¡Aleluya, el Señor resucitó!

Este es el saludo que se escucha en todos los templos y comunidades cristianas en estos días, y que celebran la victoria de Cristo sobre la muerte con su gloriosa resurrección. Es un canto alegre que expresa esa transformación de la tristeza que siente María Magdalena (cf. Jn 20,11-18) y los discípulos que van camino a Emaús (cf. Lc 24,13-34), que en el encuentro con Jesús Resucitado se transforma en un gran gozo, que no es posible contener para sí y que tiene que ser comunicado a los demás como kerigma: ¡el Señor Resucitó!

Es un cántico que contagia los corazones y que en medio de situaciones difíciles es capaz de transformar las amarguras de la vida en un momento de encuentro profundo con Dios que nos abraza y consuela.

Es un cántico que la Iglesia lo entona con la misma fe y entusiasmo del canto Magníficat, expresado en el canto del Regina Caeli, recordando a quien junto al Señor en la cruz es Madre dolorosa; y que ahora nos invita, ante la noticia del sepulcro vacío (cf. Jn 20,2), a entonar con fe este nuevo cántico que expresa el gozo de la Santísima Virgen, luego de conocer el testimonio de los mismos apóstoles que han tenido la experiencia del Señor resucitado (Jn 20,19-20).

Durante toda esta octava de Pascua, que es como un gran domingo que extiende la alegría del gran Domingo de Resurrección con el cual comienza el Tiempo Pascual, unámonos a la alegría de nuestra Madre Santísima y cantemos “Reina del cielo, alégrate, aleluya, porque verdaderamente ha resucitado el Señor como dijo, aleluya”, y también pidámosle insistentemente en este tiempo pandemia que interceda por nosotros para ser signo de esperanza y alegría en medio del mundo: “ora pro nobis Deum, alleluia”.

 

Pbro. Pedro Gómez Díaz
Vicario general y Párroco Ntra. Sra. de Lourdes

Publicado el: 5 abril, 2021