Congregación de Institutos de Vida Consagrada pide más oración por Ucrania

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Publicado el: 1 marzo, 2022

A través de una carta firmada por el Prefecto y el Secretario de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, la institución pide a todos los consagrados y consagradas, que se conviertan en promotores de ocasiones de oración por la paz.

Lo que se temía ha sucedido, una vez más la guerra ha regresado y está en las calles y entre la gente. Estas son las primeras palabras de una carta con la que el cardenal João Braz de Aviz, prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, y su secretario, monseñor José Rodríguez Carballo, invitan a los consagrados y consagradas a intensificar sus oraciones por la paz en Ucrania y en todo el mundo.

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La guerra -escriben- ha vuelto a un continente que parecía haber aprendido de las atrocidades del pasado; ha vuelto trayendo consigo el riesgo de un nuevo conflicto mundial. Ha vuelto y ha puesto ante nuestros ojos la tragedia que viven millones de personas en otras partes del mundo.

La petición se extiende a todos los civiles que viven en Ucrania y a todos los que se encuentran en países «marcados por las guerras o por los enfrentamientos y la violencia internos». Además, el presidente y el secretario se unen al llamamiento del Papa «para que el próximo 2 de marzo, Miércoles de Ceniza, sea una Jornada de Ayuno por la Paz».

El poder de la oración

Nunca habrá perdedores ni ganadores -continúa la carta- «sino sólo hombres, mujeres y niños devastados en su ser por el conflicto». A ejemplo de «Cristo, que desde la cruz abrazó al justo y al pecador», la invocación es que «la oración sea por la salvación de todos».

En la carta, también se destaca que hay una fuerte convicción en el poder de la oración: «Para que cese la guerra, para que no gane la economía que mata, para que el amor sustituya al odio, la solidaridad a la indiferencia, para que el diálogo sea más fuerte que las armas». En la carta, Braz de Aviz y Carballo se dirigen en particular a «las hermanas contemplativas» que «ya están ofreciendo su vida por la paz en este momento».

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La petición es que todos recen, «en la soledad, en nuestras comunidades», que se conviertan en promotores «de ocasiones de oración» y que lo hagan, cuando sea posible, «junto a los hermanos de las Iglesias cristianas, acudiendo a ellos para expresar nuestro deseo de compartir, de implicar a otros en la oración».

Oración y gestos de paz

Por tanto, no nos cansemos y, con la misma pasión con la que rezamos, hagamos «gestos de paz dondequiera que estemos, junto con todo hombre y mujer de buena voluntad; dejémonos convertir por el Espíritu Santo a las obras de paz para que nuestra vida hable y sea, con mansedumbre y verdad, un testimonio de la misericordia de la que el Padre nos hace un regalo».

Fuente: Vatican News

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