Tres mujeres analizan realidad del pueblo mapuche

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Publicado el: 28 agosto, 2019

En el marco del Mes de la Solidaridad, la Red Apostólica Ignaciana -junto a la Fundación Licán de Tirúa y la Vicaría de Pastoral Social del Arzobispado de Concepción – organizó el seminario “Tierra y territorio mapuche: tres voces desde la perspectiva femenina” para reflexionar sobre la realidad del pueblo Mapuche desde la mirada de la mujer.

En esta actividad, que se desarrolló con numeroso público, en el Aula Magna del Arzobispado de Concepción, intervinieron Albertina Huenuman Antivil, presidenta de la Asociación Indígena de Tejedoras Lavkenches Relmu Witral de Tirúa; Natalia Milla Morales, antropóloga y docente la Universidad de Concepción; y Verónica Figueroa Huencho, académica del Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile.

En las versiones anteriores, las temáticas tratadas en los seminarios han sido: «Violencia en la Araucanía ¿Causa o Consecuencia?» (2014), «El problema del agua y la relación con las comunidades mapuche» (2015), «La violencia en el territorio: la mirada de la mujer mapuche» (2016), «Relación con el pueblo mapuche ¿20 años, hemos  avanzado?» (2017) y “¿Cómo construimos paz en el Wallmapu?” (2018).

En parte de su intervención, Albertina Huenuman, comentó la situación que vive el pueblo mapuche y particularmente el rol de la mujer. “Nos preocupan varios temas, como por ejemplo el agua. Hay cada vez mayor escasez de agua, porque las empresas forestales exterminan el agua con sus grandes plantaciones de eucalipto y se ha ido terminando las plantas nativas y plantas medicinales”.

Indicó que otro tema preocupante es la necesidad de recuperar las tierras ancestrales. “Hay una lucha grande para recuperar las tierras, porque el pueblo mapuche vive de la tierra, en contacto con ella, porque es parte de nuestra vida y existencia”. Lamentó, además, Lamentó que se ha ido perdiendo la transmisión de la cultura mapuche en su pueblo.

Verónica Figueroa inició su intervención, precisando que su identidad como mapuche se construye en la ciudad, como muchos otros mapuche. Su exposición se centró en el análisis de tres aspectos generales, como “piezas de un rompecabezas”, para entender qué es lo que pide el pueblo mapuche, sus reivindicaciones, no sólo del territorio – que es fundamental, donde está el sustento de su cultura-. Una primera pieza es la realidad como pueblo indígena, con situaciones de pérdida no sólo material, sino de su cultura e incluso de su lengua. Cerca del 80% de la población que se identifica como indígena no habla ni entiende su propia lengua”, precisó.

La segunda pieza, se refiere a “una visión homogenizante occidental, que desconoció la institucionalidad y la riqueza de sociedad de este territorio. Para entender las demandas, tiene que ver con la visión occidental que se instaló en los territorios mapuche, propio de la colonización y la mirada europea, donde primó una forma racional de entender la realidad. En Chile se instaló un modelo de estado- nación, con una sola cultura y una sola historia, homogenizó e intentó igualar a que todos fuésemos criollos”.

Como tercera pieza, la académica dijo que tiene que ver cómo encaja la lógica de la tierra y la tenencia de la tierra en esta lógica occidental. “Hay un punto de desencuentro que se mantiene hasta ahora. Es curioso que en la cultura occidental se hable de tierra y no de territorio, porque la tierra es una concepción jurídica occidental, en que se pueden fijar derechos de uso. Se decidió por establecer espacios de colonización, que ocuparan los territorios indígenas. El concepto de territorio es mucho más complejo que el concepto de tierra, ya que comprende aspectos materiales y espirituales”.

Finalmente, Natalia Milla, señaló que es hija de mapuche, nacida en Talcahuano, pero no perdió vinculación con territorio mapuche, en Puerto Saavedra. “Para mí siempre fue un tema  lo de la tierra y territorio y quise saber cómo se expresaba en personas que no estaban en su tierra. En los abuelos y en los padres siempre está en su memoria el tema de la tierra. Pensé en esto como punto de partida para desarrollarme como antropóloga y de un quehacer de investigar. La existencia del mapuche, en la ciudad, mantiene en su memoria el concepto de la tierra y territorio. El territorio va más allá de  la apropiación material y las políticas del estado han ido fragmentando el territorio. Soy convencida que no existe el mapuche urbano y rural. El territorio es mapuche antes que cualquier cosa. Factor de preexistencia, entender antes que surgieran las ciudades, había una geografía ancestral, espacios definidos por la epistemología mapuche”.

Dijo que, actualmente, en la provincia de Concepción, desde la lógica epistemológica de cómo entender la tierra y el territorio, hay ríos, humedales, cerros, espacios sobrevivientes que lidian con las inmobiliarias, los malls y se sigue planificando sobre espacios naturales, santuarios de la naturaleza. Existen dos grandes penínsulas (Hualpen y Tumbes), que son espacios  de territorio mapuche, en la geografía wallmapu original.

 

 

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