ASAMBLEA ECLESIAL DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE: UN REGALO, Y UNA OPORTUNIDAD

Leyendo la editorial anterior, de esta página que nos convoca, pudimos apreciar y darnos cuenta de lo maravilloso y desafiante que es este regalo del Espíritu Santo para la Iglesia, para cada uno de los miembros del Pueblo de Dios. La más acertada reflexión esta expresada en “Aprovechar este regalo” reconociéndonos hermanos de una misma iglesia, más allá de las fronteras. Ver esta asamblea como regalo y oportunidad; definirnos como parte de este Pueblo de Dios, es la oportunidad para que podamos expresarnos desde las bases, preguntarnos: ¿Quién soy yo bautizado? ¿Qué espero, que hago, que aporto, como vivo, que busco, que me duele, en medio de este pueblo de Dios hoy? Tenemos ante nosotros la gran oportunidad de participar

En enero de este año el Papa Francisco envío un video mensaje con motivo de la presentación de la primera asamblea eclesial de américa latina y el caribe. Ese mensaje es breve pero muy decidor, tal es así, que uno puede decirse al escucharlo: – ¡Qué gran oportunidad tenemos! – ahí el Papa decía esto:

La Asamblea Eclesial es la primera vez que se hace, no es una conferencia del Episcopado Latinoamericano (No son solo los Obispos que se reúnen, y hablan de cada realidad de sus diócesis y países) así como Aparecida, de la cual ya hace catorce años, y – palabras del Papa – aún tenemos mucho que aprender. Es otra cosa, es una reunión del pueblo de Dios laicas, laicos, consagradas, consagrados sacerdotes, obispos, todo el pueblo de Dios que va caminando. Se reza, se habla, se piensa, se discute, se busca la voluntad de Dios. Y coloca dos criterios que, a mi pobre entender, deberíamos mirarlos como fundamentales

El primer criterio es, Junto al Pueblo de Dios, que esta asamblea eclesial no sea una “elite” separada del santo pueblo fiel de Dios”. No olvidar que todos somos partes del pueblo de Dios, que es el que nos da la pertenencia…fuera del pueblo de Dios surgen las elites, elite ilustradas de una ideología, de otra, eso no es la iglesia, la iglesia se da al “partir el pan”, la iglesia se da “con todos, sin exclusión”, y una asamblea eclesial es signo de esto: una iglesia sin exclusión. (Un criterio potente, desafiante, que requiere meditarlo largamente)

El segundo criterio que señala es: La oración. Dice el Papa, En medio de nosotros está El Señor, que El Señor se haga sentir, desde ahí nuestro pedido para que esté con nosotros. (criterio fundamental, no es solo una sencilla oración de inicio de una reunión…es que Él Señor se haga sentir)

Es un incalculable buen regalo, y es una gran oportunidad, personal y comunitaria, de mirar la iglesia desde otro ángulo, con una mentalidad nueva, desde una conversión sana y eficaz. Para que este regalo sea eso, ‘la oportunidad’ en nuestra vida de fe

 

Pbro. José Luis Roldán Solís
Vicario Episcopal de Arauco

Publicado el: 14 junio, 2021