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¿Cómo obtener la Indulgencia Jubilar?

Publicado el: 26 Diciembre, 2024

Durante el Jubileo de 2025, los fieles podrán obtener una Indulgencia Jubilar, que -como señala el Santo Padre- “nos permite descubrir cuán ilimitada es la misericordia de Dios”. 

A través de un mensaje, el arzobispo de Concepción, monseñor Sergio Pérez de Arce, afirmó que “para comprender esta gracia hay que recordar que todo pecado, aunque sea perdonado, deja una huella. Es decir, permanecen en nosotros efectos residuales del pecado. Se le llama a esto “pena temporal” del pecado, que hay que purificar en esta vida terrena o después de la muerte, para llegar a una más plena comunión con Dios”.

“El camino para esta purificación es el amor, vivir pacientemente las pruebas de la vida, practicar obras de misericordia y unirse a Dios mediante la oración y otras prácticas propias de nuestra fe, que nos permitan despojarnos del “hombre viejo” y revestirnos del “hombre nuevo”. Pero también nos ayudan a esta purificación las indulgencias, que nos llegan gracias al sacrificio redentor de Cristo por mediación de la Iglesia. Es la indulgencia del Padre que, a través de la Iglesia, alcanza al pecador perdonado y lo libera de todo residuo, consecuencia del pecado”, explicó.

De acuerdo a lo dado a conocer por la Penitenciaría Apostólica, “durante el Jubileo Ordinario del 2025 permanece en vigor cualquier otra concesión de Indulgencia. Todos los fieles verdaderamente arrepentidos, excluyendo todo afecto al pecado y movidos por espíritu de caridad y que, en el curso del Año Santo, purificados a través del sacramento de la Penitencia y alimentados por la Santa Comunión, oren por las intenciones del Sumo Pontífice, podrán conseguir del tesoro de la Iglesia, plenísima Indulgencia, remisión y perdón de sus pecados, pudiéndose aplicar a las almas del Purgatorio en forma de sufragio”. 

Caminos para conseguir la Indulgencia

De acuerdo a lo detallado en el mensaje del arzobispo de Concepción, los caminos específicos para conseguir indulgencia son los siguientes:

a) Peregrinar a un Templo Jubilar y participar en la Santa Misa, o en una celebración de la Palabra de Dios, una Liturgia de las Horas, un Rosario, un Vía Crucis o en una celebración penitencial que concluya con la confesión individual.

b) Visitar un lugar jubilar y realizar un tiempo adecuado de adoración eucarística y meditación, concluyendo con el Padre Nuestro, la Profesión de Fe e invocaciones a la Virgen María.

c) Participar de Misiones populares o en ejercicios espirituales. También en encuentros de formación sobre textos del Concilio Vaticano II y del Catecismo de la Iglesia Católica, que se realicen en una comunidad cristiana.

d) Realizar obras de misericordia corporales y espirituales y, en general, obras de caridad al servicio de los hermanos que se encuentran en dificultad (enfermos, encarcelados, ancianos en soledad, etc.). También obras penitenciales (abstinencia, ayuno, oración, ayuda a los pobres…) que nos acompañen en un camino de conversión.

e) Quienes no puedan peregrinar o visitar un lugar jubilar, por enfermedad u otras limitaciones de desplazamiento, conseguirán la indulgencia escuchando palabras del Papa o del Obispo diocesano relativas al Jubileo, transmitidas a través de los medios de comunicación. Recitarán, luego, el Padre Nuestro, la Profesión de Fe y otras oraciones, ofreciendo a Dios sus sufrimientos o dificultades.

Puedes conocer cómo se vivirá el Jubileo de 2025 en la Iglesia de Concepción en este enlace

© Arzobispado de Concepción