El catequista y Semana Santa

En este mes de marzo nos encontramos iniciando un nuevo año pastoral, lo cual hace que, en nuestras parroquias y comunidades de toda la Arquidiócesis de Concepción, se coloquen en movimiento los diferentes laicos catequistas que prestan el servicio de acompañar a sus hermanos en la fe, sobre todo a los que piden celebrar algún sacramento.

Para comprender mejor lo que abarca todo este movimiento al inicio de cada año, hay que entender lo que significa la palabra “catequesis”, la cual viene de una palabra griega que significa “hacer eco, o resonar”, lo que se quiere es hacer resonar la Palabra de Dios en la vida de cada persona que se acerca a la Iglesia. El Santo Padre Juan Pablo II, en la Exhortación Apostólica Catechesi Tradendae, 1979, orienta esta misión diciendo: “La catequesis es una educación en la fe de los niños, de los jóvenes y adultos, que comprende especialmente una enseñanza de la doctrina cristiana, dada generalmente de modo orgánico y sistemático con miras a iniciarlos en la plenitud de la vida cristiana” (CT 18). Podemos decir entonces que lo primero es ayudar al prójimo a crecer en la fe, alimentarle con la Palabra de Dios y lograr que la persona llegue a la plenitud de su encuentro con Jesucristo en la Eucaristía, en la Confirmación, en un mayor compromiso, en una mejor integración comunitaria, etc.

Esto es posible de hacer en las comunidades: de la ciudad, del campo, las escuelas, universidades, institutos, movimientos, en las islas, las prisiones, hospitales, etc., porque en ellas hay personas que con generosidad dan su tiempo para realizar la catequesis a sus hermanos, estos son hombres y en su mayoría mujeres, jóvenes y adultos, los que normalmente conocemos como catequistas, ellos no reciben un sueldo, solo lo hacen por amor a Dios y para vivir el envío que hizo el Señor: “Jesús se acercó y les habló así: Me ha sido dada toda autoridad en el Cielo y en la tierra. Vayan, pues, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos. Bautícenlos en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enséñenles a cumplir todo lo que yo les he encomendado a ustedes. Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin de la historia” (Mt 28,18-20).

Si nos detenemos a reflexionar en cada una de las palabras que dice Jesús, en este momento no podríamos explicar todo lo que involucra la misión, envío y persona de un catequista, el Papa Francisco hace una descripción bastante clarificadora al decir: “Los catequistas tienen una misión insustituible en la transmisión y profundización de la fe, ser catequista significa que uno es catequista, no que trabaja de catequista, es todo un modo de ser, y hacen falta buenos catequistas que sean a la vez acompañantes y pedagogos… se trata más bien de enseñar con paciencia, de acompañar, de anunciar la alegría del Evangelio “pero no con bocina”… todavía hoy se puede ver cómo en tantas diócesis, en tantos continentes, la evangelización fundamentalmente está en manos de un catequista” (Roma, diciembre 2021) Un desafío y preocupación permanente en la Iglesia es formar y acompañar a los catequistas para que puedan ir profundizando su fe y encuentro personal con Jesucristo resucitado.

Alguien puede preguntarse ¿por qué estas personas hacen esta misión en las comunidades?, la respuesta la encontramos en el centro de la celebración de Semana Santa, al vivir la Vigilia Pascual y anunciar la resurrección de Jesús, toda la misión cobra su pleno sentido, el centro del anuncio que se hace en la catequesis es ayudar a los hermanos a experimentar que  “Jesucristo te ama, dio su vida para salvarte, y ahora está vivo a tu lado cada día, para iluminarte, para fortalecerte, para liberarte” (DPC 58). Como vemos, celebrar Semana Santa no es solo recordar el sufrimiento que vivió Jesús, al contrario, es celebrar el gran amor que tiene por el ser humano, lo que le lleva a dar la vida por el prójimo. Este año al participar en cada una de las celebraciones, intentemos experimentar el gran amor que Jesús tiene por nosotros y cómo nos invita a vivirlo y extender este amor a nuestras familias, amigos, comunidades y todos los ambientes en que nos encontramos.

Hermana Cecilia Osses
Coordinadora del Departamento de Evangelización y Catequesis
Arzobispado de Concepción

 

Publicado el: 26 Marzo, 2024
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