Mensaje del Papa Francisco en el día de Nuestra Señora de Lourdes y los enfermos

El próximo jueves 11 de febrero se celebra la memoria de Nuestra Señora de Lourdes y en el marco de esta significativa fecha también se celebra la XXIX Jornada mundial del enfermo cuyo lema para este año es: “Uno solo es vuestro Maestro y todos vosotros sois hermanos (Mt 23,8). La relación de confianza, fundamento del cuidado del enfermo” [1].

El sentido de esta jornada está en la estrecha y materna relación entre la devoción a Nuestra Señora de Lourdes, su Santuario y los enfermos. Tanto en Francia como en cada réplica, pequeña o grande en los lugares más recónditos, peregrinos enfermos y sus familiares se acercan con fe y devoción a la Virgen de Lourdes para implorar con humildad la salud espiritual y corporal. El ministerio de la intercesión se hace patente en estos santos lugares, cuántos creyentes acuden cada jueves a la Gruta de Lourdes para encomendar a algún ser querido que pasa por momentos de enfermedad, sufrimiento o aflicción, el sonido del agua que brota de la roca y el gesto sencillo de persignarse con ella son signos de vida que nutren la fe y esperanza de los humildes de corazón.

El Papa Francisco en su mensaje por la XXIX Jornada mundial del enfermo manifiesta una particular cercanía a tantas personas que sufren la enfermedad a causa de la pandemia, también pone su mirada de pastor en los cuidadores, tanto en centros de salud, en el seno de la familia y en las comunidades, también piensa en quienes sufren las consecuencias de la pandemia, en especial los más pobres y marginados.

La cita del evangelio según San Mateo propuesta para este mensaje, señala el Papa Francisco, contiene un llamada de atención muy importante en relación con la coherencia de la fe, Jesús critica la hipocresía de quienes dicen, pero no hacen (Cfr. Mt 23, 1- 12). Acoger el don de la fe implica involucrarse en la historia y las necesidades del prójimo y evitar quedarse sólo en un acto verbal que finalmente no se expresa en la vida concreta, esta interpelación, es una urgencia en los tiempos que nos tocan vivir. En este sentido, la propuesta de Jesús presentada por el Papa consiste en siete puntos: (1) detenerse, (2) escuchar, (3) establecer una relación directa y personal con el otro (relacionarse), (4) sentir empatía y (5) conmoción por él o por ella, (6) dejarse involucrar en su sufrimiento, hasta llegar a (7) hacerse cargo de él por medio del servicio. (Cfr. Lc 10, 30-35), ciertamente una dinámica que en siete pasos se constituye en un camino de perfección, según el estilo de Jesús.

El Papa ilumina nuestra mirada sobre la enfermedad, esta experiencia vital puede ser un camino de profundo reconocimiento de nuestra frágil condición, de nuestra total necesidad de los demás y también de Dios. Desde la enfermedad puede brotar la pregunta por el sentido que en el horizonte de la fe puede encontrar respuesta. La enfermedad tiene uno y varios rostros que están llamados a ser protegidos con políticas que consideren verdaderamente la salud como un bien común primario, sin duda que las políticas públicas en favor de los enfermos requieren, y ha sido así, de hombres y mujeres que se han dejado interpelar por estos rostros que expresan el sufrimiento humano y han entregado lo mejor de sí en favor de ellos y sus familias.

[1] Papa Francisco, “Mensaje del santo padre francisco para la XXIX jornada mundial del enfermo”, en línea: https://www.vatican.va/content/francesco/es/messages/sick/documents/papa-francesco_20201220_giornata-malato.html

 

Publicado el: 9 febrero, 2021