Con gratitud por su vida y servicio a la Iglesia, la comunidad arquidiocesana despidió al Pbro. Luis Alfonso Figueroa Vinet en una Misa de exequias celebrada en el Templo Catedral de Concepción. Familiares, fieles, representantes de las comunidades educativas en las que sirvió y sus hermanos sacerdotes se unieron en oración por su eterno descanso.
La Misa de exequias se celebró este lunes 19 de octubre, a las 15:00 horas, presidida por el Arzobispo de Concepción, Monseñor Sergio Pérez de Arce, y concelebrada por los obispos auxiliares, Monseñor Bernardo Álvarez y Monseñor Oscar García, junto a sacerdotes de la Arquidiócesis.
En su homilía, el Arzobispo invitó a vivir esta despedida desde la esperanza cristiana en la resurrección. Asimismo, agradeció a la familia del padre Luis por haberle transmitido la fe y por el cuidado y acompañamiento que le brindó durante su enfermedad, recordando especialmente a sus hermanas Felinda y Rosa, presentes en la celebración.
Monseñor Sergio también expresó su gratitud por las comunidades parroquiales y educativas que fueron parte de la vida del sacerdote. En este sentido, destacó que el ministerio sacerdotal es un don de Dios para quien lo recibe y para el pueblo al que está llamado a servir, y reflexionó sobre el servicio a la Palabra de Dios, la Eucaristía y la comunidad.
“Tenemos que ser humildes para reconocer nuestras faltas y pedir perdón”, señaló, invitando a los sacerdotes a caminar junto a los fieles y a integrar los dones de todos en la misión de la Iglesia. Al concluir, encomendó al padre Luis a la misericordia de Dios, agradeciendo cuanto pudo entregar a través de su ministerio.
El padre Luis Alfonso Figueroa Vinet nació en Cabrero el 18 de septiembre de 1940, hijo de Avelino Figueroa y Felinda Vinet. Fue ordenado sacerdote de la Arquidiócesis de la Santísima Concepción el 29 de octubre de 1966, por imposición de manos del entonces Obispo Auxiliar, Monseñor Carlos Oviedo Cavada. Tenía 86 años y estaba próximo a cumplir seis décadas de sacerdocio.
Durante su ministerio fue párroco de Santa Filomena de Cabrero, La Asunción de Talcahuano y Del Sagrario de Concepción. Su servicio también dejó una huella en la educación, al ejercer responsabilidades directivas en el Instituto de Humanidades Alfredo Silva Santiago de Concepción, el Colegio San José de Cabrero y el Liceo La Asunción de Talcahuano.
En 2008 asumió como deán de la Catedral de Concepción, donde ya servía como canónigo. Su trayectoria estuvo vinculada a generaciones de estudiantes, familias, docentes, trabajadores y comunidades parroquiales.
Tras la Eucaristía, sus restos fueron trasladados al Cementerio General de Concepción y sepultados en el Mausoleo del Arzobispado.