña en Concepción, recalcó el sentido de la Eucaristía. “Más que despedida es de acción de gracias por el tiempo que llevamos en la región. Nos despedimos de Lota y Concepción, por eso agradecemos a todos los colaboradores, religiosos y religiosas y en general a toda la comunidad penquista que ha aportado al trabajo que hemos hecho. También, por supuesto, acción de gracias a Dios porque hemos podido trabajar setenta años aquí, con el legado que queda y lo que significamos para la Iglesia”. “Nuestra misión es evangelizar a la familia trabajadora, sin excluir a nadie por su credo. Entonces dejamos un legado de fraternidad creando lazos entre la gente que no se acerca a la Iglesia como templo pero sí se acerca la Iglesia a ellos, no el templo sino los que somos Iglesia, sobre todo laicos comprometidos colaboradores nuestros que misionan entre estas personas”.

Además de los sacerdotes estuvieron presentes personas que colaboraron desde los inicios de la obra en Concepción, durante varias generaciones; también alumnos y alumnas que pasaron tanto por el colegio como por el centro de capacitación; los profesores del CEIA y religiosas de distintas congregaciones.

La hermana Ana María destaca que “muchos de los alumnos no sabían que éramos religiosas, pero sí valoraban que la Iglesia tuviera este tipo de acercamiento hacia ellos. Más de alguno ya se comprometió a volver a sus parroquias, ya que la mayoría son bautizados; los adultos ya iniciaron ese camino de regreso mientras que los más jóvenes desean encontrar la misma acogida, respeto y sobre todo el cariño”.

Las religiosas que dejan la Arquidiócesis de Concepción han sido destinadas a las comunidades que la congregación tiene en Santiago y Buenos Aires, para dedicarse especialmente al fomento de las vocaciones. Esto, porque ante la certeza de que su misión es cada día más actual, deben poner todos los medios necesarios para responder a las necesidades de la Iglesia reconociendo en ello el deseo de Dios para que la obra continúe su camino.

En Concepción, la Fundación Educacional La Asunción perteneciente al Arzobispado, asumirá la labor educativa que hasta el momento desarrollaba la congregación Catequistas Dolores Sopeña en el Centro de Educación Integral de Adultos (CEIA) Monseñor Alfredo Silva Santiago.

 

Larry Henríquez Bravo – Periodista

Vicaría para la Educación y Fundaciones Educacionales

 

 

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