Adviento: tiempo de reflexión y compromiso

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Publicado el: 28 noviembre, 2020

En su escrito ‘Adviento otra puerta de misericordia’ el Pbro. Gonzalo Guzmán plantea que desde sus orígenes, la pedagogía litúrgica ha sabido aproximarse al Misterio de Cristo desde diversos ángulos; es decir, toda celebración en la Iglesia, aún cuando sea en memoria de la Madre de Dios, de los ángeles o los santos, “es siempre la celebración de la Pascua de Cristo la que resplandece en su pueblo otorgando la salvación”.

En esa línea, el autor de la obra puntualiza que “es la luz de Cristo la que ilumina a todo hombre”. Por lo mismo, afirma que el año litúrgico es Cristo presente en su Iglesia.

Para el Pbro. Gonzalo Guzmán el periodo de adviento no sólo contempla la celebración del aniversario del nacimiento de Cristo, sino que también es un tiempo de espera atenta y comprometida. Asimismo, este espacio de reflexión es un llamado a ‘una Iglesia de salida’, como pidió el Papa Francisco hace algún tiempo, “es una invitación a ponerse en movimiento y salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio”.

De acuerdo al Pbro. Mauricio Aguayo Quezada el adviento como tal “son estas cuatro semanas que van cambiando todos los años, pues siempre se hace coincidir con el domingo. Es un tiempo que tiene como una especie de elástico que se acorta o prolonga según el calendario”.

Por otra parte, plantea que la Iglesia “siempre nos invita a tener una doble mirada. El adviento en sí tiene una doble dimensión ineludible. Por un lado, prepara la celebración misma de la Navidad. Sin embargo, ese es, podríamos decir, el efecto de la primera preparación, que es la que a veces menos captamos, que se vincula con la preparación para el retorno de Cristo”.

“Luego, podemos verlo en términos humanos. Lo celebramos no porque simplemente estemos contentos de que él haya nacido, sino porque lo que más deseamos como Iglesia es poder celebrarlo directamente con él cuando retorne, entonces con la preparación de todos los años comenzamos un nuevo ciclo litúrgico”, añadió.

A raíz de lo anteriormente mencionado, el párroco explica que “con el advenimiento de la salvación, Dios decide intervenir de manera directa en el mundo por medio de su hijo. Ese comienzo es el que nos permite comprender que así es como Dios cumple su promesa de salvación. También, cumplirá la promesa de volver para redimir nuestras vidas e introducirnos en la felicidad plena”.

Desde esa perspectiva, el adviento se logra posicionar como un hito relevante en la vida de todos los fieles, y de la misma forma como un importante periodo de reflexión. Por lo mismo, una de las invitaciones que se ha realizado este año por parte de la Iglesia Católica se vincula directamente con la fraternidad e importancia de escuchar al otro.

En ese sentido, el padre Mauricio señala que es necesario prestar atención a dos elementos: “en primer lugar, el adviento puede se puede acoger a todas las invitaciones, pues en el fondo consiste en prepararse para estar con el Señor y eso implica todas las dimensiones humanas y espirituales”.

La pandemia ha modificado los modos de interacción, y el adviento no será la excepción. Por ello, el párroco contrasta la llegada de Cristo con lo que sería un eventual reencuentro: “Durante este tiempo hemos estado en cuarentena en muchos lugares y muchos han intentado vivirla de la manera más prolija posible. Pero un día le dicen a una mujer que no ha podido ver a su familia o a un adulto mayor que podrá recibir visitas, ¿qué es lo que hará?, preparará algo agradable dentro de sus posibilidades”.

“Me imagino que va a ser una experiencia muy hermosa. Con el adviento ocurre algo semejante. Va a venir Jesús, ¿qué hacemos para recibirlo? Va a venir para estar conmigo para siempre”, dijo.

En cuanto a las actividades que se enmarcan en las semanas dedicadas al adviento, señala que es posible que uno de los ritos que se adaptará es la Novena del Niño: “tiene un molde sencillo de replicar, para vivirlo en familia o en redes sociales; es decir, llevar a cabo el ejercicio de encontramos en una videollamada grupal y trabajar conjuntamente, pues uno ya ha vivido estas experiencias, oraciones cantadas o rezos en común”.

“También, distintos tipos de expresiones musicales o artísticas: obras de teatro, cantatas o derechamente villancicos que se van desplegando en el tiempo. Por cierto, va a ser distinto, pero poseen una fácil adaptación al formato digital, aumentando incluso la posibilidad de que llegue a una mayor cantidad de personas”, finalizó.

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