Leticia González Rojas: un ejemplo de sabiduría y solidaridad

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Publicado el: 5 enero, 2021

Encargada del Comedor solidario de la parroquia Sagrados Corazones de Jesús y María de Talcahuano. A sus 63 años continúa al servicio de la comunidad.

Doña Leticia González Rojas, nació en 1957 en la comuna de Lebu, Región del Biobío. Desde su infancia tuvo que batallar con distintas dificultades junto a sus 7 hermanos, debido a la temprana muerte de su padre. Es desde esta etapa, que ella forjó valores fundamentales que la han acompañado en gran parte de su vida, como por ejemplo: ayudar al prójimo, desde su propia experiencia y ponerse en el lugar del otro.

El 2010 fue un año que la marcó y el cual fue el inicio de una larga trayectoria basada en la solidaridad, cuando fue llamada para hacerse cargo de la pastoral social, asumiendo todas las responsabilidades que conlleva el trabajo en una parroquia. Tras varios meses de colaboración, comienzan las organizaciones para los comedores comunitarios, en donde ella ayudó con los almuerzos en el comedor solidario de San Vicente, Talcahuano. Fue en ese entonces en el que ella destaca sentirse apasionada, por la labor que estaba realizando. Sin duda alguna, fue ese momento el que marcó un antes y un después en la vida de Leticia González.

En tiempos de pandemia, donde el temor a contagiarse ahonda en cada una de las personas, el apoyo familiar ha sido fundamental para seguir adelante con esta noble labor. Tras 7 meses a cargo del comedor solidario de la Parroquia Sagrados Corazones de Jesús y María, a pesar del alto riesgo que corren a diario por las distintas actividades que se realizan. Leticia no ha bajado los brazos y ha continuado firme trabajando para este comedor solidario, que diariamente entrega pan a las personas que más lo necesitan.

Muchas veces su esposo e hijas le han manifestado la preocupación por el trabajo en el  que ella se desempeña, pero la necesidad de ayudar al prójimo sigue latente, a pesar de la pandemia. Sin embargo, con el pasar del tiempo su familia ha logrado comprender y apoyar esta misión solidaria, que tiene como principal objetivo dar una mano a los más necesitados.

Leticia González, una persona alegre y también muy equilibrada, en sus años de experiencia le ha tocado ver y enfrentar distintas situaciones que la han marcado. Sin duda, lo vivido en el comedor solidario, no queda ajeno a esto. La cara de felicidad de los niños y las distintas cartas de agradecimiento hacia el grupo de trabajo de esta parroquia, hacen que todo el esfuerzo realizado en este comedor valga la pena, y continúe dándole fuerzas para seguir adelante ayudando a todo aquel que lo necesite.

 

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