Religiosos colombianos apoyan servicio pastoral

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Publicado el: 6 marzo, 2020

Proveniente de Colombia y encabezado por el padre William Fagua Torres, llegó a la Arquidiócesis de Concepción, un equipo religioso para apoyar la labor pastoral, a favor de la niñez, que se realiza en el Colegio Padre Luis Amigó y en obras en convenio con SENAME.

El grupo, que pertenece a la Congregación de Religiosos Terciarios Capuchinos de Nuestra Señora de los Dolores, proviene de Colombia y lo conforman, además del padre William, dos miembros con votos perpetuos y uno en proceso de juniorado.

El desafío, según expusieron a su arribo, principalmente, es compartir toda la obra que se desarrolla con la infancia, en atención a la niñez, en  los organismos de protección  con el  carisma amigoniano, que parte con la  acogida, la cercanía, el trabajo con familias y  mucho acompañamiento. “Nuestro trabajo siempre es iluminado – recalca el padre William –  por la palabra de Dios y por la experiencia espiritual que legó el fundador,  que tiene que ver con toda la atención a la niñez y  adolescencia en  dificultad”.

Dio a conocer que el servicio incluye programa de drogadicción,  unidades terapéuticas y una amplia gama de apoyo profesional y espiritual.

Respecto al fundador,  recordó que es el padre Luis Amigó, religioso español capuchino, que creó la obra hace 131 años y está difundida por varios países. En Chile, lleva cerca de 30 años y, en Colombia, más de 95 años, con muchas obras, lo que favorece la venida a nuestro país.

Respecto al objetivo del servicio, el padre William comentó que “siempre trabajamos  en resguardar los derechos del niño, es decir, que se respeten y cumplan todos los derechos básicos, fundamentales, de  ley, como la educación, la salud, derecho a la vida, la familia. Se trata de generar procesos que les ayuden a  nivel personal, a constituir una identidad, un principio de vida, un sentido de vida proyectado  siempre en el marco de la familia y  el servicio  que ellos puedan proyectar hacia afuera, es decir,  a la comunidad a la que pertenecen. Por eso, nuestra propuesta es  diversificar,  dependiendo de la realidad del niño o adolescente, pueden darse  programas preventivos o programas  restaurativos o puede ser un programa  que requiera  un tratamiento más especializado como es el caso de las adicciones  o el caso de la protección, que es trabajo que se realiza en residencia, un el modelo más parecido que tenemos entre Colombia y Chile”.

Agregó que se desarrollan metodologías muy similares, lo que posibilita que los profesionales realicen un trabajo sico social con buenos profesionales, lo que permite que no solo la parte carismática juegue un papel  importante, sino que se aborde en contexto, en la realidad y globalidad de los niños y adolescentes y a veces las familias, que son las más vulneradas.

Estimó que en el mundo la niñez está muy amenazada. “Tenemos presencia en los cuatro continentes, y la realidad de los niños  es compleja. Están viviendo un clima marcado por la soledad, el impacto de los medios y realidades sicológicas y mentales  derivadas producto que la familia  ya no es como el núcleo protector. Entonces, al no tener esas condiciones de ambiente de  formación, generan en ellos problemáticas que incluso son  muy desafiantes, pero siempre que hay  un niño o joven en dificultad, nosotros colocamos lo mejor para colaborar a través de nuestro  programas pastorales y profesionales, y poder resarcir de sus problemas y darse  una respuesta efectiva y con la ayuda de Dios  hay muy buenos resultados”, concluyó.

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