Claudio Sánchez, de Concepción a Taizé: “Seguir a Jesús es una decisión que hay que retomar cada día”

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Publicado el: 11 noviembre, 2021

Hermano querido, ¿qué pides?

La misericordia de Dios y la comunidad de mis hermanos.

Que Dios lleve a término en ti lo que Él mismo ha comenzado” 

Estas palabras son parte de la ceremonia de Compromiso de Vida, que es como llaman en Taizé a la profesión de votos perpetuos. Votos que el penquista Claudio Sánchez hizo el pasado 30 de octubre en Francia. 

Sus padres, quienes forman parte de la Iglesia de Concepción, viajaron para acompañarlo en este importante momento. Él “esperaba con ansias” poder reencontrarse con ellos, pues debido a la pandemia no se habían podido ver en los últimos dos años, por lo que fue un momento de gran alegría.

Claudio Sánchez, de 34 años de edad, relató que “fue un día muy bonito” y que pese a que pensaba que ese día estaría muy nervioso, lo vivió con “mucha paz, una paz super inesperada, que me confirmaba también en lo que estaba haciendo”. 

“También fue un día de mucha gratitud”, porque “en el camino de la vocación uno se da cuenta de que hay mucha gente que lo ha acompañado”, expresó. 

Respecto a la vocación, el hermano Taizé dijo que esta no se entiende sin una relación personal con Jesús y que “es el seguimiento de Jesús lo que inspira los pasos que tenemos que tomar cada día”.

“A veces el seguir a Jesús puede parecer como una especie de decisión tomada de una vez por todas”, pero en realidad “es una decisión que hay que retomar cada día, que nos invita a aceptar nuestros límites cada día y que nos invita también a reconocer nuestros errores cada día. Y por eso yo creo que el amor con el que respondo al amor que Jesús tiene por mí es ponerme en sus manos, ponerme constantemente en sus manos y no dejar que ni el miedo, ni la tristeza, ni el cansancio, ni nada de lo que pueda quitarme fuerza pueda ganarle a la confianza que puedo poner en Él constantemente y creo que la oración nos ayuda a eso precisamente”, reflexionó. 

Claudio Sánchez creció en una familia católica, pasó un tiempo en el Seminario y después de un periodo de discernimiento decidió salir para estudiar Sociología en la Universidad de Concepción, tiempo en el que permaneció ligado a la Iglesia. “El discernimiento tuvo muchas idas y vueltas. Todo ese tiempo seguí en contacto con la Iglesia y hasta el día de hoy cuento con muchos amigos sacerdotes en Concepción, que son también una fuente de inspiración”. 

En 2010, los hermanos Taizé ofrecieron un encuentro para los jóvenes latinoamericanos en Santiago y tras vivir esa experiencia comenzó a pensar en “¿por qué no ir a Taizé un día?”. El hermano Claudio recuerda que antes de ese encuentro “un sacerdote -el Padre Roberto Valderrama- estaba proponiendo oraciones con cantos de Taizé, en el contexto de la adoración al Santísimo Sacramento, y yo era muy cercano a él y me gustaba mucho la música. Y me gustó mucho la música de Taizé”.

“Yo diría que hubo algo de la presencia en la Iglesia que me hizo también descubrir Taizé y las circunstancias se dieron para que me atreviera a ir. Y luego, la sorpresa fue la vocación en Taizé”, señaló.

Han pasado casi 10 años desde la primera vez que fue a Taizé, junto a un amigo llamado Víctor, y cuenta que “hay algo sumamente inexplicable que uno empieza a sentir cuando uno quiere discernir una vocación y es como el hecho de sentirse en casa. Fue un momento en que dije bueno, aquí me siento como en casa, a pesar de que estoy muy lejos de mi casa y eso delante de la oración era como un signo fuerte en mí, de una pista a seguir”. 

El hermano Claudio explicó que allí rezan tres veces al día y que el voto principal es la vida comunitaria. Además, otro elemento que enmarca la vida en Taizé es “que somos hermanos de diferentes confesiones cristianas”

“Hay algo de este carácter misionero, digámoslo así, un carácter pastoral que tiene la vida de oración en Taizé, que es siempre la de la acogida, cómo integrar a otros en esa experiencia. Y eso me pasó, me sentí integrado y me he dado cuenta de que también esta oración podría acoger a otros. Y es la oración como experiencia de acogida lo que me ha ayudado a conectar con mucha gente de horizontes diferentes, de confesiones cristianas diferentes”, detalló. 

Claudio Sánchez indicó que el aspecto ecuménico “es esencial en la vida de la comunidad Taizé” y destacó también “la acogida de jóvenes”, que es algo que “ha marcado los últimos 50 años de la comunidad”. 

 

Fotografías: Gautier Balthasar

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