Monseñor Fernando Chomali presenta nueva Carta Pastoral

Publicado el: 6 Junio, 2015

Con el título “La cultura que Jesús pide evangelizar hoy”, monseñor Fernando Chomali, Arzobispo de Concepción, emitió una nueva carta pastoral, que expresa preocupación por la actual realidad, recalcando que “estamos viviendo cambios culturales que han tocado de manera muy profunda la vida de las personas”.

Señala que “este fenómeno se percibe, por ejemplo, en el poco interés de los jóvenes por participar en procesos eleccionarios y en militar en un partido político, y en lo que a la Iglesia se refiere, al constatar que año a año disminuye el número de personas que se declara católico y que participa en la vida sacramental. Sólo el número de liturgias de exequias no ha variado sustancialmente”.

Monseñor plantea que “conocer los rasgos culturales, en los que estamos inmersos, es una exigencia que ha de desafiarnos constantemente y a todos sin excepción. La labor pastoral debe tenerlos muy presentes si quiere ser eficaz”.

En su reflexión, Monseñor indica que “lo primero que se percibe es la ausencia de un proyecto homogéneo de sociedad, que las personas en su conjunto quieran construir pensando en las futuras generaciones y orientado a la consecución del bien común”.

Recalca que “la causa ampliamente compartida en torno a un proyecto de país y de sociedad ha sido reemplazada por múltiples causas, demandas y exigencias sectoriales que encuentran eco en un grupo de personas que se reúnen en torno a él, utilizan los medios de comunicación social para visibilizarlas y no tienen otra aspiración que lograr sus objetivos en el menor plazo posible. Muchas veces logran su cometido a través de actos que desestabilizan la paz social, llegando incluso al uso de la violencia”.

En otro aspecto, hace notar que “el interés por la cosa pública se ha desplazado al interés personal o a un grupo de personas afines. A ello se suma la percepción cada vez más generalizada de lo ineficaz e irrelevante del Estado y sus poderes dado que, en virtud de sus protocolos y sus tiempos, no suelen encontrar respuesta a las demandas ciudadanas, que en general son de corte inmediatista. De allí el poco interés por participar en la vida política y más aún militar en un partido político, y el evidente descrédito de la autoridad”.

Enfatiza que “para algunos líderes es mucho más satisfactorio aparecer en los medios y constituirse en imagen o rostro que estudiar en profundidad un asunto, formarse una opinión fundada respecto de él y defenderlo. Ello ha llevado a una exacerbación del valor de la imagen adquiriendo estatus de culto, y que suele ir acompañado de eslóganes, de cuñas, de tips, en desmedro de una actividad pública basada en el estudio, en el diálogo, en el debate y sobre todo, en la búsqueda sincera de la verdad”.

Señala, en tanto, que otro rasgo de la cultura es que fomenta una sociedad en extremo mercantilizada. “El factor dinero y su poder asociado es mucho más gravitante que el propio poder político. El consumo, el lucro, en definitiva, el dinero, hoy es lo que mueve a la sociedad y la máxima aspiración de quien la posee es la rentabilidad (…) El exacerbado interés por el dinero es para muchos superior al interés por embarcarse en un proyecto de sociedad o, incluso en un proyecto personal vinculado a una vocación”, expresa.

Por otro lado, estima que la búsqueda exacerbada de rentabilidad pasó de ser un asunto local a uno mundial, sin descartar, por cierto, la posibilidad de obtener ganancias especulando o saliendo de los dictados de la ley y la ética. “Los escándalos financieros que hemos visto en este tiempo en Chile y el mundo, encuentran en ello parte de explicación. Muchos creen que lo importante es obtener dinero pero no se cuestionan el modo cómo lograrlo. Las boletas ideológicamente falsas confirman esta tesis. Muchos creen que en este campo el fin justifica los medios”.

Monseñor Chomali sostiene, además, que “ha sido notable detectar, en la región del Bío Bío, en los últimos cuarenta años, el desmantelamiento del aparato productivo –lugar privilegiado de creación de fuentes de empleo- y la proliferación de empresas financieras. Ello ha llevado a un descontento generalizado y fuente de profundos conflictos sociales. El trabajo, factor primordial de la vida de los hombres, se constituye en una realidad inestable, poco valorada y mercantilizada”.

Monseñor concluye que “la ausencia de Dios como referente último en la sociedad es, la causa última de la violencia inusitada que vemos en todos los niveles de la sociedad y lo que el Papa llama la “globalización de la indiferencia. Este fenómeno es fruto también del cada vez mayor escepticismo frente a la posibilidad de poder conocer la verdad más allá de la propia subjetividad y, sobre todo, de percibir cualquier deber que provenga desde fuera del sujeto como una imposición que a priori ha de ser rechazada”.

Subraya que este nuevo escenario que aflora y que va acompañado de una disminución de las vocaciones a la vida sacerdotal y religiosa, una disminución de la vida sacramental y de asistencia dominical a la Misa, es muy complejo y exige un mayor discernimiento en aras de una evangelización que cale en profundidad al hombre y la sociedad.

 

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